Historia

COLONNA, VITTORIA (1490-1547)

Vittoria Colonna, famosa poetisa italiana, nació en el castillo de Marino (Nápoles) en 1490 y murió en el palacio de Colonna, Roma, el 13 de febrero de 1547.

Vittoria Colonna, por A. Muziano. Galería Colonna, Roma
Vittoria Colonna, por A. Muziano. Galería Colonna, Roma
Era hija del condestable Fabricio Colonna y de Inés de Montefeltro; a los cuatro años sus padres la prometieron con Francisco Ferrante de Pescara, hijo de Alfonso de Avalos, gran amigo del condestable. Vittoria se educó en la casa de Constanza de Avalos, duquesa de Francavilla, a la que concurrían los literatos y poetas más famosos de su tiempo, como Paulo Jove, Sannazaro, Bernardo Tasso y otros muchos. Aprendió latín, profundizó sus conocimientos del italiano literario y siendo casi una niña, escribió sus primeros versos. Pasaba por ser una de las jóvenes más hermosas de Italia, si bien no se conserva ningún retrato suyo de aquella época. A los 17 años contrajo matrimonio con Ferrante que tenía igual edad, unión que fue infecunda. Las guerras que estallaron por entonces y que llamaban a su esposo al campo de batalla, la obligaron a vivir casi en perpetua soledad, circunstancia de la que se lamentaba en sus composiciones, como después lloró su prematura muerte, acaecida en la batalla de Pavía (1525), en la que cayó herido mortalmente, como antes en la de Rávena (1512) había sido hecho prisionero. Al poco tiempo, no teniendo hijos, adoptó a un pariente de su marido, Alonso del Vasto, y desde 1515 a 1520 vivió en Roma conociendo allí a Bembo, Anibal Caro, Castglione, Molza, Jerónimo Vidi, Savoletti y otros literatos y artistas. Sus estrechas relaciones con el famoso Miguel Ángel Buonarroti datan de más tarde, de después de enviudar, y los autores no están de acuerdo sobre el carácter que revistieron, pues mientras unos afirman que sólo fueron platónicas, otros sostienen que fueron verdaderamente apasionadas. Retirada en Viterbo frecuentó el círculo de Juan de Valdés, en el que se encontraban Pietro Martire Vermigli, Marcantonio Flaminio, Pietro Carnesecchi, Mario Galeota, además de destacadas mujeres como Constanza de Avalos y la duquesa Giulia Gonzaga, donde se trataban cuestiones que giraban en torno a la salvación y la manera de obtenerla. Esas discusiones fueron consideradas heréticas por la Inquisición, tanto por el punto de partida como por el eje del argumento, que descansaba en la doctrina de la justificación por la fe, sin el mérito de las buenas obras.

De los textos poéticos de Vittoria Colonna, podemos hacernos una idea de las creencias del grupo de Valdés:

'¿Quién temerá jamás, en la hora extrema
de su vida, el golpe mortal y fiero,
si con perfecta fe eleva el pensamiento
al dolor amargo de Cristo en la cruz?'
(Soneto 44)
O este otro:
'Ciega es nuestra voluntad, vanas son las obras.
Al primer vuelo caen las alas mortales
Sin aquel firme sostén de Jesús.'
(Soneto 75)