Historia
CHRISTLIEB, THEODOR (1833-1889)

En 1868 fue llamado a Bonn como profesor de teología práctica y predicador de la universidad, permaneciendo allí hasta su muerte. El propósito de sus clases era más la formación de pastores serios y devotos que la demostración del saber científico. Similarmente, su predicación, que tuvo una amplia influencia, se caracterizaba más bien por el deseo de exponer de forma cálida y seria las grandes verdades del cristianismo en vez de buscar los efectos retóricos. Su obra se extendió más allá de los límites de la universidad. En Inglaterra había aprendido a conocer y estimar a miembros de otras Iglesias que no eran de la suya propia, por lo que trabajó constantemente por la unidad del espíritu entre ellos, sin perder tiempo en esfuerzos infructíferos para una unidad externa. Tomó parte en la obra de la Alianza Evangélica y asistió a sus conferencias en Basilea, Copenhague y Nueva York, donde leyó una alocución titulada The Best Methods of Counteracting Modern Infidelity (Nueva York, 1873), que trataba de la incredulidad tal como se muestra en lo individual, en las investigaciones científicas y en la vida práctica social. Para estimular a las iglesias alemanas a una actividad más celosa, pronunció una conferencia en Copenhague en 1884 sobre los mejores medios de frenar la indiferencia religiosa, en la que, aunque desechaba los métodos sensacionalistas como los del Ejército de Salvación, sugirió el nombramiento, especialmente en grandes ciudades, de evangelistas que llevaran el evangelio a la gente fuera del edificio de la iglesia, trabajando en armonía con el pastor. Para llevar a cabo la idea fundó la Unión Evangelizadora Alemana, conjuntamente con Bernstorff y Pückler. Compró en Bonn una capilla presbiteriana en desuso con una casa grande al lado y la convirtió en escuela de preparación para evangelistas. Tras su muerte la institución se trasladó a Barmen, donde se pensaba que sería un campo más amplio para su obra. Fue también un entusiasta abogado de las misiones al exterior y en 1874, con Warneck, fundó Allgemeine Missionszeitschrift, en el que aparecieron primero la mayoría de sus escritos sobre temas misioneros. El mejor conocido de ellos es Der gegenwärtige Stand der evangelischen Heidenmission (Gütersloh, 1879; traducción inglesa, Londres, 1880). Otra de sus numerosas obras que fue traducida al inglés fue su duro alegato contra Inglaterra por permitir e incluso estimular el tráfico de opio, Der indobritische Opiumhandel und seine Wirkungen (1878; traducción inglesa, Londres, 1879).