Historia

CLODOALDO (522-560)

Clodoaldo, nieto de Clodoveo y Clotilde, nació en el año 522 y murió en 560 en el monasterio de su nombre (en francés Saint-Cloud) en Nogent, cerca de París. A raíz de la muerte de su padre Clodomiro, se le confió, junto con sus hermanos Tibaldo y Gontario, el cuidado de su abuela Clotilde, en espera de que más tarde se repartiesen entre ellos los Estados de su padre; pero Childeberto, rey de París, su tío, incitó a Clotario, rey de Soissons, a dar muerte a sus tres sobrinos y apoderarse de su herencia, que era el reino de Orleáns. Tibaldo y Gontario fueron pasados a cuchillo, pero Clodoaldo se salvó providencialmente. Poco después se cortó él mismo el cabello, ceremonia con la que daba a entender su renuncia a la dignidad real, y distribuyendo entre los pobres los bienes que su tío no había podido arrebatarle, se fue a vivir en compañía de un ermitaño, llamado Severino, que hacía vida contemplativa a las puertas de París. Pero no creyendo estar bastante alejado del mundo, se retiró a Provenza, aunque su fama se esparció y muchedumbres acudían a él, lo que hizo que regresara a su primitiva soledad de París. Al llegar, Eusebio, obispo de París, le ordenó de presbítero, emprendiendo desde entonces Clodoaldo una vida de penitencia y caridad para con sus semejantes, lo que le granjeó la admiración del pueblo, al ver a un hijo de reyes convertido en un humilde eclesiástico. Para huir de nuevo de los honores que se le tributaban, se retiró a la montaña, en un lugar llamado Nogent, donde edificó un monasterio en el que pasó el resto de su vida. Se le representa generalmente en hábito de anacoreta, de rodillas delante de un crucifijo, y en el suelo, cerca de él, una corona real.