Historia

COLLENBUSCH, SAMUEL (1724-1803)

Samuel Collenbusch nació en Wicklinghausen, suburbio de Barmen, el 1 de septiembre de 1724 y murió en Barmen el 1 de septiembre de 1803. Estudió medicina en Duisburg y Estrasburgo, quedando interesado en la segunda ciudad en el misticismo por la gran colección de obras sobre ese asunto y la alquimia que allí encontró. Durante un tiempo realizó experimentos en alquimia, pero tras repetidos fracasos regresó a Duisburg, asumiendo la práctica de la medicina. En 1784 se trasladó a Barmen. Su lectura incluyó la Théodicée de Leibniz y los escritos de Anton, Bengel y Oetinger le fortalecieron en su tendencia hacia una piedad mística. En Duisburg obtuvo un lugar en el círculo en el que J. G. Hasencamp era dirigente y en Barmen se puso en contacto con un círculo similar, cuya característica era una piedad profunda y seria. Se interesó en problemas de dogmática, particularmente en soteriología y escatología.

Su sistema ha de entenderse desde el punto de vista del nuevo saber. A la cuestión ¿por qué Dios ha enviado a su Hijo al mundo? responde con las palabras de para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.[…]Romanos 8:4, para que la ordenanza de la ley pudiera ser cumplida en nosotros. Cristo como la antítesis de Adán, que trajo la muerte al hombre, ofrece vida y ésta se produce por el amor de Dios, que induce la fe. Pero en su doctrina de Cristo mantuvo una completa kenosis para expresar la auto-humillación por la que Cristo obtuvo la salvación. A la vez manifestó una fuerte oposición a la doctrina de la predestinación. Para él la revelación era historia y la historia bíblica el relato de la redención, cumplido finalmente en la cruz. La fuerza de su exposición hizo que tuviera gran influencia y su enseñanza, extendida por las labores de sus discípulos Krafft, de Erlangen, y G. Meuken, tuvo una importancia formativa sobre la nueva teología representada por Thomasius y Hofmann. Su perspectiva sobre esta vida imprimió un giro práctico a las actividades de sus seguidores, expresada en la Sociedad Misionera y la Casa Misión de Barmen.