Historia
COLIGNY, GASPARD DE (1516-1572)

1560-66.
Tras la súbita muerte de Enrique II (1559) y la ascensión de Francisco II, los Guisa ganaron control total, por lo que Coligny se retiró de la corte y dimitió de la gobernación de Picardía (1560), aunque retuvo su puesto de almirante. No confesó públicamente su fe hasta julio de 1559, siendo consciente de que su paso podía ser fatal para su familia. Mientras tanto, el descontento público alcanzó su pináculo ante la usurpación de los Guisa. La Conspiración de Amboise en 1560 demostró ampliamente el estado de la opinión pública en Francia. En la convención de notables en Fontainebleau (21-26 de agosto de 1559), Coligny hizo atrevidos pero ineficaces intentos para obtener más libertad para los protestantes; sin embargo, la súbita muerte de Francisco II el 5 de diciembre de 1560 cambió totalmente el panorama. Catalina de Médicis, regente a favor de su hijo Carlos IX, que entonces contaba con diez años de edad, adoptó una política de acomodación que favoreció la difusión del protestantismo en Francia, de manera que cuando Coligny intercedió en favor de sus correligionarios en la asamblea de los Estados Generales en Orleáns, el 13 de diciembre de 1560, sus palabras no fueron ignoradas. La persecución cesó, se mostró tolerancia hacia ambos lados y había buenas perspectivas de acabar el conflicto con una resolución pacífica. Pero el 1 de marzo de 1562 tuvo lugar la masacre de Vassy, comenzando un mes más tarde la primera guerra de religión con la ocupación de Orleáns por Andelot. Por un lado estaban los católicos, los Guisa y Antonio de Navarra; por el otro los protestantes, Coligny, el príncipe de Condé y Enrique de Navarra; entra ambas partes, la corte, el rey y Catalina de Médicis. La guerra terminó con el asesinato de Francisco de Guisa, por Jean Poltrot de Merey el 24 de febrero de 1563, firmándose la paz en Amboise el 19 de marzo por la que se garantizaba a los protestantes la libertad de conciencia y, dentro de ciertos límites, la libertad de adoración. Pero el odio de los Guisa hacia Coligny no hacía sino aumentar. Poltrot declaró que había sido inducido por Coligny, Beza y otros para matar a Francisco de Guisa, pero la asamblea de Notables en Moulins del 29 de enero de 1566 absolvió a Coligny.
Entre tanto, el desarrollo de los sucesos en los Países Bajos, el encarcelamiento de Egmont y Horn el 9 de septiembre de 1567 y los rumores de un plan para capturar al príncipe de Condé y ejecutar a Coligny excitaron a los protestantes, que comenzaron la segunda guerra de religión. El plan de capturar al rey en Monceaux, cerca de Meaux, el 27 de septiembre de 1567 falló, pero la victoria en Saint Denis el 10 de noviembre de ese año trajo la breve Paz de Longjumeau el 23 de marzo de 1568, renovándose el acuerdo de Amboise. Al cabo de un año, sin embargo, comenzó la tercera guerra de religión. Acabó en la paz de San Germain el 2 de agosto de 1570, tras las batallas de Jarnac, Moncontour y Arnay le Duc, dando a los protestantes libertad de conciencia y adoración, junto con tres ciudades de refugio. Mientras tanto, Carlos IX se oponía a la dirección española que la política francesa había tomado últimamente. Coligny fue llamado a Blois el 12 de septiembre de 1571, pareciendo que el rey le escuchaba con confianza. Las negociaciones para un matrimonio entre Margarita de Valois, hermana del rey, y Enrique de Navarra tuvieron éxito, siendo contempladas como beneficiosas para la causa protestante. La ceremonia de la boda se celebró el 18 de agosto, pero el día 22, cuando Coligny volvía a su casa del Louvre, fue tiroteado dos veces, siendo ligeramente herido. Al día siguiente el rey y la reina le visitaron. A su regreso del Louvre el rey confesó a su madre que Coligny le había exhortado a retener el poder real en sus propias manos. La reina madre, que ya era enemiga de Coligny, resolvió destruirle a él y a sus seguidores. Tras los preparativos, hechos rápidamente, comenzó la masacre de los hugonotes a las cuatro de la madrugada del domingo 24 de agosto, día de San Bartolomé.
El primer objetivo era Coligny, quien fue asesinado, arrojado por la ventana, cortada su cabeza y su cuerpo arrastrado por las calles y colgado en la horca de Montfaucon. Tras unos días, su cadáver fue descolgado y enterrado por el mariscal Montmorency; tras muchas vicisitudes sería inhumado en el muro de su ancestral castillo (que fue destruido durante la Revolución Francesa) el 7 de septiembre de 1851. Desde París la masacre se extendió por toda Francia, sin respetar sexo, edad, rango ni saber. El número estimado de hugonotes asesinados varía entre diez mil y cien mil, aunque puede estimarse en cinco mil en la capital y algo más de veinte mil en el resto de Francia. Al mandato del rey, el Parlamento declaró a Coligny culpable de traición el 27 de octubre de 1572 y declaró a sus hijos infames, aunque esta decisión fue revocada por el mismo cuerpo legislativo el 10 de junio de 1599. En Roma, Gregorio XIII entonó un solemne Te Deum, quien tuvo también tres frescos de Vasari representando a Coligny herido, la conferencia sobre la masacre y su ejecución. El 17 de julio de 1889 una estatua de mármol fue erigida en honor de Coligny por suscripción protestante, a pesar de las quejas católicas, en la Rue de Rivoli, cerca del lugar donde fue herido.
La obra literaria de Coligny fue escasa. Su relato del sitio de San Quintín, escrito en admirable estilo, fue impreso primero bajo el título Mémoires de l'amiral de Coligny (París, 1623), mientras que varias obras breves y cartas se publicaron en diversos periódicos, siendo sus regulaciones militares editadas por M. L. Cimber y F. Danjou (Archives curieuses de l'histoire de France, series i, volumen viii).