Historia
CIRILO Y METODIO († 869, † 885)

Fresco en San Clemente, Roma, siglo noveno
Eran hijos de un oficial militar llamado Drungario, nacido en Tesalónica, de ascendencia griega, pero familiarizado con los eslavos. La Vita Cyrilli tiene una marcada preferencia por el número siete, según el cual Cirilo o Constantino era el más joven de siete hermanos, entregándose a la edad de siete años a la obtención de la sabiduría celestial y quedando huérfano a los catorce. Un oficial de influencia, posiblemente el eunuco Teoctistes, le llevó a Constantinopla. Se dice que tuvo entre sus maestros a Focio; Anastasio le menciona posteriormente como su amigo, aunque hubo entre ambos un conflicto doctrinal. Tras completar su educación, Cirilo recibió las órdenes sagradas, desempañando el importante cargo de chartophylax o secretario del patriarca y custodio de los archivos, con ciertas funciones judiciales también. Tras seis meses de retiro en un monasterio, comenzó a enseñar filosofía y teología. En este periodo pudo suceder su controversia con el depuesto patriarca iconoclasta Juan. La Vita también habla de un viaje a territorio musulmán y discusiones con los profesantes de esa religión; precisamente en ese tiempo se hizo más marcada la diferencia entre cristianismo e islam. La Vita relaciona su polémica anti-judía con su misión a los cazares, una tribu fino-turca en el mar de Azof gobernada por un rey judío que permitía a judíos, musulmanes y cristianos vivir pacíficamente entre sí. Es incierto saber cuánto podemos confiar en el relato de este viaje, realizado por ofrecimiento del emperador, pero Dümmler ha señalado que la descripción de los peligros a manos de los húngaros se corresponde estrechamente a lo que se sabe por otras fuentes de su actividad en esas regiones, en ese mismo tiempo. Según la Vita, Cirilo encontró en Cherson una oportunidad para aprender hebreo y samaritano, y también, según la Legenda italiana, la lengua de los cazares. Anastasio dice que describió su descubrimiento de los huesos de Clemente en Stariola, un Sermo declamatorius y un Hymnus, de los que Anastasio tradujo el primero al latín. Que Cirilo, siendo modesto, omitiera su nombre procede del relato existente en eslavo, pero de original griego, que pertenece a una de esas obras, probablemente Sermo declamatorius. La afirmación de que Metodio le acompañó a la misión a los cazares es probablemente una adición posterior. Metodio, siendo un hombre de gran energía práctica ya había adquirido una posición política de importancia, presumiblemente en la parte eslava del imperio, siendo más tarde abad del famoso monasterio de Polychron.

En este punto, ambos hermanos entrarían en la obra que les da su importancia histórica. Un principado eslavo independiente había sido establecido por Rostislav, duque de Moravia, pero para mantener esta independencia era necesario afirmar también la independencia eclesiástica de su Estado, que había sido cristianizado, al menos externamente, desde el lado alemán. Rostislav había expulsado al clero teutón al principio de su lucha con los francos, buscando a continuación en Constantinopla maestros para su pueblo. Es obvio que ello significaba una oportunidad de extender la influencia bizantina entre los eslavos, encargándose la misión a Cirilo y Metodio. Su primera tarea parece que fue la preparación de ayudantes. La afirmación de que Cirilo acometió en ese momento la traducción de la Biblia, contradice la afirmación de la Legenda de que ya estaba hecha antes de llevar a cabo su misión morava. Cirilo es designado, tanto por oponentes como amigos, como inventor del alfabeto eslavo. Aunque no se excluye la posibilidad de que empleara letras que ya estaban en uso, sin embargo antes de él los eslavos no tenían una escritura propia. La escritura glagolítica puede trazarse hasta mediados del siglo X y posiblemente hasta el IX, presuponiendo un hombre de saber como inventor y derivada parcialmente del griego, pero también del latín cursivo. La escritura cirílica es posterior en origen, siendo usada primero en Bulgaria. Es imposible determinar con certeza qué porciones de la Biblia tradujeron los dos hermanos. Parece que el Nuevo Testamento y los Salmos fueron los primeros, seguidos de otras partes del Antiguo Testamento. La Translatio habla solo de una traducción de los evangelios por Cirilo y la Vita Methodii solo del evangelium Slovenicum, aunque esto no prueba que Cirilo no tradujera otras selecciones litúrgicas. La cuestión de qué liturgia tomaron como fuente, si la romana o la bizantina, ha sido muy discutida. Como la oposición objetó sólo al uso de la lengua eslava como vehículo litúrgico y no a haberse apartado de la liturgia romana, es posible que fuera ésta la usada. Esta idea se confirma por los 'Fragmentos de Praga' y por ciertos fragmentos litúrgicos glagolíticos llevados de Jerusalén a Kiev y descubiertos allí por Ssresnewsky, probablemente los documentos más antiguos en lengua eslava; en ellos hay una adherencia al tipo latino, como se aprecia por las palabras 'misa', 'prefacio' y el nombre de una tal Felicitas. En cualquier caso, dadas las circunstancias, los dos hermanos no podrían haber logrado nada permanente sin la autorización de Roma.
Así describe Néstor la tarea misionera de Cirilo y Metodio entre los eslavos:
'Los eslavos [de Moravia] estaban ya bautizados, así como sus príncipes, cuando Rotislav, Sviatopolk y Kotsen se dirigieron al emperador Miguel y le dijeron: "Nuestro país está bautizado pero no tenemos maestros que nos instruyan y nos expliquen los libros sagrados pues no comprendemos ni la lengua latina ni la griega. Unos nos instruyen en una manera, los otros en la otra, de forma que no podemos captar ni la letra ni el sentido de las Escrituras. Envíanos maestros que sean capaces de expresarnos las palabras del libro y su sentido". Habiendo comprendido esto, el emperador Miguel convocó a todos los filósofos y les repitió las palabras de los príncipes eslavos. Los filósofos le dijeron: "Hay en Salónica un hombre llamado León. Tiene hijos que conocen la lengua eslava, dos hijos que son eruditos filósofos". Entendiendo esto, el emperador les mandó a buscar a Salónica diciendo a León: "Envíanos pronto a tus hijos Metodio y Constantino". Comprendiendo esto, León los envió inmediatamente. Llegaron ante el emperador, que les dijo: "Los eslavos me han enviado una delegación para pedirme un maestro que pueda explicarles los libros santos". Accedieron a la solicitud del emperador y éste les envió a la tierra eslava junto a Rotislav, Sviatopolk y Kotsel.
Desde el momento de su llegada, establecieron las letras del alfabeto eslavo y tradujeron los Hechos de los Apóstoles y los evangelios. Los eslavos se alegraron de poder entender en su lengua las grandezas de Dios. Tradujeron a continuación el Salterio, el Octoico y otros libros.
Algunos se levantaron contra ellos murmurando: "No conviene que ningún pueblo tenga otro alfabeto que el hebreo, el griego o el latino, según se deduce de la inscripción que hizo colocar Pilato sobre la cruz del Señor". El papa de Roma reprendió a los que murmuraban contra los libros eslavos diciendo: "Que se cumpla lo dicho en las Escrituras: que todas las lenguas alaben a Dios". Y añadió: "Todas las lenguas proclamarán las grandezas de Dios, según les dio a expresar el Espíritu Santo. Y si alguno censura la escritura eslava, sea apartado de la Iglesia hasta que se corrija, pues son lobos y no corderos. Conviene reconocerlos por sus frutos y guardarse de ellos. En cuanto a vosotros, hijos, escuchad la divina doctrina y no rechacéis la enseñanza de la Iglesia, tal y como os ha instruido vuestro maestro Metodio".'
(Crónica de Néstor o de los tiempos pasados)
Tras tres años y medio de trabajo, pasaron por Panonia, donde fueron bien recibidos por el jefe Kozel. El relato sobre una discusión en Venecia en cuanto al uso del eslavo en la liturgia es dudoso. Pero no hay duda de su buen recibimiento en Roma, debido parcialmente a ser portadores de las reliquias de Clemente; la rivalidad con Constantinopla en cuanto a la jurisdicción sobre el territorio de los eslavos inclinó a Roma favorablemente hacia los dos hermanos y su influencia. El saber de Cirilo fue altamente apreciado, llamándolo Anastasio poco después 'maestro de la sede apostólica'. La ordenación de los discípulos eslavos de los hermanos fue realizada por dos prominentes obispos, Formoso y Gauderico, oficiando los recién consagrados sacerdotes en su propia lengua, en los altares de las principales iglesias. Sintiendo próximo su final, Cirilo se puso su hábito monástico y murió cincuenta días después, el 14 de febrero del año 869. No hay base para la afirmación de la Translatio de que fue hecho obispo, siéndole dado el nombre de Cirilo sólo tras su muerte.
Metodio como obispo.
Tras la muerte de su hermano, Metodio continuó solo la obra entre los eslavos. Al principio no en Moravia sino en Panonia, debido a las circunstancias del primer país, donde Rostislav había sido hecho cautivo por su sobrino Svatopluk. Pero por otro lado, se habían hecho relaciones amistosas con Kozel en el viaje a Roma. Sin embargo, esta actividad en Panonia entró en conflicto con el episcopado germano, especialmente con el obispo de Salzburgo, a cuya jurisdicción había pertenecido Panonia durante setenta años. En el año 865 el obispo Adalwin ejercía todos los derechos episcopales y la administración estaba en manos del arcipreste Richbaldo. Este último se vio obligado a retirarse a Salzburgo, pero su superior no estaba dispuesto a abandonar sus pretensiones. Metodio buscó la ayuda de Roma, afirmando la Vita que Kozel le envió con una honorable escolta para recibir la consagración episcopal. La carta atribuida a Adriano I, con su aprobación de la misa eslava es una pura invención. Es notorio que el papa nombrara a Metodio no obispo de Panonia sino arzobispo de Sirmio, supeditando las pretensiones de Salzburgo por un título más antiguo. La afirmación de la Vita, de que Metodio fue nombrado obispo en el 870 y hasta el 873 no fue elevado al arzobispado, se contradice con el breve de Juan VIII, escrito en junio del 879, según el cual Adriano le consagró arzobispo; Juan incluye en su jurisdicción no sólo Moravia y Panonia, sino Serbia también.
Metodio y los germanos.
Las pretensiones arzobispales de Metodio fueron consideradas injuriosas contra los derechos de Salzburgo, hasta el punto de que obligaron a celebrar un sínodo en Regensburgo en presencia del rey Luis. La asamblea, tras acalorada discusión, declaró la destitución del intruso y ordenó que fuera enviado a Alemania, donde fue puesto en prisión durante dos años y medio. A pesar de las fuertes protestas de la Conversio Bagoariorum et Carantanorum, escrita en el año 871 para influir al papa, Roma se declaró enfáticamente en favor de Metodio y envió un obispo, Pablo de Ancona, a reinstalarle y castigar a sus enemigos, tras lo cual ambas partes fueron citadas a presentarse en Roma con el legado. La voluntad del papa prevaleció y Metodio logró su libertad y autoridad arzobispal sobre Moravia y Panonia, aunque le fue negado el uso del eslavo para la misa. Su autoridad sobre Panonia quedó restringida tras la muerte de Kozel, cuando el principado quedó administrado por nobles germanos, aunque Svatopluk gobernó con independencia en Moravia y expulsó al clero germano. Los siguientes años de la vida de Metodio aparecen más despejados, describiéndolos la Vita (x) como fructíferos (873-879). Metodio parece que no prestó atención, total o parcialmente, a la prohibición de la liturgia eslava y cuando el clero franco se introdujo de nuevo en el país y el rigor del arzobispo desagradó al licencioso Svatopluk, ello fue causa de queja contra él ante Roma, acompañado de acusaciones sobre el filioque. Metodio vindicó su ortodoxia y prometió obedecer en lo tocante a la liturgia. La otra facción fue apaciguada al dársele un suabo, Wiching, como coadjutor. Cuando las relaciones entre ambas partes se tensaron, Juan VIII apostó firmemente por Metodio, pero tras la muerte de aquél, ocurrida en diciembre del 882, la posición del arzobispo se hizo insegura y su necesidad de apoyo indujo a Goetz a aceptar la afirmación de la Vita (xiii) de que fue a visitar al emperador oriental. Sin embargo, no fue hasta después de su muerte, fechada, aunque no con certeza, el 6 de abril del 885, cuando se produjo un conflicto abierto. Gorazd, a quien había designado como su sucesor, no fue reconocido por Esteban VI, siendo pronto expulsado con los otros seguidores de Metodio.