Historia

CLEMENTE V (c. 1260-1314)

Clemente V (Bertrand de Goth) fue papa entre los años 1305 y 1314. Nació hacia 1260 en las inmediaciones de Bordelais, Francia, y murió en Roquemaure, Provenza, el 20 de abril de 1314.

Clemente V, por Andrea de BonaiutoIglesia de Santa María Novella, Florencia
Clemente V, por Andrea de Bonaiuto
Iglesia de Santa María Novella, Florencia
Era hijo de un noble de Aquitania, siendo nombrado arzobispo por Bonifacio VIII y elegido papa en Perugia el 5 de junio de 1305, tras un cónclave que duró once meses. Su coronación tuvo lugar en Lyón. Bajo la influencia de Felipe el Hermoso permaneció en Francia, residiendo primero en Burdeos, Poitiers y otras partes, hasta que fijó su residencia en Aviñón, en la primavera de 1309. Villani lo acusó de avaricia, nepotismo y simonía, estando rodeado de una pompa propia de un soberano mundano, siendo sospechoso de relación criminal contra la bella condesa de Périgord. Otra falla era la debilidad de su carácter, que le hizo esclavo del frío e inescrupuloso rey en la supresión de los Templarios. Al mismo tiempo, se comenzó otro proceso contra Bonifacio VIII, que Felipe había iniciado por razones personales, rechazando, sin embargo, llevarlo hasta el extremo y contentándose con la bula del 27 de abril de 1311, en la que Clemente declaraba a Felipe inocente de los hechos violentos de Nogaret y del saqueo del tesoro papal, además de anular las excomuniones y entredichos de Bonifacio, especialmente la Unam sanctam. En los asuntos del imperio, Clemente siguió un curso vacilante; había recomendado la elección del hermano de Felipe, Carlos de Valois, pero deliberadamente reconoció a Enrique VII y le coronó el 29 de junio de 1312. Cuando Enrique se enfrentó a Roberto de Nápoles, Clemente se puso del lado de éste, amenazando al emperador con la excomunión. A la muerte de Enrique (24 de agosto de 1313) nombró a Roberto vicario imperial para Italia, reclamando el supremo ejercicio del poder imperial, mientras estuviera vacante, para sí mismo. Unos meses más tarde murió. Sus colecciones de decretales, conocidas como Clementinæ, que tenían la intención de que fueran el séptimo libro en la gran colección, fueron confirmadas posteriormente por su sucesor Juan XXII.