Historia

CLEMENTE DE ROMA

Clemente fue un antiguo y distinguido autor cristiano y obispo de Roma.

Tradiciones discordantes.
Según la tradición se le menciona en todas las listas de obispos de Roma, aunque no hay acuerdo sobre el orden exacto que debe ocupar su nombre. Ireneo (Hær., III. iii. 3), representando la tradición romana de c. 180 recoge así la lista: Pedro, Lino, Anacleto, Clemente, la cual concuerda con Eusebio (Hist. eccl., y Chron.), Epifanio (Hær., xxvii. 6) y Jerónimo (De vir. ill., xv), aunque éste afirma que algunos latinos dan un orden diferente, dando la forma Cleto en vez de Anacleto. Ese orden diferente aparece por primera vez en la Crónica de Hipólito, donde Clemente está en el tercer lugar, antes de Cleto, algo que se vuelve a repetir en el Catalogus Liberianus, siendo aceptado por Agustín, Optato y otros. En las Constituciones Apostólicas (vii. 46), Clemente va inmediatamente después de Lino y los nombres Cleto y Anacleto aparecen como si fueran dos personas distintas. El catálogo del tiempo de Silvestre I vuelve al orden antiguo, mientras que el Liber Felicianus fusiona ambos y el Liberiano lista Pedro, Lino, Cleto, Clemente y Anacleto. Según la epístola a Santiago, atribuida a Clemente (precediendo a las homilías clementinas), Pedro designó a Clemente como su sucesor, consagrándolo él mismo. Esta idea se originó con el propósito de poner a Clemente en relación directa con Pedro y las listas que lo sitúan en tercer lugar, entre Lino y Cleto o Anacleto, probablemente son un compromiso intermedio entre ésta y la otra tradición. Lo que sí es seguro es que Clemente no era obispo de Roma, en el sentido estricto que ese término adquiriría posteriormente. Las autoridades más antiguas afirman que era uno de los principales ancianos de la iglesia o tal vez el primero de ellos. Ireneo hace de Clemente un discípulo de los apóstoles. Orígenes (sobre Al día siguiente vio* a Jesús que venía hacia él, y dijo*: He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.[…]Juan 1:29), Eusebio, Epifanio y Jerónimo le identifican con el Clemente mencionado por Pablo en En verdad, fiel compañero, también te ruego que ayudes a estas mujeres que han compartido mis luchas en la causa del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.[…]Filipenses 4:3; Crisóstomo (sobre 1 Timoteo), le hace compañero de Pablo en todos sus viajes; la Clementina le coloca en la más estrecha relación con Pedro. Se han hecho varios intentos para combinar estas ideas contrapuestas. Las Constituciones Apostólicas contemplan a Lino designado por Pablo y a Clemente por Pedro. Rufino ve a Lino y Cleto realizando funciones episcopales en vida de Pedro, siendo Clemente designado cuando ambos murieron. Epifanio explica que Clemente fue designado por Pedro, pero dejó su cargo durante un tiempo, en el que lo ocuparon Lino y Cleto.

Relaciones con los Flavios.
Otra discutible cuestión es la afirmación de las Recogniciones, en el sentido de que Clemente estaba emparentado con la casa imperial. En cualquier caso sería necesario sustituir a Domiciano por Tiberio, a quienes la Clementina nombra en orden para asegurar mayor antigüedad. Asumiendo que no sólo la Flavia Domitila mencionada por Eusebio sino también el cónsul Flavio Clemente, a quien Domiciano mandó ejecutar, pertenecieran a la comunidad cristiana, tendríamos dos prominentes cristianos con el nombre de Clemente en Roma al mismo tiempo. La literatura pseudo-clementina los identifica como una sola persona. Von Gebhardt y Harnack dejan la cuestión en el aire, mientras que Lightfoot los considera dos personas. Realmente nada se sabe de la vida de Clemente, salvo lo que su primera epístola nos dice. Es incluso incierto si era de origen judío o pagano, aunque ambas posturas han tenido abogados.

Primera epístola.
Entre los numerosos escritos que llevan el nombre de Clemente los más importantes son las dos epístolas a los corintios. Hasta 1875 sólo se conocía un manuscrito, una imperfecta copia que formaba parte del famoso Codex Alexandrinus, que Junius publicó en una traducción latina (Oxford, 1633). En 1875 apareció la primera edición completa basada en un nuevo manuscrito descubierto en Constantinopla. La primera epístola a los corintios es una comunicación oficial de la iglesia de Roma a la de Corinto, que estaba dividida por controversias sobre la posición y autoridad de los presbíteros. Para poner fin a la disputa, la iglesia de Roma intervino, aparentemente sin ser solicitada, y envió una delegación a Corinto 'para que fuera testimonio entre vosotros y nosotros'. No hay ninguna alusión al primado de la iglesia de Roma, pero el hecho de la carta supone que dicha iglesia tiene interés por lo que sucede en la de Corinto. La autoría clementina la atestiguan Dionisio, obispo de Corinto (comp. Eusebio, Hist. eccl., iv. 23), Ireneo (Hær., III. iii. 3), Clemente de Alejandría y Orígenes. En el este la carta fue considerada durante un tiempo canónica. Los intentos de críticos, como Calovio (1673) y otros, por negar su autenticidad, fueron reavivados más tarde por Semler, Ammon y posteriormente por Baur y Schwegler, pero sus argumentos no son decisivos. La mayoría de los eruditos sostienen que fue escrita en el siglo I, aunque algunos dejen la cuestión de la autoría sin resolver. Se han expresado dudas sobre la oración en el capítulo 59, pero Lightfoot y otros creen imposible la teoría de una adición posterior. Lo que está sin resolver es si esa oración es una fórmula oficial de la iglesia de Roma o es una composición de Clemente.

Cuestiones sin resolver.
El intento de fijar la fecha de la epístola depende, primero, de si la persecución en Roma mencionada al principio fue la de Nerón o la de Domiciano. Los críticos más antiguos se inclinan por la primera fecha, que serían los años 64 al 68, pero muchos estudiosos descartan esa hipótesis. Por otro lado, hay suficientes razones que impiden situarla en el siglo II. Según el capítulo xliv. 3 había todavía algunos presbíteros que habían sido constituidos por los apóstoles, e igualmente el versículo 3 parece afirmar que había miembros de la iglesia contemporáneos de Pedro y Pablo que todavía vivían. No hay rastro de herejías gnósticas; la constitución de la iglesia, tanto en Roma como en Corinto, no es episcopal sino presbiterial. Por todo ello, la mayoría de las autoridades en la materia fechan la epístola entre los años 93 y 97. Lightfoot la lleva hasta el reinado de Nerva y Harnack al final del de Domiciano (93-95), lo cual está apoyado por Hegesipo (en Eusebio, Hist. eccl., iii. 16).

Segunda epístola y otros escritos.
La segunda epístola, conocida completamente sólo después de 1875, es contemplada por muchos como una homilía más que una carta. La cuestión es dónde y por quién fue escrita. La teoría de Harnack, de que es de origen romano, tal vez escrita por otro Clemente, que pudiera ser el mencionado en el Pastor de Hermas, es difícilmente sostenible; Lightfoot piensa que su procedencia es de Corinto, lo cual es probable. Su fecha parece estar en el siglo II, por su actitud hacia el canon del Nuevo Testamento y el gnosticismo. Su fecha probable es entre los años 130 y 140. Sus enseñanzas contienen algunos puntos peculiares que muestran que vivió en un tiempo de poca precisión dogmática. De los numerosos escritos atribuidos a Clemente se puede decir que las Homilías y Recogniciones, comprendidas en varias formas bajo el nombre de Clementinas, no son suyas; tampoco las Constituciones Apostólicas. Las dos teorías extremas propuestas sobre la fecha de composición de las dos Cartas a las vírgenes son imposibles: tanto la medieval como la clementina. Esta última especialmente, porque presupone costumbres eclesiásticas y prácticas ascéticas de tiempos posteriores, posiblemente los de Cipriano, pero no mucho más tarde.

Mapa de los Padres de la Iglesia - Clemente de Roma