Historia

CLEMENTE DE ALEJANDRÍA († c. 216)

Clemente de Alejandría (Tito Flavio Clemente) nació a mediados del siglo II y murió entre los años 211 y 216.

Su vida.
Ciertamente no nació en Egipto (Strom., i. 1) y la indicación de Atenas como su lugar de nacimiento, hecha por Epifanio, se sustenta en la calidad de su griego clásico. Sus padres parece que fueron paganos, de clase acomodada. Lo completo de su educación está atestiguado por sus constantes citas de los poetas y filósofos griegos. En busca de la mejor enseñanza viajó por Grecia, Italia, Tierra Santa y finalmente Egipto. Fue colega de Panteno, director de la escuela de Alejandría, sucediéndole luego en la dirección de la misma. Durante la persecución de Septimio Severo (202 o 203) buscó refugio en Alejandro, que era entonces obispo (posiblemente de Flaviada) en Capadocia, luego en Jerusalén, de quien trajo una carta a Antioquía en el año 211.

Su obra literaria.
La trilogía en la que las principales obras de Clemente se concentran por su propósito y modo de tratamiento son Protrepticus (Exhortación), Pædagogus (Instructor) y Stromata (Tapices). Overbeck los denomina el más ambicioso esfuerzo literario realizado en la historia de la Iglesia, ya que Clemente por primera vez intenta presentar el cristianismo al creyente en las formas tradicionales de la literatura profana. El Protrepticus tiene una introducción en la que invita al lector a escuchar, no las leyendas míticas de los dioses paganos, sino la 'nueva canción' del Logos, el principio de todas las cosas y creador del mundo. Demuestra la insensatez de la idolatría y los misterios paganos, los horrores de sus sacrificios y muestra que los filósofos y poetas griegos sólo conjeturaron sobre la verdad, mientras que los profetas señalaron un camino directo de salvación. Ahora el Logos divino habla en su propia persona, despertando todo lo que es bueno en el alma humana y dirigiéndola a la inmortalidad. Habiendo establecido un fundamento para el conocimiento de la verdad divina, Clemente avanza en el Pædagogus para desarrollar una ética cristiana. Su esquema no le impide tomar una gran parte de su material del estoico Musonio, el maestro de Epicteto, aunque para Clemente el auténtico instructor es el Logos encarnado. El primer libro trata con las bases religiosas de la moralidad cristiana, el segundo y tercero con casos individuales de conducta. Al igual que con Epicteto, para Clemente la auténtica virtud se muestra en evidencias externas en un estilo de vida natural, simple y moderado. En los Stromata avanza y busca la perfección de la vida cristiana en la iniciación del conocimiento completo. La primera de esas obras está dirigida a los inconversos, la segunda a los cristianos nuevos y la tercera a los creyentes maduros. Intenta, basándose en la Escritura y la tradición, proporcionar un registro de la fe cristiana que responda a todas las preguntas de los entendidos, dirigiendo al estudiante a las realidades más profundas de la fe. Clemente tituló esta obra Stromata (Tapices) porque trata una variedad de temas. Al principio quiso que constara de un solo libro, pero surgieron siete, sin haber tratado todos los temas propuestos. La ausencia de lo prometido ha hecho que muchos se hayan preguntado si escribió un octavo libro, tal como se deduciría de Eusebio (VI. xiii. 1) y el Florilegio, habiéndose hecho varios intentos para identificarlo con cortos o fragmentarios tratados de sus restos literarios. En cualquier caso los 'extractos' y 'selecciones' que, con parte de un tratado sobre el método lógico, son denominados como el octavo libro, en el único manuscrito (siglo XI) de los Stromata, no son parte de la Hypotyposes que Clemente escribió. Esta obra es un breve comentario sobre pasajes selectos que cubren toda la Biblia, como se muestra en los fragmentos preservados por Ecumenio y en la versión latina del comentario a las epístolas generales, hecho a instancias de Casiodoro. Además de la gran trilogía, la única obra completa preservada es el tratado '¿Quién es el rico que se salvará?', basada en 17 Cuando salía para seguir su camino, vino uno corriendo, y arrodillándose delante de El, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 18 Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios. 19 Tú sab[…]Marcos 10:17-31, estableciendo el principio de que no es la posesión de riquezas lo que se condena, sino su mal uso. Hay unos pocos fragmentos del tratado sobre la Pascua, contra la posición cuartodecímana de Melitón, y solo un pasaje del Canon Eclesiástico, contra los judaizantes. Otras obras son conocidas solo por sus títulos.

Su significado para la Iglesia.
El significado de Clemente en la historia de la doctrina es, según Harnack, que supo reemplazar el método apologético por el constructivo o sistemático, convirtiendo la simple tradición de la Iglesia en una teología dogmática científica. Una característica notoria suya es que donde otros ven una oposición fundamental, él sólo aprecia un desacuerdo superficial y transitorio. Es capaz de reconciliar, e incluso fundir, ideas diferentes, hasta el punto de que es casi imposible adjudicarle un sistema personal definido. Él mismo admite que es un ecléctico (Strom., i. 37). Esta actitud determina especialmente su tratamiento de la filosofía pagana. Aunque la teoría de un origen diabólico no le era desconocida y aunque muestra exhaustivamente que los filósofos deben una gran parte de su conocimiento a los escritos del Antiguo Testamento, todavía expresa su convicción personal cuando describe la filosofía como una operación directa del Logos divino, trabajando por medio de ella, al igual que por la Ley y la revelación directa del evangelio para comunicar la verdad a los hombres. Es verdad que el conocimiento de los filósofos era elemental, fragmentario, e incapaz de impartir la verdadera justicia, siendo sobrepasado por la revelación dada a través de la ley y los profetas, y de nuevo sobrepasada por la revelación del Logos encarnado, pero esta idea de la inferioridad relativa de la filosofía pagana no le impide mostrar que su actitud mental está determinada y dominada por la tradición filosófica. De ahí que enfatice la importancia permanente de la filosofía para la plenitud del conocimiento cristiano, explicando con especial predilección la relación entre conocimiento y fe y criticando duramente a los que no están dispuestos a hacer ningún uso de la filosofía.

Su eclecticismo.
Se pronuncia claramente contra los sofistas y contra los hedonistas de la escuela de Epicuro. Aunque generalmente se expresa desfavorablemente hacia la filosofía estoica, en realidad hace una marcada diferencia con la mezcla de estoicismo y platonismo que caracterizó el pensamiento religioso y ético de las clases cultivadas de su tiempo. Esto explica el valor que Clemente da a la gnosis. Por supuesto que él se opone a la gnosis herética, pues la fe es el fundamento de toda gnosis y ambas son dadas por Cristo. Como la fe envuelve un conocimiento completo de lo esencial, el conocimiento permite al creyente penetrar profundamente en el entendimiento de lo que cree, lo que constituye la perfección de la fe. Para obtener esta clase de fe, la 'fe del conocimiento', que es más elevada que la mera 'fe de conjetura' o simple recepción de una verdad basada en la autoridad, la filosofía es necesaria permanentemente. De hecho, el cristianismo es la verdadera filosofía y el cristiano perfecto el verdadero gnóstico, aunque 'gnóstico según el canon de la Iglesia'. También rechaza la distinción gnóstica entre 'físicos' y 'pneumáticos', pues todos están destinados a la perfección, si quieren abrazarla.

Su dependencia de la filosofía.
De la filosofía toma su concepción del Logos, el principio de la gnosis cristiana, a través de quien Dios se relaciona con el mundo y se da a conocer. A Dios lo considera trascendentalmente un Ser inaprensible que no puede ser definido en manera abstracta. Aunque su bondad se expresó en la creación, sus notas características son inmutabilidad, auto-suficiencia e imperturbabilidad. Aunque el Logos es uno con el Padre, cuyo poder resume en sí mismo, sin embargo, para él el Hijo y el Espíritu son 'poderes primogénitos y primeros creados'; están en el rango más alto de los seres inteligentes, distinguiendo entre el Hijo-Logos y el Logos inmanente en Dios, lo que dio fundamento a la acusación de Focio de 'degradar al Hijo al rango de criatura'. Separado del mundo como principio creador, está en el mundo como principio guiador. De ahí que una vida natural es una vida acorde a la voluntad del Logos. Aunque Clemente rechace el docetismo gnóstico, la encarnación para él tiene decididas características gnósticas. El cuerpo de Cristo no estuvo sujeto a necesidades humanas. Él es el buen médico, siendo la medicina que ofrece la comunicación de la gnosis salvadora, dirigiendo a los hombres del paganismo a la fe y de la fe al estado más elevado del conocimiento. Esta filosofía verdadera lleva incluida en sí misma la obtención de la libertad del pecado y la adquisición de la virtud. Como todo pecado tiene su raíz en la ignorancia, el conocimiento de Dios y de la bondad es seguido por el obrar bien. Contra los gnósticos, subraya la libertad de todos para hacer lo bueno.

Su relación con la ética.
Clemente pone gran interés en el cumplimiento de las obligaciones morales. En su dimensión ética está influenciado fuertemente por Platón y los estoicos, de los que toma prestada mucha de su terminología. Alaba a Platón por presentar la semejanza de Dios como el propósito de la vida y su retrato del gnóstico perfecto se parece mucho al del sabio de los estoicos. De ahí que aconseje a sus lectores romper con las cadenas de la carne todo lo que sea posible, para vivir como fuera del cuerpo, elevándose por encima de lo terrenal. Es un auténtico griego en el valor que da a la moderación, pero su ideal más alto de conducta es la mortificación de todos los deseos que puedan obstaculizar al alma en su carrera. Como dice Harnack, el noble ideal ético-religioso de la obtención de la perfección en la unión con Dios, que la filosofía griega desde Platón había elaborado, y al que había subordinado todo el conocimiento científico mundano, es tomado por Clemente, que lo profundiza en significado y lo conecta, no sólo con Cristo sino también con la tradición eclesiástica.

Su relación con la Escritura y la Iglesia.
Pero el camino para que esta unión con Dios se realice es el camino de la Iglesia. La comunicación de la gnosis está ligada a las órdenes sagradas, que imparten la luz y vida divinas. La fe del cristiano bautizado contiene todo lo esencial del conocimiento más elevado; por la eucaristía el creyente es unido con el Logos y el Espíritu, siendo partícipe de incorruptibilidad. Aunque parte de una concepción espiritual de la Iglesia, sus posteriores controversias con los gnósticos le hicieron poner más énfasis en la Iglesia visible. En cuanto al uso de la Escritura, la extraordinaria amplitud de sus lecturas y multiforme variedad de citas de los más diversos autores, hacen muy difícil determinar exactamente qué fue recibido como canónico por la Iglesia alejandrina de ese periodo. Aunque usa los evangelios apócrifos, los cuatro canónicos son supremos para él. En cuanto a los otros escritos del Nuevo Testamento, no parece tener una línea determinada de demarcación, pero todo lo que reconocía como de origen apostólico tenía una autoridad distintiva y más alta que toda la tradición eclesiástica.

El siguiente extracto procede de su obra Stromata, I, 28, 1-3:

'Antes de la venida del Señor, la filosofía era necesaria para la justificación de los griegos; ahora, sin embargo, es provechosa para la religión, y constituye una propedéutica para quienes pretenden conseguir la fe mediante demostración racional; por eso se dice: Tu pie no tropezará (Entonces andarás con seguridad por tu camino, y no tropezará tu pie.[…]Proverbios 3:23), refiriendo a la Providencia lo que es bueno, tanto griego como nuestro. Ciertamente, Dios es la causa de todos los bienes; de unos [lo es] principalmente, como del Antiguo y del Nuevo Testamento, de otros consecuentemente, como de la filosofía. Quizás también la filosofía haya sido dada primitivamente a los griegos antes de llamarles también a ellos mismos el Señor, ya que también la filosofía educaba a los griegos, al igual que la Ley a los hebreos, hacia Cristo. En verdad, la filosofía, abriendo camino, predispone al que luego es perfeccionado por Cristo.'
Mapa de los Padres de la Iglesia - Clemente de Alejandría