Historia
CHEMNITZ, MARTIN (1522-1586)
- Actividad pre-teológica
- Obra como teólogo
- Participación en la Fórmula de Concordia
- Participación en la controversia adiaforista
- Polémicas anti-católicas
- Evaluación de Chemnitz

La muerte de su padre cuando era muchacho le dificultó su educación; estudió en la escuela de Magdeburgo desde 1539 a 1542, ganando suficiente dinero enseñando para ir a la universidad de Francfort sobre el Oder durante un tiempo y luego a la de Wittenberg. Aquí entró en contacto con Melanchthon, por cuyo consejo estudió matemáticas, que le guiaron a la astrología. Esos estudios le consumieron tanto tiempo que puso poca atención a la enseñanza de Lutero, aunque le escuchó. El estallido de la guerra hizo que se marchara de Wittenberg, estableciéndose en 1547 en Königsberg, subsistiendo por las clases dadas a jóvenes polacos de la nobleza, siendo posteriormente rector en la escuela de Kneiphof. Continuó con sus estudios astrológicos, hasta que por una visita que hizo a Wittenberg fue aconsejado por Melanchthon que se ocupara de la teología. La peste puso fin a su trabajo en la escuela y acompañó al yerno de Melanchthon, Sabino, a Salfeld, donde puso el fundamento de su saber teológico. En 1550 regresó a Königsberg, donde el duque, que le estimaba como astrólogo, le hizo su bibliotecario. Allí se convenció de los inseguros fundamentos de la astrología, dedicándose al estudio sistemático de la teología, estudiando la Biblia en los originales, los Padres y los escritores controversiales de su tiempo. Los disturbios ocasionados por el conflicto de Osiander sobre la justificación, le hicieron sentirse incómodo en Königsberg y en 1553 volvió a Wittenberg, donde dio clases por un tiempo; al año siguiente fue a Brunswick para quedarse permanentemente como coadjutor del superintendente, siendo superintendente en 1567 y ocupando el puesto hasta 1584, cuando dimitió por razones de salud.
Obra como teólogo.
Aunque no fue conocido como predicador sí fue un diligente y metódico pastor. Sin embargo, la continuidad de sus estudios le hizo ser reconocido como uno de los primeros teólogos de su tiempo, siendo llamado para tomar parte en cada controversia. En 1567 fue con su superior Mörlin a Prusia, para reorganizar la Iglesia, perturbada por las divisiones a causa de la controversia de Osiander, escribiendo Corpus doctrinæ Prutenicum. Prestó servicios también en la principalidad de Brunswick-Wolfenbüttel, donde en 1568 el duque Julius le invitó con Andreä para que ayudara a establecer el protestantismo. Los resultados documentales de su obra allí y en Lüneburg con el duque Guillermo, están en Corpus Wilhelminum. También dio un impulso a la fundación de la universidad Juliana en Helmstädt en 1576.
Participación en la Fórmula de Concordia.
Los últimos años de su vida los pasó trabajando en la Fórmula de Concordia. Su aceptación final, a pesar de las dificultades, se debió a la incansable obra de Chemnitz. Pero antes de ello discutió con el duque Julius, a quien reprendió duramente por haber consagrado a su hijo obispo de Halberstadt con todos los ritos de la antigua Iglesia. Los príncipes protestantes que estaban trabajando en la adopción de la Fórmula evitaron por esta causa invitar al duque a sus conferencias en Jüterbock, rehusando él continuar adelante con el proyecto. De ahí que la Fórmula no fuera finalmente aceptada en Brunswick, quedando el Corpus Julium como norma, al igual que en la universidad de Helmstädt, que asumió una posición aislada, lo que en última instancia favoreció las doctrinas de Calixto. Chemnitz escribió una defensa de la Fórmula contra sus críticos, publicada en Magdeburgo en 1582. Los teólogos de Helmstädt la atacaron, especialmente por contener la doctrina de la ubicuidad, convocándose una conferencia en Quedlinburg por los tres electores y el duque Julius, para reconciliar las diferencias. Chemnitz hizo su última aparición pública importante en esta ocasión, pero no pudo prevalecer. Su muerte la consideraron una calamidad pública todos los protestantes de Alemania.
Su primera participación en las disputas de su tiempo fue con ocasión de la controversia adiaforista, a instancia de Mörlin, quien era un firme luterano. Se pronunció sobre la Cena, ante la aparición de seguidores de Zwinglio en Brunswick. No estuvo presente en la conferencia celebrada en 1561 por Mörlin contra Handerberg, el principal representante de esta doctrina en el norte de Alemania, pero envió un tratado que contribuyó a la condenación de Handerberg. Ese mismo año publicó una más sistemática y completa Repetitio sanæ doctrinæ de vera præsentia, en la que evitaba sutilezas dogmáticas y ponía el acento en la presencia real, basándose en las palabras de la institución. En 1570 continuó con la doctrina de la encarnación, que entonces (al contrario que en la Iglesia antigua) era tratada en dependencia con la controversia eucarística, con su tratado De duabus naturis in Christo, etc.. Después se declararía en contra del cripto-calvinismo, en dos contundentes opiniones sobre el catecismo de Wittenberg, que influyeron en la actuación de las autoridades en Brunswick y Baja Sajonia.
Polémicas anti-católicas.
Pero es mejor conocido por sus polémicas contra los católicos y los jesuitas en particular. Estos últimos habían publicado en 1560 en Colonia, donde eran fuertes, una crítica a un catecismo protestante. Este fue su primer ataque literario que atrajo la atención general en Alemania, siendo Chemnitz el primero en avisar del peligro de la orden. Su respuesta se tituló Theologiæ Jesuitarum præcipua capita (1572). Payva d'Andrada, un jesuita portugués y miembro del concilio de Trento, publicó dos obras en réplica (1564), la primera llegó a manos de Chemnitz junto con los decretos del concilio, al cual apelaba. Esto le proporcionó la ocasión para una obra más completa, que fue su famoso Examen concilii Tridentini (1565-73), que como ningún otro libro del periodo fue dañino para las afirmaciones católicas. Se hicieron numerosas ediciones y fue traducido al alemán y al francés. Su postura dogmática se aprecia no sólo en esas obras polémicas sino en los Loci theologici, comentario a los Loci de Melanchthon, que dejados incompletos, fueron publicados por Leyser y su hijo en 1591. Sin contradecir directamente a Melanchthon, le interpreta en un tono de moderada ortodoxia luterana, intentando desarrollar un cuerpo integral consistente de doctrina y mostrando su relación con la vida cristiana. Leyser también editó y publicó sus obras exegéticas incompletas, Harmonia evangelica y Postilla oder Auslegung der Evangelien, en 1593.
Evaluación de Chemnitz.
La mente de Chemnitz no fue creativa, pero era lo que se necesitaba en aquel momento, tras una era de productividad, cuando la sistematización y confirmación eran las grandes necesidades. Tomó una actitud media entre las facciones de la época; fuertemente influenciado por Melanchthon, su doctrina se apoyó más en el estricto luteranismo, reprendiéndole los filipistas como apóstata. La sobria discreción caracterizó sus escritos y su obra práctica. Sospechaba de las innovaciones, exhortando a sus lectores a 'retener la forma de las sanas palabras', no yendo nunca a los extremos de la escuela luterana más joven. Su mentalidad práctica se muestra en su teología, que nunca es mera especulación sino ocupada en proporcionar fórmulas útiles e incuestionables. Su vida, tomada en conjunto, debe estimarse como una bendición para la Iglesia a la que sirvió.