Historia
CLARKE, ADAM (c. 1762-1832)

Es destacable que aunque nadie le superaba en las tareas del ministerio, Clarke fue un erudito. El hábito de levantarse temprano y su gran actividad y trabajo sistemático, le permitieron adquirir un gran y variado saber. Primero atrajeron su atención los clásicos, luego los Padres de la Iglesia y después los escritores orientales; entre sus tareas de estudio estuvieron el hebreo, siríaco, persa, árabe, sánscrito y otras lenguas. Las ciencias naturales ocuparon buena parte de su estudio, teniendo interés en las denominadas ciencias ocultas. Contribuyó con Eclectic Review desde la fecha de su fundación en 1804 y prestó mucha a yuda a la Sociedad Bíblica. En 1807 recibió la graduación en historia por la universidad King College, Aberdeen, y en 1808 el doctorado en derecho. Fue miembro de la Sociedad de Anticuarios, de la Academia Real Irlandesa y asociado de la Sociedad Geológica de Londres, así como de la Sociedad Asiática Real y del Instituto Histórico Americano. Tales honores eran tan raros entre los ministros metodistas, que Clarke adquirió una posición prominente entre ellos. En lugar de provocar la envidia que la eminencia puede suscitar en una iglesia democrática, sus honores despertaron la admiración en sus colegas.
El poder literario y la capacidad de investigación de Clarke dieron su fruto en dos maneras. Como escritor teológico produjo muchas obras de alcance, incluyendo traducciones inglesas y nuevas ediciones de libros de otros, como Reflexions de Sturm (1804) y Manners of the Israelites de Fleury (1805); un diccionario bibliográfico en seis volúmenes, en el que proporciona un relato cronológico de los libros más destacados en latín, griego, hebreo, copto, siríaco, caldeo, etiópico, árabe, persa y armenio desde la infancia de la imprenta hasta principios del siglo XIX, con una reimpresión de View of the Classics de Harwood y un relato de las mejores traducciones inglesas de los clásicos (1803-4); un suplemento en dos volúmenes (1806) trata con las traducciones inglesas en mayor plenitud; una idea concisa de la sucesión de la literatura sagrada, en un orden cronológico de autores en sus obras hasta 345 d. C. (1807) (un segundo volumen, desde 345 d. C. hasta la invención de la imprenta lo publicó su hijo, el reverendo J. B. B. Clarke en 1831); Memoirs of the Wesley Familiy y muchas otras obras sobre asuntos de interés bíblico o general (The Use and Abuse of Tobacco, 1797; Christian Directory Abridged de Baxter, 1804; The Eucharist, 1808, Illness and Death of Richard Porson, Clavis Biblica, 1820. Pero su obra más importante fue su comentario a la Biblia (8 volúmenes, Liverpool, 1810-26), que ha tenido extensa circulación. Es una obra de extraordinario trabajo e investigación. Su idea era combinar lo crítico o científico con lo popular y práctico. Clarke lo logró hasta donde un hombre solo puede hacerlo. Su posición teológica era la evangélica ortodoxa, aunque el autor en algunos puntos tomó su propia posición. Por ejemplo, mantuvo que la serpiente que tentó a Eva era un babuino; que Judas Iscariote se salvó; tocante a la predestinación desechó a Calvino y siguió al doctor John Taylor y sobre la persona de Jesucristo aunque mantuvo su divinidad negó su filiación eterna. Sobre este punto fue respondido por un escritor metodista, Richard Treffry, en Inquiry into the Doctrine of the eternal Sonship of our Lord Jesus Christ.
Clarke también estuvo ocupado en reeditar Fœdera de Thomas Rymer, de la masiva colección de documentos estatales. Se nombró una comisión real para impulsar este propósito, siéndole ofrecido el puesto de editor a Clarke y aceptado en 1808.
Clarke fue amigo personal de muchos dignatarios de la Iglesia y de otras distinguidas personas. El duque de Sussex le tuvo en alta estima. En 1836 Samuel Dunn publicó la obra de Clarke The Gospel Harmonized y J. Everett publicó Miscellaneous Works en 13 volúmenes por (Londres, 1836-37).