Historia
CIRILO LUCAR (1572-1638)

Tras estudiar en su isla nativa fue a Venecia y Padua, donde sin duda escuchó a Cremonini y Piccolomini, siendo influido por Maximos Margunios, a quien había encontrado mientras vivía en Creta como monje y quien era un entusiasta defensor de la unión entre griegos y católicos. Por medio de Margunios, Cirilo se puso en contacto con eruditos occidentales, tales como David Höschel y Friedrich Sylburg, aunque nunca cayó completamente bajo la influencia de las ideas occidentales. Su preparación fue filosófica y lógica, más que teológica. Terminó sus estudios en 1594 y en mayo de 1595 era syncellus en la corte de Meletios Pegas, patriarca de Alejandría. Desde 1592 a 1602 residió en el extranjero y en 1596 fue rector de la academia rusa de Vilna. Durante este periodo tomó parte en numerosas conferencias para la unión en Polonia y Lituania, como representante del patriarca de Alejandría, aunque la declaración de que visitó Ginebra y Wittenberg y abrazó el protestantismo por una suma de dinero es apócrifa, al igual que la que afirma su aceptación del catolicismo.
Patriarca de Alejandría y Constantinopla.
Meletios Pegas murió unos meses antes de mayo de 1602, siendo designado Cirilo como su sucesor y cerrándose de esta manera el primer periodo de su vida. Hasta entonces no había trazas de influencia protestante. La segunda parte de la carrera de Cirilo está marcada por un gradual rompimiento con el catolicismo y una aproximación al protestantismo, junto con un creciente deseo de reformar su propia Iglesia. Fue enérgico en su administración, no retrocediendo ante un conflicto con los patriarcas ecuménicos. Durante sus frecuentes viajes predicó muchos sermones, aunque desafortunadamente hay pocos disponibles, si bien un gran número existen en los manuscritos de la biblioteca del priorato del Santo Sepulcro en Constantinopla. Según su propia declaración, se convirtió al protestantismo tras tres años de estudio, aunque la fecha exacta es incierta. En 1611 fue caracterizado por un viajero inglés como 'amigo de la Iglesia reformada' y dos años más tarde, poco después del declive del patriarcado ecuménico a causa de su negativa a pagar el precio que se le exigía, fue obligado a defenderse de las acusaciones de luteranismo (4 de junio de 1613). No es improbable que éste fuera el periodo de su conversión, especialmente porque fue entonces cuando recibió libros protestantes, haciéndose especial mención de uno de Arminio, hacia cuyas enseñanzas expresó simpatía, especialmente en lo que respecta a la doctrina del Espíritu Santo, el bautismo, y la eucaristía; evitó los temas de la libertad de la voluntad, la justificación por la fe y la predestinación. Por otra parte, su correspondencia con el estadista holandés David Le Leu de Wilhem muestra su falta de conocimiento de los principios de la Reforma y una indudable ignorancia, debida en gran manera a que se había restringido a los escritos de los arminianos. Sus esperanzas de reforma dentro de la Iglesia griega las había abandonado. A este mismo periodo pertenecen varias polémicas breves contra los católicos, de las cuales una es interesante, porque muestra que Cirilo se apoya únicamente en la Biblia para defender su postura. Como patriarca de Alejandría publicó Compendio pragmático contra los judíos (Constantinopla, 1627). El 4 de noviembre de 1620 fue designado patriarca de Constantinopla, siendo cortejado por los poderes protestantes, especialmente el holandés, mientras que el desagrado de los jesuitas crecía contra él. En 1623 fue desterrado por primera vez, aunque no hasta después de que en su posición oficial hubiera sido obligado a canonizar a Gerasio el Joven en 1622. Estableció en Constantinopla la imprenta importada de Inglaterra por Nikodemos Metaxas hacia 1527, pero fue destruida por los turcos.
Esfuerzos a favor del protestantismo.
El tercer periodo de la vida de Cirilo comienza con la llegada del calvinista Antoine Leger del Piamonte, que fue enviado desde Ginebra en 1628. En ese momento el patriarca parece haber sentido la necesidad de fortalecer su posición con los protestantes. Hacia 1616 había entrado en correspondencia con George Abbot, arzobispo de Canterbury y posteriormente le envió el famoso Codex Alexandrinus, posiblemente para ganarse la simpatía inglesa. En lugar de contentarse con instruir a Cirilo y su clero y esperar que los puntos reformados fueran introducidos entre el pueblo por sus propios sacerdotes, Leger se puso a hacer él mismo propaganda calvinista. Al año de su llegada exhortó a que se tradujera la Biblia, apareciendo en Ginebra en 1638 una versión preparada por Maximos Kalliupolites, con la ayuda de Cirilo. Leger también propuso el establecimiento de escuelas (que pronto decayeron) y la preparación de un catecismo, aunque no se sabe si se llevó a cabo. En 1629, Cirilo publicó en Constantinopla su famosa Confesión de fe cristiana que es esencialmente calvinista, aunque se aproxima en todo lo posible al lenguaje y credo de la Iglesia griega. La recepción otorgada a la confesión en Constantinopla no se conoce, aunque en 1636 Meletios Pantogallos, arzobispo de Éfeso, escribió en su defensa. Por otro lado, levantó mucha oposición y, a pesar de que la mayoría no la entendió, su autor y sus adherentes fueron catalogados como herejes. Un sínodo examinó la obra, pero aplazó la condena del patriarca, de manera que sus oponentes citaron a Georgios Koressios a Constantinopla, para que disputara con Leger, pero el teólogo suizo dejó la ciudad en 1636. Cirilo estaba rodeado de oposición, siendo repetidamente desterrado y vuelto a llamar. La víspera de una expedición del sultán Murad contra los persas, fue acusado de intentar soliviantar a los cosacos, estrangulándolo el sultán y arrojándolo al mar. Sus amigos encontraron el cuerpo y lo enterraron lejos de Constantinopla, donde permaneció muchos años antes de que fuera llevado a la capital. Que el protestantismo no terminó con la muerte de Cirilo, se aprecia en los sínodos celebrados en Constantinopla (1638), Jassy (1642), Jerusalén (1672) y de nuevo en Constantinopla (1691). Es evidente que la línea reformada encontró un gran número de simpatizantes, aunque los sucesores de Cirilo no estaban en armonía con sus ideas. Meletios Pantogallos, arzobispo de Éfeso, fue expulsado de Constantinopla y tuvo que buscar refugio en Holanda. El patriarca Neófitos III de Constantinopla, de igual manera, fue adherente de Cirilo, como Sofronios, metropolitano de Atenas y los patriarcas Partenios el Joven y Teófanes de Jerusalén. Entre los monjes y el clero menor los seguidores de Cirilo fueron numerosos, incluyendo a Maximos Kalliupolites, el traductor de la Biblia, Natanael Konopios, quien fue a Oxford tras la muerte de Cirilo y preparó una versión griega de los Institutos de Calvino, Acbatios de Cefalenia, Nikodemos Metaxas, Eugenios Aitolos y, por encima de todos, el calvinista Johannes Karyophylles, además de varios personajes menores.