Historia

CARRILLO DE ALBORNOZ, GIL ÁLVAREZ (1310-1367)

Gil Álvarez Carrillo de Albornoz, cardenal y estadista español, nació en Cuenca en 1310 y murió en Viterbo el 24 de agosto de 1367.

Gil Álvarez Carrillo de Albornoz
Gil Álvarez Carrillo de Albornoz
Sus ascendientes fueron de la alta nobleza. Su padre, don García, descendía de Alfonso V, rey de León; su madre, Teresa de Luna, provenía de la real casa de Aragón. Hizo sus estudios en la escuela de Toulouse y pronto mostró singular valentía caballeresca. Por eso Alfonso XI de Castilla le nombró su capellán de corte, consejero de Estado, su abanderado y en 1337 arzobispo de Toledo. Su labor eclesiástica se muestra en los concilios provinciales celebrados por él en 1339 y 1347. En 1340, a instancia del rey de Castilla, tomó parte en la campaña contra los moros en África. Al lado del rey asistió a varios combates en la Península, salvando la vida de aquél en el sitio de Tarifa y contribuyendo no poco a la toma de la plaza de Algeciras. Al subir al trono Pedro el Cruel, Albornoz le vituperó su desgraciada vida y por ello experimentó la cólera del rey, de modo que se vio obligado a huir de España. Se refugió en Aviñón. El papa Clemente VI, de quien era conocido el valer de Albornoz, le acogió con distinción, haciéndole cardenal en 1350. El promovido renunció a su sede de Toledo alegando que, de retenerla, haría algo análogo a lo que hacía Pedro el Cruel, que vivía con la Padilla, viviendo su legítima esposa, Blanca. Inocencio VI, que organizó los Estados de la Iglesia con base de poder militar, nombró jefe del mismo a Albornoz y éste, formando un ejército con alemanes, húngaros y franceses, reconquistó todas las plazas de aquel patrimonio. En todas partes era querido y se le dio el título de padre de la Iglesia. Sólo Forli resistió a su poder, cuando el papa le llamó a Aviñón para poner en su puesto al abad de Cluny, Androni de la Roche. Pero su mala gestión exigió de nuevo el envío de Albornoz. A la muerte de Inocencio VI era casi segura su promoción al papado, mas Albornoz no quiso comparecer en el cónclave. Reinando el nuevo papa Urbano V, continuó en su empleo de legado en Italia y se señaló sobre todo por aniquilar totalmente a aquel poderoso enemigo del papado, Visconti de Milán, por la publicación de las famosas leyes que llevan el nombre de Constituciones Egidianas (Aegidius = Gil), que tuvieron secular aplicación, y por haber formado una alianza defensiva y ofensiva contra el papa, el emperador, la reina de Nápoles, varios señores de Italia y las Repúblicas de Sena y Perusa, contra el poder de Visconti. Albornoz fundó en Bolonia el Colegio Español. Sus restos fueron trasladados a Toledo.