Historia
CARTWRIGHT, THOMAS (1535-1603)
- Dirigente de la facción puritana
- Controversias
- Ministro en Amberes
- De nuevo en Inglaterra
- Actitud hacia los brownistas
- Epílogo
- Otras obras

Se pudo matricular en Claire Hall en noviembre de 1547, a cambio de hacer ciertos servicios en la institución, y posteriormente en St. John College de Cambridge el 5 de noviembre de 1550. Siendo protestante y resuelto a no volver a la Iglesia católica fue expulsado de la universidad durante el reinado de María Tudor (1553-59). A la muerte de la reina, los reformadores volvieron a Cambridge tirunfantes y en 1560 Cartwright era miembro del consejo rector secundario de Trinity College y el 6 de abril de ese mismo año de St. John College; en abril de 1562 era miembro del consejo rector superior de Trinity College. Todos esos cambios evidencian su reconocida capacidad, pues ambos colegios estaban deseosos de contar con sus servicios. Ya era conocido en la universidad como un elocuente predicador, un ascendente erudito teológico y un hábil disputante; y, debido a su capacidad en esta última faceta, fue elegido para participar en una disputa teológica celebrada en presencia de la reina Isabel con ocasión de su visita a la universidad en 1564. Sir George Paule (Life of Whitgift, págs. 9-10) afirma que Isabel mostró una marcada preferencia por el antagonista de Cartwright en la disputa (el eminente John Preston), y que el primero desde ese momento albergó resentimiento, lo que finalmente le llevó a 'patear contra su gobierno eclesiástico.' Sin embargo, esta declaración parece merecer poco crédito.
Casi todas los colegios, en ese momento, estaban enzarzados por las disputas entre los defensores de la recién establecida disciplina y teología anglicana y los partidarios de las concepciones opuestas, derivadas de la disciplina y la doctrina de Ginebra. En 1565, los becarios y estudiantes de St. John, en número de casi trescientos, aparecieron en la capilla del colegio sin sus sobrepellices, y su ejemplo fue seguido poco después en Trinity. Este último incumplimiento de la disciplina es atribuido por un escritor (Paule, Life of Whitgift, p. 12) al efecto producido por tres sermones predicados en la capilla del colegio por Cartwright. Hasta entonces, la tendencia puritana se había restringido a asuntos tales como el uso de vestiduras, la postura que debía observarse en diferentes partes de los servicios religiosos, etc. Pero bajo la influencia de Cartwright, comenzaron a surgir cuestiones que afectaban a toda la organización de la Iglesia.
Pudo haber sido en parte para escapar de las contiendas que había hecho tanto por suscitar, que se retiró en 1565 a Irlanda. Otro compañero de Trinity, Adam Loftus, había sido nombrado arzobispo de Armagh y Cartwright lo acompañó como su capellán. Tenían los mismos puntos de vista teológicos, y cuando, en marzo de 1567, Loftus fue elevado a la sede de Dublín, aprovechó la ocasión para proponer que Cartwright fuera nombrado su sucesor en la sede de Armagh. En una carta escrita el 5 de diciembre de 1567, declara que Cartwright se había 'portado de manera tan piadosa, durante su estancia conmigo en Irlanda, tanto en la vida como en la doctrina, que su ausencia de allí no es una pequeña aflicción y tristeza para todos los piadosos y fieles' (Shirley, Original Letters, & c., p. 322). Se desprendería de esta carta que Cartwright había abandonado Irlanda en el transcurso de 1567. A su regreso a Cambridge, se sabe que hizo amistad con Rud. Cevallerius, profesor de hebreo, y el joven Johannes Drusius (Curiander, Vita Jo. Drusii, p. 4). La recomendación de Loftus no fue puesta en práctica, pero en 1569 Cartwright fue nombrado profesor Lady Margaret en la universidad, y tanto en la cátedra como en el púlpito universitario comenzó a criticar y denunciar la constitución y la jerarquía de la Iglesia anglicana, comparándolas con las de las primitivas organizaciones cristianas. En sus alocuciones, al exponer los dos primeros capítulos de los Hechos de los Apóstoles, sus comentarios fueron dirigidos a conclusiones similares. Whitgift le respondió desde el púlpito, pero en poder oratorio Cartwright era generalmente reconocido como superior. St. Mary estaba abarrotada de oyentes entusiasmados y la facción que simpatizaba con sus ideas probablemente era en este momento numéricamente la más fuerte de la universidad. Las autoridades presagiaron, no sin razón, el estallido de una controversia y nuevas disensiones que resultarían fatales para la paz de la comunidad académica. Entre los que censuraron severamente la conducta de Cartwright se encontraban conocidos hombres de moderación y saber, como William Chaderton, su predecesor en la cátedra, y Grindal, arzobispo de York. Las protestas dirigidas a Cecil, el canciller de la universidad, fueron tan fuertes que lo incitaron a una acción no deseada, dirigiendo a las autoridades una carta que fue leída en Regent House el 29 de junio de 1570. Fue el mismo día que Cartwright obtuvo la candidatura para el doctorado en teología y sus partidarios temían que la decisión del caput, u órgano rector, fuera adversa para él, no respaldando su elección, que en ese momento tenía lugar en la reunión de cada congregación. El vicecanciller, el doctor May, tomó represalias al vetar la aspiración de Cartwright. Tanto Cartwright como sus oponentes apelaron nuevamente a Cecil, el primero, en justificación de su conducta, alegando que él era completamente adverso a cualquier disposición a la sedición y contención, no enseñando nada que no fluyera naturalmente del texto que trataba, aunque no negaba haber señalado que el ministerio de la Iglesia se había desviado en disciplina y práctica del antiguo modelo primitivo, y que con gusto vería una enmienda a esta desviación (Strype, Annals, ii. i. Anexo. No. 1). Sus oponentes, por otro lado, sostenían que la manera en la que había atacado el método anglicano de elegir a los ministros de la Iglesia, y contra las dignidades de arzobispos, deanes, archidiáconos, etc., como impío y no bíblico, estaba poniendo en peligro a la Iglesia inglesa en sí, y requería ser suprimida sumariamente. Casi al mismo tiempo, se envió un memorial a favor de Cartwright, firmado por dieciocho influyentes miembros de la universidad (estando entre los nombres los de Rob. Some, Ri. Greenham, Ri. Howland, George Joy y Jo. Still) a Cecil, testificando del carácter de Cartwright como 'un patrono de piedad y rectitud', y también de sus logros, diciendo el documento que como erudito griego, latino o hebreo, tiene iguales en la universidad, pero en su conocimiento combinado de los tres idiomas no tiene rival. Movido por estas solicitudes, Cecil, a principios de agosto, dirigió a los académicos una carta en la que solicitaba la abstención, por parte de ambas partes, de toda referencia a las cuestiones que Cartwright había planteado (ib. I. ii. c. 57).
Fue en esta coyuntura que tuvo lugar la gran revolución en la constitución de la universidad que resultó por la introducción de los estatutos isabelinos. Los poderes así otorgados al caput eran más extensos y menos susceptibles de ser controlados por la corporación general; y en virtud de este aumento en su autoridad, los jefes, dirigidos por Whitgift (que había sucedido a May como vicecanciller), privaron a Cartwright de su cátedra (diciembre de 1570). Siguiendo este paso, Whitgift (que ahora había logrado el dominio de Trinity) privó a Cartwright de su membresía (septiembre de 1571), aduciendo que Cartwright no tenía, como lo requerían los estatutos de la universidad, las órdenes sacerdotales, un pretexto que este último denunció como 'un simple reparo.'
Controversias.
Habiendo sido privado de su profesorado y membresía en Trinity College, Cartwright se fue al continente, encontrándose en Ginebra con Beza, que había sucedido a Calvino como rector de la universidad, y otros jefes de las iglesias reformadas. Se dice que Beza declaró que Cartwright no era inferior en el saber a ningún erudito vivo, pero que ocupara un puesto de teología en Ginebra es una declaración que se basa únicamente en la autoridad de Martin Marprelate (An Epitome, & c., P. 52). Sus amigos de Cambridge, entre los que se encontraban hombres como Lever, Wyburn, Fulke y Edward Dering, eran extremadamente reacios a que tal erudito se perdiera para la universidad, y ante su urgente solicitud regresó a Inglaterra en noviembre de 1572. Dering solicitó a Lord Burghley que su amigo pudiera ser nombrado profesor de hebreo en sucesión de Cevallerius, y si no hubiera sido por su propia descortés conducta, el regreso de Cartwright, tanto a la universidad como al cargo, probablemente se habría efectuado. En 1572, sin embargo, apareció la famosa Admonition to the Parliament (obra de dos clérigos de Londres, John Field y Thomas Wilcox). Declaraba una guerra abierta contra todas las dignidades, ya sea en la Iglesia o en las universidades, y, junto con la literatura a la que dio lugar, generalmente se considera que marca el punto de partida del movimiento puritano, siendo su objetivo principal inducir a la legislatura para que adaptara la organización de la Iglesia inglesa a la norma presbiteriana. Los dos autores fueron encarcelados; pero sus puntos de vista y modo de imponerlos coincidieron tan estrechamente con los de Cartwright, que no tuvo escrúpulos en expresar su simpatía, visitarlos en la cárcel y apoyar sus argumentos al escribir A Second Admonition to the Parliament. A esas Admonitions, Whitgift publicó una respuesta, a la que Cartwright replicó escribiendo A Replye to an Answere made of M. Doctor Whitegifte, agaynst the Admonition to the Parliament. By T. C—— (sin fecha). Esta controversia, en sí misma lo suficientemente memorable, se hace aún más notable por el hecho de que fue la causa inmediata de la composición de Ecclesiastical Polity de Hooker (ver prefacio a Eccl. Polity, sección 2). Este conflicto continuó creciendo más y más, siendo continuado por sus sucesores en la Iglesia anglicana: los presbiterianos y los prelatistas. La postura puritana está señalada en las seis proposiciones que Cartwright entregó de su propia mano al vicecanciller:
1. Que los nombres y funciones de arzobispos y archidiáconos deberían ser abolidos.
2. Que los oficios de ministros legítimos de la Iglesia, obispos y diáconos, deberían ser reducidos a su institución apostólica: los obispos para predicar la palabra de Dios y orar, y los diáconos para tener cuidado de los pobres.
3. Que el gobierno de la Iglesia no debería ser confiado a los cancilleres de los obispos o a los oficiales de los archidiáconos, sino que cada iglesia debería ser gobernada por sus propios ministros y presbíteros.
4. Que los ministros no deberían tener al cargo más que de una sola congregación.
5. Que ningún hombre debería solicitar o postularse como candidato para el ministerio.
6. Que los ministros no deberían ser creados por la sola autoridad del obispo, sino que deberían ser elegidos por el pueblo.
El 11 de junio de 1573, una proclamación real ordenó la supresión de Admonition y su Defence y el 11 de diciembre el tribunal de la alta comisión emitió una orden de arresto contra Cartwright. Nuevamente dejó el país, yendo primero a Heidelberg, luego oficiando como ministro de la iglesia inglesa en Amberes y finalmente estableciéndose en un puesto similar en relación con la iglesia conformista de 'comerciantes ingleses de materias primas que adoran en Gasthuis Kirk' en Middelburg. Sin embargo, declaró aún más hacia este tiempo su disidencia de la disciplina anglicana en una carta prefijada a Disciplina Ecclesiastica de Walter Travers (que luego se convirtió en el reconocido libro de texto del puritanismo), publicado en La Rochelle en 1574. En el mismo año publicó una traducción del libro de Travers bajo el título A full and plaine Declaration of Ecclesiasticall Discipline owt of the Word off God, and off the declininge of the Churche off England from the same (también publicado en Ginebra, 1580; Cambridge, 1584 y 1617). En 1576, junto con Edward Snape, visitó las Islas del Canal, con el propósito de ayudar a las iglesias hugonotes en esos lugares, en sus esfuerzos por establecer una disciplina y organización uniformes, y posteriormente regresó a Amberes. En 1577 se casó con la hermana de John Stubbe, el mismo que fue condenado en 1579 por 'escritura sediciosa', y con quien probablemente se había familiarizado como colega. En la aparición de la versión de Rhemish del Nuevo Testamento en 1582, Cartwright fue persuadido por el conde de Leicester, Sir Francis Walsingham y otros (por presión, se dice, de Beza y algunos de los principales estudiosos de Cambridge), a preparar una crítica de la obra. Walsingham subsidió sus esfuerzos con un donativo de 100 libras, llevando su tarea hasta el capítulo quince de Apocalipsis. Sin embargo, Whitgift, temeroso de las controversias a las que probablemente daría lugar la publicación de la obra, desalentó persistentemente la empresa, y el manuscrito permaneció sin imprimir hasta después de la muerte de Cartwright. Fue publicado en 1618 bajo el título A Confutation of the Rhemist's Translation. Las aprensiones del arzobispo no pueden considerarse infundadas, cuando se considera que 'permitir la publicación de Answer to the Rhemish Testament' de Cartwright es establecer Marprelate como condición indispensable para un entendimiento satisfactorio con los obispos (An Epitome, & c., p. 38). Nares (Life of Burghley, iii. 210) caracteriza el libro 'enormemente favorecedor de la disciplina de Ginebra.' A su regreso a Amberes, Cartwright aceptó pastorear la iglesia inglesa en esa ciudad, alegando que sus labores tuvieron como razón no aceptar una invitación a una cátedra de teología en la universidad de St. Andrews, que, por recomendación del rey Jacobo, le fue ofrecida en 1584 (Epist. ded. a Homiliæ in Lib. Sal. a 3).
De nuevo en Inglaterra.
Sin embargo, el clima de los Países Bajos no le iba bien y solicitó fervientemente que se le permitiera regresar a Inglaterra. Su petición fue apoyada tanto por Burghley como por el conde de Leicester, pero Isabel rechazó aprobarla. A principios de 1585 se aventuró a regresar sin haber obtenido el permiso real y fue inmediatamente enviado a la Fleet por Aylmer, obispo de Londres. El obispo alegó la orden real como justificación, pero en realidad no la había recibido y, como Isabel consideró prudente rechazar el procedimiento, Cartwright obtuvo su liberación. Sus ideas en este momento parecen haber permanecido inalteradas y en una carta (septiembre de 1585) dirigida a Dudley Fenner le ruega a su amigo que ore para que pueda seguir 'el camino de la sinceridad' hasta el final (Epist. prefijada a Sac. Theol. de Fenner).
Poco después fue nombrado por el conde de Leicester rector de un hospital que el conde había fundado en la ciudad de Warwick para la recepción de doce hombres indigentes, al que el obispo de Worcester fue nombrado visitador. Al mismo tiempo, Leicester le adjudicó una anualidad de 50 libras de por vida (Lansdowne MSS. lxiv. art. 5). Sin embargo, Cartwright no se limitó por completo a sus deberes en el hospital, sino que predicó con frecuencia en la ciudad y el vecindario. Durante ese tiempo cubrió una gran parte de Proverbios y Eclesiastés. Esta última se publicó en 1604 bajo el título Metaphrasis et homiliæ in librum Solomonis, qui inscribitur Ecclesiastes, en cuarto; y la primera en 1617, Commentarii succincti et delucidi in Proverbia Solomonis, en cuarto. Se dice que fue el primer predicador en Inglaterra que practicó la oración improvisada antes del sermón, aunque normalmente empleaba las formas establecidas de oración. Durante este periodo los conflictos eclesiásticos se enconaron cada vez más. Los puritanos iban haciendo rápidos progresos. El primer presbiterio se organizó en Wandsworth dentro de la Iglesia anglicana en 1572, organizándose otros por todas partes de Inglaterra, aunque secretamente. En 1583 un borrador sobre un libro de disciplina fue esbozado por Thomas Cartwright y Walter Travers, siendo aprobado en una asamblea reunida en Londres o Cambridge. Fue revisado en un sínodo nacional en Londres (1584) y entregado a Travers 'para ser corregido y ordenado por él.' Luego pasaría por los distintos presbiterios. Finalmente fue adoptado y suscrito por una asamblea de todos los presbiterios de Warwickshire en 1588, y después por un sínodo provincial en Cambridge. En 1590 el Directorio lo había difundido por toda Inglaterra, suscribiéndolo unos quinientos ministros. El bando episcopal estaba alarmado y determinó arrestar a Cartwright con otros dirigentes, destruyendo tan gran número de copias del manual de disciplina como fue posible. Sin embargo, unas pocas se preservaron, dos en manuscrito en latín tituladas Disciplina ecclesiæ sacra, de las cuales una está en el Museo Británico y otra en el palacio de Lambeth. Una edición en inglés, con ligeras modificaciones, fue editada en 1644 por autoridad del Parlamento Largo, titulada A Directory of Church Government anciently contended for, and as farre as the Times would suffer, practised by the first Non-Conformists in the Daies of Queen Elizabeth. Found in the study of the most accomplished Divine, Mr. Thomas Cartwright, after his decease; and reserved to be published for such a time as this.
De las sospechas vinculadas a la publicación de los tratados Marprelate, Cartwright no escapó, aunque se afirma que 'pudo demostrar con suficiente testimonio que desde el principio de Martin había testificado en cada ocasión su disgusto y tristeza por ese tipo de acciones desordenadas' (ib. lxiv. art. 20-6). La muerte del conde de Warwick (1589-1590) y la del conde de Leicester (1588) también lo privaron de sus dos protectores más poderosos y en algún momento los ingresos del hospital estuvieron en peligro de alienación; pero por la influencia de Burghley su posesión fue confirmada por la Cámara de los Comunes.
Actitud hacia los brownistas.
La posición de Cartwright en relación con las facciones religiosas fue, en cierta medida, ecléctica. Martin le tacha de 'buscar la paz de nuestra iglesia no de otra manera que su plataforma pueda estar en pie' (An Epitome, p. 28). Parece haber tratado a Barrow y Greenwood con indiferencia despectiva, y en 1590 consideró que era mejor separarse de los brownistas; y en una carta a su cuñada (la señora Stubbe) la disuadió de las doctrinas de la nueva secta, argumentando que los abusos admitidos en la Iglesia no justificaban la separación de su comunión. Sin embargo, esta conducta no sirvió para evitar que quedara incluido en cierta medida en la persecución que Whitgift dirigió contra los ministros de Northamptonshire y Warwickshire con inclinaciones puritanas, y parece que ocasionalmente justificó su sospecha por su participación en ciertos 'cónclaves secretos' de estos ministros que se reunían de vez en cuando en Cambridge. El 1 de septiembre de 1590 fue convocado ante el tribunal de la alta comisión, y finalmente fue encerrado en la Fleet; en 1591, habiendo rechazado el juramento ex officio, fue detenido. Entre sus compañeros de prisión estaban Udall y otros eminentes miembros de la facción puritana (Birch, Mem. of Eliz. p. 61), pero, según Sutcliffe (Examination, & c., P. 45), el confinamiento de Cartwright fue mitigado por inusuales indulgencias, empleándose una poderosa influencia, incluida la del propio rey Jacobo, para conseguir su liberación (Epist. Pref. en Lib. Sal.), que finalmente obtuvo por esfuerzos de Burghley, a quien (21 de mayo de 1592) dirigió una carta de agradecimiento. Poco después visitó Cambridge y predicó allí un día laborable ante un público abarrotado. En 1595 Lord Zouch, después de haber sido nombrado gobernador de Guernsey, invitó a Cartwright a acompañarlo, donde permaneció en la isla hasta 1598. Escribió A Brief Apologie of Thomas Cartwright against all such slaunderous Accusations as it pleaseth Mr. Sutcliffe in his Severall pamphlets most injuriously to load him with, etc., 1596. Sus últimos años parece haberlos pasado en Warwick, donde, según Harington (Briefe View, p 8), 'se hizo rico y tuvo un gran mantenimiento para vivir, siendo honrado como patriarca por muchos de esa profesión.'
Epílogo.
Sir Henry Yelverton (epist. prefijada a Episcopacy Justified del obispo Morton) afirma que las últimas palabras de Cartwright expresaron su contrición por los problemas innecesarios que había causado a la Iglesia, y un deseo de poder comenzar la vida de nuevo para 'testificar al mundo el disgusto que tenía por sus formas anteriores', pareciendo que él y Whitgift estuvieron en relaciones de amistad antes de su muerte. Sin embargo, es improbable que renunciara a las ideas que tanto había defendido, pues solo seis semanas antes de su fallecimiento, en una carta a Sir Christopher Yelverton (padre de Sir Henry), parece haber hecho todo lo posible para apoyar los esfuerzos de aquellos que estaban solicitando una reforma en la Iglesia. Entre los abusos que enumera están: 'La suscripción, aparte de lo que exige el estatuto, la carga de las ceremonias, el abuso de los tribunales espirituales, especialmente en las censuras de suspensión y excomunión, y el juramento de oficio, y otros de ese tipo de adoración que se entiende es contraria a la ley de la nación.' (Carta del 12 de noviembre de 1603; Sloane MS. 271, f. 22, b).
Cartwright murió después de una breve enfermedad, tras haber predicado el domingo anterior. La impresión producida por sus escritos es la de una mente de considerable cultura y poder; en saber y originalidad, fue sin duda superior a Whitgift. Pero su temperamento era impulsivo y en la discusión a menudo se dejó llevar por su impetuosidad. Whitaker, un juez singularmente competente e imparcial, habló con desprecio de su actuación en la controversia con Whitgift (Paule, Life of Whitgift, p. 21; Bancroft, Survay, p. 380). Su ideal en relación con la disciplina y la organización de la Iglesia era esencialmente presbiteriano, y esto en conjunción directa con el poder civil. No hay evidencia de que no hubiera estado dispuesto a reconocer cualquier otra forma de gobierno de la Iglesia como legal, o incluso con derecho a la tolerancia. Pero a pesar de faltarle el juicio y dominio propio esenciales en un dirigente de opinión y facción, proporcionó un sistema y método al puritanismo de su época, debiendo ser considerado como su maestro más influyente durante su vida. En lo esencial, las iglesias presbiterianas de Gran Bretaña y América todavía mantienen sus principios.
Otras obras.
Otras obras, además de las mencionadas, las publicaron tras su muerte sus seguidores: A Christian Letter of certaine English Protestants... vnto that reverend and learned man, Mr. R[ichard] Hoo[ker], una crítica a Ecclesiastical Polity de Hooker; In Librum Salomonis... Homiliæ, Londres, 1604; Commentarii... in Proverbia Salomonis, Leiden, 1617; A Catechisme, 1611; A Treatise of the Christian Religion, 1611 (anónimo), segunda edición, en cuarto, 1616, editada por William Bradshaw; A Commentary on the Epistle to the Colossians, 1612; Harmonia Evangelica, Ámsterdam, en cuarto, 1627 y Commentarii Practica in totam Historiam Evangelicam, 1630, 3 volúmenes, en cuarto.