Historia

CIRUELO, PEDRO (c. 1470- c. 1560)

Pedro Ciruelo, sabio polígrafo espñaol, nació en Daroca y murió hacia 1560 según unos, aunque otros le suponen muerto en 1550 y aun Saldoni, en sus Efemérides de músicos españoles, afirma que su muerte ocurrió el día 4 de noviembre de 1548, según consta en los libros de la catedral de Salamanca, de la que Ciruelo era magistral en aquella época. Pero el docto agustino J. Zarco (La Ciudad de Dios, 1912) dijo que se había podido averiguar la fecha de la muerte del maestro Ciruelo y que las últimas noticias que de él tiene son de 1554.

Portada de la obra El confesionariopor Pedro Ciruelo. Alcalá, 1524
Portada de la obra El confesionario
por Pedro Ciruelo. Alcalá, 1524
Algunos afirman que fue lectoral, en latín canonicus theologus, pero parece una equivocación debida a que en España era propia la canonjía magistral. Fue colegial en Alcalá (1516) y después estudió en Salamanca, desde donde se trasladó a París, en donde recibió el grado de doctor y de cuya universidad fue profesor. Fue también preceptor de Felipe II, catedrático de teología de la nueva universidad Complutense, elegido por el mismo cardenal Cisneros (según afirma Nicolás Antonio). Su cátedra tenía el título de Santo Tomás; con todo, si es verdad lo que cuenta Álvaro Gómez en su Vida del gran cardenal, opinaba que la doctrina de Tomás de Aquino era en sí muy sólida, pero que por lo mismo no se digería sino lenta y laboriosamente, y por ende era menos acomodada para los españoles quibus mora molestiam incutit. Dotado de vastísima erudición, era docto en humanidades, teología, filosofía, matemáticas, música, historia y otra materias, y, además, teólogo de profesión y autor de algunas obras castellanas ascéticas y morales que alcanzaron varias ediciones, como también de un excelente Expositio libri Missalis (Alcalá, 1528) y sentía predilección por la filosofía y las matemáticas, sobre cuyas materias publicó muchas obras. Las filosóficas fueron muy celebradas; tendía bastante a la metafísica luliana, pero en general comentaba a Aristóteles y los peripatéticos. Entre las de matemáticas hay que citar su extenso Cursus quatuor mathematicarum artium liberalium (Alcalá, 1516), del que se hicieron varias ediciones y en el que comenta a Boecio, Thomas Bradwardine y John de Canterbury, compitiendo con las mejores obras de su clase publicadas en el siglo XVI. 'Saber más que Ciruelo' fue la frase que se convirtió en epítome del saber.
Portada de una obra de Pedro CirueloBiblioteca Nacional, Madrid
Portada de una obra de Pedro Ciruelo
Biblioteca Nacional, Madrid
Se le deben además: Arithmetica Thomae Bravardini... correcta (París, 1502), Tractatus... qui dicitur Algorismus (París, 1505), Spherae Mundi Commentarium (París, 1508), Exameron Theologal sobre el regimiento medicinal contra la peste (Alcalá, 1519), Prima pars Logicae adveriores Aristotelis sensus (1519), Apotelesmata astrologiae humanae (Alcalá, 1521), De laudibus cardinalis Ximenes de Cisneros, et de temporum insequentium deploratione, super illud Davidis: Increpa jeras arundinis... (Alcalá, 1517), Confesionario del maestro Pedro Ciruelo (Alcalá, 1524), Paráfrasis de las Categorías de Aristóteles, Comentario a las Analíticas posteriores (1529), In Summulas Petri Hispani (1537), Paradoxas questiones decem, I. De modis significandi dictionum in Gramatica, II. De dicibilibus, transcendentalibus, et imitatis, in Logica, III. De Veritate activa agentis naturalis, IV. De Rarefactione, et Condensatione corporum, V. De Arte Lulli in Metaphisica, VI. De Loco Paradisi terrestris a Deo conditi, in Cosmographia, VII. De tertia lege Spiritus Sancti circa finem Mundi, in Theologia, VIII. De Multiplicationes sensus literalis in Sacra Scriptura, IX et X. De Cabala, et Mesia Judaeorum in enarranda Divina Biblia (Salamanca, 1538); Reprobación de la supersticiones y hechicerías (Salamanca, 1539), de la que se hicieron numerosas ediciones; De Arte Memorativa, Contemplaciones muy devotas sobre los misterios sacratísimos de la pasión de Nuestro Redentor Jesucristo, juntamente con un tratado de la mística Teología, para los devotos de la vida solitaria contemplativa (Alcalá, 1547); Compendio de todos los libros de Aristóteles de Re naturali, Libro del Génesis, traducido en latín y tres libros de Sermones.