Historia

CLEMENTE

Clemente fue un obispo misionero de la Iglesia celta en la parte oriental de los dominios francos quien, como Adalberto en Neustria, se opuso a las innovaciones romanas de Bonifacio en la primera mitad del siglo octavo. Sabemos de él solo por los relatos de sus oponentes, quienes lo estigmatizan como "hereje, engañador del pueblo, diseminador del error, siervo del diablo y falso sacerdote." Se casó y tuvo dos hijos. Se justificó por la ley de Moisés, rechazando la prohibición canónica del matrimonio con la viuda de un hermano fallecido. Tenía ideas propias sobre la predestinación y elección y parece haber defendido alguna clase de universalismo. Disputó la autoridad de los Padres, Agustín y Jerónimo, y no reconocía la supremacía del papa. A instigación de Bonifacio un sínodo franco en 745 lo condenó encarcelándolo; un sínodo romano añadió el anatema de la Iglesia. No obstante, Clemente se mantuvo firme en sus opiniones y en las prácticas de su patria. Se desconoce su destino final.