Georgius Cassander, teólogo católico, nació en Pitthem, a 24 kilómetros al sudeste de Brujas, el 24 de agosto de 1513 y murió en Colonia el 3 de febrero de 1566.
Georgius CassanderEnseñó en Brujas y Gante sobre antigüedades, teología y derecho canónico, pero se retiró a Colonia en 1549 y se dedicó al estudio. El duque de Cleves lo empleó en un esfuerzo por recuperar a los anabaptistas en Duisburg, siendo todavía más importante el encargo del emperador Fernando I, quien le encomendó unir a católicos y protestantes en sus territorios. Cassander ya había publicado anónimamente un escrito pacificador, De officio pii ac publicæ tranquillitatis vere amantis viri in hoc religionis dissidio (Basilea, 1561), que provocó una dura respuesta de Calvino. Los católicos estrictos también rechazaron la obra que fue puesta en el Índice en Lisboa en 1581. A solicitud del emperador, Cassander preparó Consultatio de articulis inter Catholicos et Protestantes controversis, que presentó a Maximiliano II en 1564, habiendo muerto Fernando mientras tanto (publicada en Lyón, 1608 edición de H. Grocio, Ámsterdam, 1642). Para procurar la unión Cassander comienza con el "consensus" de la Iglesia más antigua, expresada en el Credo de los Apóstoles. Aunque la Sagrada Escritura ha de ser autoritativa, desea mantener la importancia de la tradición, especialmente de los grandes Padres de la Iglesia (hasta Gregorio I); sólo una diferencia sobre la posición hacia Cristo mismo, no sobre "opiniones" o "ritos", puede ser causa de división, aunque el vínculo de la "caridad" no ha de ser violado. Intenta mediar en la doctrina del pecado original, la Cena y la justificación. Incluso está inclinado a dar la copa a los laicos y también a admitir el matrimonio del clero como algo provisional. En las otras cuestiones controversiales (veneración de los santos, monasticismo, indulgencias, poder papal) intenta suavizar las dificultades y eliminar las exageraciones. Le ha sido imputada una retractación antes de su muerte. Sin embargo, es difícil catalogarlo entre los católicos y aún menos se le puede reclamar desde el lado protestante. Seckendorf está en lo correcto cuando dice en el Commentarius (Frankfort y Leipzig, 1680, p. 347): "Georgius Cassander, un buen teólogo, ciertamente no luterano, sino amante de la verdad."