Historia

CAUCHON, PIERRE (1371-1442)

Pierre Cauchon, prelado francés y juez principal en el proceso de Juana de Arco, nació en Reims en 1371 y murió en Rouen el 18 de octubre de 1442.

Fotograma de La pasión de Juana de Arco, de Carl T. Dreyer.Pierre Cauchon interpretado por Eugène Silvain
Fotograma de La pasión de Juana de Arco, de Carl T. Dreyer.
Pierre Cauchon interpretado por Eugène Silvain
Fue rector de la universidad de París, doctor en teología y licenciado en cánones; célebre por la parte que tomó en el proceso de Juana de Arco. Al entrar en la vida pública abrazó el partido de los borgoñeses (1413), siendo desterrado por el parlamento, decreto que revocó Felipe el Bueno, duque de Borgoña, que además le otorgó una canonjía en Beauvais y le mandó al concilio de Constanza para defenderle por el asesinato del duque de Orleáns. A su regreso, le elevó al obispado de Beauvais, dispensándole la honra de acompañarle en el acto de la consagración y entrada en la ciudad, a la que se temía se opusieran los Armagnacs, que contaban con las simpatías de la gran mayoría de los ciudadanos. La oposición contra el prelado, abiertamente adicto a Inglaterra, fue creciendo paulatinamente hasta que, en 1429, el pueblo le echó de la ciudad. Entonces se refugió en la corte de Inglaterra. Poco después, cuando el duque de Bedfort concibió el proyecto de ungir a su sobrino, el joven Enrique VI, como rey de Francia, intentó la entrega a Inglaterra de la ciudad de Reims, pero, fracasado aquel proyecto, la ceremonia se realizó en París, consagrándole el cardenal-arzobispo de Winchester, figurando a su lado junto con el obispo de Noyon como prelados asistentes.

El proceso de Juana de Arco acabó de aumentar su impopularidad y no atreviéndose a volver a su sede, solicitó de la corte de Inglaterra una diócesis en Normandía, siendo trasladado a la de Lisieux (1432), asistiendo con este carácter al concilio de Basilea (1435), a la asamblea de Arras en el mismo año y a la de Calais (1439). Murió repentinamente mientras se estaba afeitando. Louvet, historiador de Beauvais, afirma que cuando la rehabilitación de Juana de Arco, el papa Calixto III le excomulgó y el pueblo arrojó sus despojos a un muladar, pero Beaurepaire y Quicherat lo niegan. Tanto Calixto III, como su sucesor Pío II, se esmeraron en reivindicar la memoria de Juana de Arco, para la cual tuvieron frases consignadas en documentos públicos de justa rehabilitación, pero no condenaron explícitamente la conducta de Cauchon, atendiendo a las señales visibles de arrepentimiento dadas por éste, entre las que figura la construcción de la capilla de Lisieux que erigió a sus expensas en expiación de la injusticia que reconoció haber cometido contra Juana de Arco.