Historia

CLEMENTE XIV (1705-1774)

Clemente XIV (Lorenzo Ganganelli) fue papa entre los años 1769 y 1774. Nació en Arcangelo, cerca de Rímini, el 31 de octubre de 1705 y murió en Roma el 22 de septiembre de 1774.

Clemente XIV
Clemente XIV
Era hijo de un médico e ingresó en la orden franciscana, siendo consultor de la Inquisición y cardenal en 1759. Había defendido la reconciliación con los Borbones, afirmándose que antes de su elección prometió suprimir la orden de los jesuitas. Fue escogido papa tras tres meses de cónclave marcados por la intriga. Decepcionó a los que esperaban una rápida decisión sobre cuestiones punzantes, al adoptar una política cauta y contemporizante. Concedió a los jesuitas nuevos privilegios y declaró a Luis XV que no podía ni censurar ni suprimir una institución que había sido confirmada por diecinueve predecesores suyos, aunque por otro lado rechazó ver al general de la orden, cerrando los ojos al hecho de que leyes que infringían prerrogativas eclesiásticas fueron aprobadas en Portugal, Nápoles, Venecia, las provincias electorales de Baviera y Maguncia e incluso en el imperio bajo María Teresa. El breve dirigido contra Parma fue retirado y la bula In coena Domini dejó de ser solemnemente leída. De hecho la conciliación se ofreció a todos los poderes extranjeros y se alcanzó un entendimiento con Portugal, restableciéndose la nunciatura en Lisboa. Pero los embajadores de Francia, España y Nápoles insistieron pertinazmente en la supresión de los jesuitas. Francia y Nápoles retenían territorios eclesiásticos como si fueran una prenda para la obtención de sus demandas; hubo conversaciones en los tres reinos sobre una renuncia formal de la autoridad papal y el establecimiento de un patriarcado independiente, ante lo cual el papa resolvió suprimir la orden. Sin embargo, era importante que el paso contentara a las potencias católicas y no fuera ocasión de nuevos ataques. Clemente se aseguró cautamente de ello. La devota María Teresa estaba tan apegada a la orden que el papa tuvo que usar su autoridad para disuadirla. A continuación dio el paso definitivo como soberano de los Estados papales, y el 17 de octubre de 1772 los jesuitas fueron expulsados del Colegio Romano y del seminario Romano por un pretexto, siendo luego sus casas cerradas en los Estados Papales, generalmente tras una visitación. El apoyo previamente otorgado a los jesuitas portugueses exiliados fue retirado.

Finalmente, el 21 de julio de 1773 Clemente firmó el breve Dominus ac Redemptor noster, por el que suprimía enteramente la orden. Fue firmado sólo después de haber sido sometido a las potencias católicas, no siendo publicado hasta el 16 de agosto. En el documento se aducía como fundamento de la disolución que la orden ya no daba los ricos frutos por los que fue fundada y citaba otros ejemplos de órdenes que fueron disueltas. Explicaba su larga vacilación debido a la necesidad de investigación diligente y madura deliberación. Ni una palabra implicaba el abandono de alguna de las reivindicaciones hechas por la Iglesia o su cabeza; sus censuras de la orden no estaban basadas en las acusaciones populares. El decreto fue puesto en ejecución inmediatamente en Roma. Algunos de los miembros de la orden que habían escondido o se habían apropiado de dinero, propiedades o documentos fueron encarcelados y Ricci, el general, fue puesto bajo estricta vigilancia. Las noticias produjeron gran satisfacción en muchas esferas; Francia y Nápoles devolvieron los territorios papales en abril de 1774. Sólo en los países no papales de Prusia y Rusia se permitió a los jesuitas continuar abiertamente con su labor. El final de la vida de Clemente está envuelto en lo nebuloso. Se ha afirmado algunas veces que se arrepintió de su acción, al haber sido obligado a tomarla por la fuerza, y de que fue envenenado por los jesuitas, pero ha sido negado. Cuando murió dejó en el Museo Pío-Clementino un monumento a su devoción inalterable hacia el arte y el saber, aunque las más diversas ideas han sido y serán sostenidas sobre su carácter en general.