Historia

CERULARIO, MIGUEL (c. 1000 - c. 1059)

Miguel Cerulario fue patriarca de Constantinopla entre los años 1043 y 1058. Se desconoce la fecha y lugar tanto de su nacimiento como de su muerte y pocos detalles de su vida son seguros.

Miguel Cerulario entronizado ante dos clérigos
Miguel Cerulario entronizado ante dos clérigos
Durante el reinado de Miguel el Paflagonio (1034-41) fue desterrado por conspiración, pero fue elevado al patriarcado por Constantino Monomaco, quien esperaba tener en él un firme aliado. Sin embargo, Cerulario defendió persistentemente los derechos de la Iglesia y su importancia se debe a que bajo su patriarcado se produjo la ruptura total entre las Iglesias católica y griega. En el momento en el que la guerra normanda dio a la corte bizantina y al papa una oportunidad de estrechar lazos, el patriarca se opuso violentamente, suprimiendo el ritual latino observado en muchos claustros e iglesias, renovando las antiguas acusaciones de Focio en una carta al obispo de Trani en Apulia y reservando un ataque especial para el uso romano de pan sin levadura en el sacramento, que él condenaba como judío. León IX le contestó con una altiva defensa del primado de Roma, enviando una embajada a Constantinopla a solicitud de Constantino, encabezada por el cardenal-obispo Humberto. Sus cartas tenían la intención de ganar al emperador y humillar al patriarca, no teniendo el débil Constantino la fuerza necesaria para proteger a Cerulario ni para oponerse al cardenal. Sin embargo, el patriarca se negó a someterse y el 16 de julio del año 1054 el embajador le excomulgó y a sus seguidores. Tras la partida de los enviados, Cerulario recuperó su prestigio ante Constantino, manteniéndolo durante el reinado de Teodora. Isaac Comneno, por otro lado, le desterró en el año 1058 a causa de su arrogancia, muriendo, según parece, poco después. Además de las cartas ya mencionadas fue el autor de algunas decretales (De episcoporum judiciis, De nuptiis in septimo gradu non contrahendis, De sacerdotis uxore adulterio polluta) y todavía existen unos pocos escritos preservados en manuscrito (De missa, Opus contra Latinos; listados por Fabricius, Bibliotheca Græca, edición de Harles, xi. 195-197).