Cecilia fue una dama romana de noble familia que, según diferentes versiones de una tradición incierta y contradictoria, padeció el martirio bajo Marco Aurelio y Cómodo o bajo Alejandro Severo o Diocleciano.
Efigie de Cecilia catedral de York Fotografía de Wenceslao CalvoSu Acta relata que en la víspera de su matrimonio convirtió al que iba a ser su marido, Valeriano, al cristianismo. Se les aparecieron ángeles a ambos, encargándoles que su virginidad no debía ser empañada. Tibercio, hermano de Valeriano, también se convirtió como consecuencia. Los dos hermanos, al no querer sacrificar a los dioses, fueron decapitados por orden del prefecto Almaquio, siendo Cecilia expuesta a la muerte en un baño hirviendo en su propia casa. Al fallar este método fue también decapitada. Los restos de los tres mártires quedaron depositados en la catacumba de San Calixto, hasta que el papaPascual I en el año 821 trasladó las reliquias de Cecilia a una iglesia llamada por su nombre (Santa Cecilia en Trastevere); su ataúd de ciprés se halló en 1599 (Baronio, Annales, ad an. 821). De Rossi descubrió la que es probablemente la cripta original de Cecilia, al lado de la cripta papal en el cementerio de San Calixto, e intentó demostrar que pertenecía a la antigua familia patricia de los Cæcilii; también que la fecha de su martirio fue en el año 177 bajo Marco Aurelio. Hacia el fin de la Edad Media, Cecilia comenzó a ser representada en el arte con atributos musicales. La idea de ser la patrona del órgano parte probablemente de la pintura de Rafael de 1513, actualmente en Bolonia, y puede estar basada en ciertas palabras mal interpretadas de su Acta, que se refieren a los instrumentos musicales de su boda, pero que indicaban un instrumento particular tocado por ella misma. El papel de ser patrona de la música en general puede deberse a la fundación de una academia musical en Roma por Gregorio XIII en 1584, bajo la invocación de su nombre.