Historia
COLUMBA (c. 521-597)

Columba
Feidilmid, su padre, era el jefe de un distrito montañoso en el noroeste de Irlanda, bien descrito en un antiguo verso 'cuigeadh Ulaidh seo sios as mile cnuic in a lar', la provincia del Ulster debajo y mil colinas en medio. Feidilmid fue un nombre muy en uso posteriormente en esa región, donde las hazañas guerreras de Feidilmid Ruadh a menudo se relataban junto al fuego, mientras que la música de Feidilmid Coll era un frecuente deleite en el campo. El padre de Columba era nieto de Conall Gulban, de quien el noroeste del Ulster toma el nombre de Tirconaill, y bisnieto de Niall Naighiallach, rey de Irlanda de 379 a 405. La esposa de Feidilmid, Ethne, fue undécima descendiente de Cathair Mor, rey de Leinster. Por lo tanto, a través de ambos, padre y madre, Columba era pariente de muchas poderosas familias. Su lugar de nacimiento fue en Gartan, Donegal, al lado de una pequeña colina al pie de la cual hay tres lagos, ensombrecidos por oscuras montañas, frecuentadas en el siglo sexto por los lobos. Una gran losa en la localidad de Lacknacor visitada por los peregrinos, es supuestamente el lecho en el que nació Columba, habiendo los que creen que si la tocan serán librados de enfermedad, existiendo también una fuerte creencia local en su mérito para que el parto sea fácil. En su bautismo fue llamado Colum por Cruithnechan mac Ceallachain, un sacerdote, en Dooglas, agregándose a su nombre bautismal la adición de cille (de la iglesia), probablemente durante su vida.
Formación.
El hijo de un rey irlandés siempre era puesto bajo acogimiento y los padres adoptivos de Columba fueron los O'Firghils, que vivían a pocos kilómetros de su lugar de nacimiento. Su infancia la pasó con ellos en Doire Eithne, un lugar tan silvestre en ese tiempo que el águila, el cuervo, el tejón y la marta tenían su morada allí. Después de la terminación formal de su acogimiento, Columba se convirtió en alumno de Finnian, en la costa de Strangford Lough, siendo ordenado diácono por él. Luego estudió con Gemman, de los Oes de Leinster, con quien adquirió el gusto por los viejos cuentos poéticos de Irlanda, que sin duda había adquirido a la sombra de Lochasalt, y que, como afirma la tradición irlandesa, mantuvo durante toda su vida. Él y su maestro se esforzaron en vano por impedir el asesinato de una niña y la súbita muerte del asesino después de la vehemente expresión de indignación de Columba fue considerado una de los primeras evidencias de su poder como santo. Luego fue a Clonard, y, con otros que después serían hombres famosos, estudió bajo Finnian hasta ser ordenado sacerdote por Etchen, un obispo cuya cuya iglesia está indicada por una ligera irregularidad en el pasto en Clonfad en la parroquia de Killucan en Westmeath. Después de su ordenación, Columba, con Comgall, Ciaran mac Antsair y Cairrech, tres de sus compañeros de clase en Clonard, llevó una vida religiosa en Glasnevin, en la orilla del Finglass. En 544 una epidemia deshizo la comunidad y Columba regresó con sus parientes. Mientras cruzaba el río Bior, que separaba el reino de los Airghialla de las tierras de Cinel Eoghain, oró para que sus aguas pudieran ser el límite septentrional de la epidemia, un detalle de importancia al mostrar que en ese momento ninguna contienda había surgido entre la tribu de Conall y la de su hermano Eoghan.
Primeras fundaciones.
Su primera fundación fue en su territorio. En el extremo norte, a unas pocas millas de Ailech, la fortaleza de la colina de piedra del septentrional N-i Neill, había una colina fortificada, cuyos lados estaban revestidos con madera de roble, y que se llamaba, según algún olvidado jefe, Daire Calgaich. La fortificación se la dieron sus parientes a Columba y allí construyó su primera iglesia, a un día de viaje desde las montañas de su nacimiento y a la vista del mar que habría de llevarlo al lugar de su muerte. En tiempos posteriores la colina adquirió el nombre de su consagrador, siendo conocida durante casi mil años como Daire Choluimcille; luego tomó el prefijo de la casa de sus conquistadores y se llamó Londonderry, pero es universalmente conocida por su nombre más antiguo, Daire, pronunciado Derry fonéticamente. Un gran iglesia, que le da el nombre de Templemore a la parroquia, y que fue la predecesora de la actual catedral, fue construida en 1164 en otro sitio, pero un sendero llamado Longtower todavía marca el sitio de la iglesia construida por Columba en 545, y cerca del cual durante muchos siglos hubo una gran torre redonda. En los quince años siguientes tras 545 Columba fundó muchas iglesias con monasterios. La más importante fue Durrow, fundada en 553. La más aislada fue construida en la parte más occidental del Ulster, llamada en algunas partes de Irlanda Seangleann, y en el lugar mismo Glen Columbcille. Aquí los nativos, deseando que su patrón no sea inferior en logros a los más grandes santos de Irlanda, relatan cómo Columba, después de orar y ayunar en soledad, expulsó del valle al océano a algunos demonios que habían huido de la ira de Patricio en Connaught. Las ruinas de la iglesia de Columba, cuyo pequeño tamaño es un signo de su antigüedad, y algunas huellas de edificios monásticos, se encuentran en el lado norte del valle. Justo debajo, el mar siempre está cubierto de espuma alrededor del promontorio de Garraros, mientras que las neblinas durante seis meses ocultan de la vista el lado opuesto del valle y el camino que asciende. Columba y sus seguidores siempre concibieron el rugido del mar y las neblinas que cubrían los desolados páramos como una invitación a la devoción.
En 563 cruzó al oeste de Escocia y recibió una concesión de la isla conocida en inglés como isla de St. Colm o Iona y en irlandés como I-coluim-cille, y en latín como Hy. Estaba en la línea que dividía a los escoceses nominalmente cristianos de Bretaña de los pictos paganos. Columba hizo el viaje en el segundo año después de la guerra entre sus parientes y el rey de Irlanda, de la que él fue inductor. Un joven que se había refugiado con él fue asesinado por el rey. Columba fue al norte e incitó a su tribu a vengarse del mal. Marcharon varias millas más allá del límite de Tirconaill por la llanura que se encuentra entre el mar y el pie de Ben Bulben, y se encontraron con el rey Diarmait en Cuildremhne, no lejos de Drumcliff en Sligo, donde hoy una muy antigua cruz de piedra tallada señala un establecimiento monástico posterior a Columba. Los relatos de censura eclesiástica por esa conducta son indefinidos en las primeras biografías, pero parecen tener cierta base de verdad. Parece muy probable que el destierro fuera voluntario y que fuera una mortificación autoinfligida y no una penitencia impuesta públicamente. Todos los escritos irlandeses posteriores presentan los castigos como penales, y una elaborada leyenda se transfiere a la mayoría de los relatos ingleses y extranjeros sobre él, aunque contiene evidencia intrínseca que no es histórica. La conversión de los pictos, si no fue el propósito original de la emigración, pronto se convirtió en parte del trabajo de Columba. Fue a la corte del rey de los pictos, Brudo, cerca de Inverness, donde el rey se convirtió (565), siguiendo su ejemplo el pueblo. Durante los siguientes años visitó casi toda la actual Escocia, fundando iglesias y monasterios. Su predicación tuvo éxito y su reputación de santidad se extendió de tal manera que en 574, a la muerte de Conall, señor de los britones Dalriada, quien le había dado Inchcolm a Columba, Aidan, su primo y sucesor, buscó y recibió la entronización formal en el monasterio. Al año siguiente, Columba visitó Irlanda en compañía de Aidan († 606). Se celebró una asamblea en Drumceatt, un gran saliente verde que se eleva desde Myroe, la segunda llanura más grande de Irlanda, a pocas millas de la costa norte. Aquí Aedh mac Anmire, rey de Irlanda, fue persuadido formalmente a renunciar a los derechos de soberanía sobre las tribus britonas Dalriada, y se acordaron los términos de la liberación de Scanlann, un prisionero real de Ossory. Ambos arreglos se atribuyen a la influencia de Columba y una autoridad muy antigua (prefacio a Amra Choluimcille; 'Lebor na Huidre' facs.) también le atribuye una tercera decisión. Las exacciones de los bardos y los senachies habían despertado la indignación general y su orden estaba amenazada de destrucción. Obtuvo condiciones para ellos; debiendo ser moderados en sus sátiras, sus visitas no ser demasiado largas y sus demandas de recompensa moderadas. Ellos asintieron y continuaron durante siglos deambulando por el territorio, alabando o satirizando a reyes, señores y escuderos, labradores y eclesiásticos. En 585 Columba volvió a visitar Irlanda, se alojó en su monasterio de Durrow y luego en Clonmacnois.

Desde su lejana isla gobernó otras iglesias en las islas occidentales, y muchas en Irlanda, de las cuales las principales fueron Derry, Durrow, Kells (Meath), Tory, Drumcliff, Swords, Raphoe, Kilmore, Moone, Clonmore, Rechra (Lambay), Kilmacrenan, Gartan, Templedouglas, Assylyn, Skreen (Meath), Skreen (Tyrone), Skreen (Derry), Drumcolumb, MismorLoch Gowna, Emlaghfad, Glencolumbkille (Clare), Kilcolumb, Knock, Termon Maguirk, Cloghmore, Columbkille (Kilkenny), Ardcolum, Armagh, Mornington, Desertegny, Clonmany, Desertoghill, Ballymagroarty, Ballymagrorty, Glencolumbkille (Donegal), Eskaheen. De la vida de Columba en su tierra, se da una vívida imagen en Vita Sancti Columbae de Adamnan. El autor fue el sucesor eclesiástico de Columba y su pariente, y en su juventud conoció a algunos que habían sido contemporáneos de él. El manuscrito existente más antiguo de la vida llega casi al tiempo de Adamnan. Carlyle leía el libro a menudo y lo admiraba. El propósito de la biografía no es dar fechas o descripciones, sino mostrar el carácter santo de Columba. Pero en el relato de sus revelaciones proféticas, milagros y visiones angélicas, son fáciles de discernir las tres secciones de la biografía, su forma de vida, su disposición y sus gustos. Mucho de lo que se describe como maravillas son simples sucesos que toman su color milagroso de la creencia del observador en la intervención constante de la providencia en la vida diaria. Pasaba el día en ejercicios religiosos, en trabajo manual y escribiendo. Si su monasterio fue gobernado por una regla precisa y definida, no ha sobrevivido. La irlandesa Regula Choluimcille, transcrita por Michael O'Clery, consiste de exhortaciones generales a la santa pobreza (regla 2), a la obediencia (reglas 2, 8, 3), al aislamiento del mundo (reglas 1, 4, 5, 6 y 7), a la preparación para el martirio (reglas 9 y 10), a la práctica general de la moral cristiana (reglas 11, 12, 13, 14, 19, 20, 23, 24 y 25), al silencio (regla 22) y a la oración (reglas 27, 28 y 29), mientras que dos de las reglas, 16 y 17, son algo más definidas, ordenando 'tres tareas al día, oraciones, trabajo y lectura', y 'ayudar a los vecinos, principalmente por la instrucción, la escritura o cosiendo prendas de vestir, o por cualquier trabajo que puedan necesitar.' Esta es quizás la regla de la que habló Wilfrith en su discusión en Strenaeshalch con Colman, diciendo: 'De parte (leg.) autem vestro Columba et sequacibus ejus, quorum sanctitatem vos imitari et regulam ac praecepta coelestibus signis confirmata sequi perhibetis.'

El ordenamiento de la comunidad que fundó Columba y sobre el que él gobernó se puede rastrear en su biografía. Consideró la vida monástica como un servicio militar por Cristo. La sociedad monástica la modeló en las instituciones seculares con las que estaba familiarizado, consistiendo de un abad (o jefe) y de una comunidad, familia o clan. El propio Columba, el abad, era sacerdote y todos sus sucesores se llamaron 'abbas et presbyter'. No permitía la jurisdicción episcopal dentro del monasterio, pero a menudo alojaba a los obispos, los llamaba para ordenar y los trataba con veneración, al ser un orden superior. La autoridad del abad era absoluta. Además de las horas regulares para la devoción, a veces llamaba repentinamente a los hermanos a la iglesia y allí los exhortaba desde el altar. Instituyó una fiesta el día de la muerte de Colman mac U-loigse, y dispensaba a la comunidad de ayunar por la llegada de un invitado. Concedió una bendición formal desde la isla y, a veces, prohibió que se desembarcara en ella, otras pasó a Escocia, predicando a los pictos y bautizando a los convertidos. Columba nombró a su propio sucesor, pero evidentemente pretendía que el cargo fuera electivo en una línea particular, al igual que las jefaturas de los clanes irlandeses; de sus once sucesores inmediatos nueve fueron ciertamente de su parentela, otro probablemente lo fue y solo uno no era descendiente de Conall Gulban. La familia, en comunidad irlandesa, que el abad gobernaba, consistía de un número variable de hermanos. Columba había traído consigo doce de Irlanda, pero luego admitió tanto a británicos como sajones. Todas las propiedades eran comunes y se observaba el celibato, pero las reglas en cuanto al silencio se aplicaban meramente a la conversación frívola. Se practicaba la hospitalidad como la de un rey irlandés. El abad y los hermanos salían a recibir a los extraños y Columba a menudo besaba al invitado a su llegada. Los enfermos eran cuidados y los necesitados aliviados. Se observaban las horas canónicas, con la necesaria relajación para aquellos hermanos que cultivaban la tierra. Columba se retiraba a orar de noche en lugares solitarios o de día en el bosque. Su dieta habitual y la de su comunidad consistía de pan, leche, pescado, huevos y carne de foca, con ternera y cordero solo en las grandes ocasiones. Llevaba una sotana gruesa y una capucha de lana sin teñir y debajo una camisa y sandalias en los pies. Dormía sobre un lecho de piedra. De la figura de Columba se sabe que era alto con ojos brillantes y con toda la frente rapada. Sus hábitos solitarios no le hacían desconsiderado hacia las preocupaciones de los hombres ordinarios y su comunidad lo amó apasionadamente. Era amable con los animales y con los hombres. Cuando una garza exhausta cayó sobre la ribera, ordenó que se la cuidara y alimentara hasta que volviera a volar, y en la última noche de su vida acarició a un viejo caballo, que frotó su cabeza contra él y lo bendijo. Enseñó a sus seguidores a pensar que ellos y las grandes ballenas que entonces y después aparecían en sus mares tenían un gobernante común: 'Ego et ilia bellua sub Dei potestate sumus.'
En 593 sintió que su salud se quebrantaba, pero vivió cuatro años más. El sábado 8 de junio, pasó parte del día, como solía hacer, escribiendo, y redactó el verso del Los leoncillos pasan necesidad y tienen hambre, mas los que buscan al SEÑOR no carecerán de bien alguno.[…]Salmo 34:10: 'Inquirentes autem dominum non deficiene omni bono'. Las palabras llegaron al pie de la página. 'Aquí', dijo en irlandés, 'acabo; lo que sigue lo escribirá Baithene.' Luego, estas palabras se interpretaron como un nombramiento formal de su sucesor. Asistió al primer servicio el domingo por la mañana y luego regresó, descansando en su lecho y almohada de piedra. Mientras yacía consciente de su inminente muerte, y solo escuchado por su ayudante, pronunció una bendición sobre sus monjes. Poco después, sonó la campana de los maitines; se levantó y con un último esfuerzo se apresuró a ir a la iglesia. Su ayudante lo siguió y como la iglesia estaba oscura exclamó: '¿Dónde estás, padre?'. Un momento después, los hermanos que llevaban linternas, como era la costumbre, entraron para el servicio, viendo a Columba tendido frente al altar. Diarmait lo levantó y sostuvo su cabeza; todos vieron que se estaba muriendo y comenzaron a llorar. Columba abrió los ojos y miró con una sonrisa a derecha e izquierda. Diarmaith sostuvo la mano derecha de Columba y éste la movió en bendición, pero no pudo hablar; luego expiró.
Escritos.
Fue sepultado en su isla y sus restos descansaron allí durante un siglo. Luego fueron desenterrados, puestos en una urna y llevados a Irlanda en 878. En 1127 los daneses de Dublín se la llevaron, pero la devolvieron de nuevo aunque el paradero de la elaborada urna se desconoce. Un libro atribuido a él y llamado Cathach (cath, batalla), porque fue llevado a la batalla, fue preservado por los O'Donnells, descendientes de Conall Gulban y parientes de Columba, finalmente fue depositado en la Royal Irish Academy, Dublín, por uno de ellos. Fue objeto de veneración en el siglo XI, cuando se hizo su actual cubierta de plata; pero aunque se trata de un manuscrito muy antiguo, no hay ninguna evidencia de haber sido escrito por Columba. El Book of Durrow, ahora en Trinity College, Dublín, perteneció al monasterio de Columba de Durrow, siendo conservado como venerable reliquia por Flann mac Maelsechnaill, rey de Irlanda, en 916. Se creía entonces que era un manuscrito del mismo Columba, y su colofón original, todavía legible, ciertamente fue escrito mucho antes de 916, y puede ser autógrafo de Columba: 'Rogo beatitudinem tuam, sancte presbiter Patrici, ut quicumque hunc libellum manutenuerit meminerit Columbae scriptoris qui hoc scripsi met evangelium per xii dierum spatium.' Adamnan no menciona ninguna de las composiciones originales de Columba, pero varias obras en prosa y verso en la literatura irlandesa se le atribuyen a él. Colgan (Trias Thaumaturga, p. 471) da una lista de varias obras en latín y en irlandés atribuidas a Columba, y ha impreso tres himnos latinos que quizás sean los más probablemente auténticos de la lista. Dos están en Trinity y se dice que fueron compuestos en la isla. El tercero, que comienza con 'Noli pater indulgere', es una oración de protección y guía, de extrema simplicidad de pensamiento y rudeza de expresión. Columba fue sucedido como abad de Icolumcille por Baithene, a quien nombró, y la escuela misionera que él había fundado continuó durante varias generaciones enviando predicadores y fundadores a las comunidades religiosas columbanas de Britania septentrional y a varias partes de Europa. En Milán (desde Bobbio), en St. Gall en Suiza, y en Würzburg se pueden ver manuscritos de manos de hombres que habían aprendido teología y a escribir en Icolumcille o en los monasterios que reconocieron al sucesor de Columba como su superior. No fue hasta el siglo XII que el fuego encendido por Columba fue eclipsado y se perdió de vista ante la luz de un nuevo saber y un nuevo entusiasmo religioso. En su propio país sigue siendo objeto de devoción popular.
Biografías antiguas sobre Columba.
Las principales biografías de Columba son: La de Cumine, abad de Icolumcille, que murió en 669. Ya no existe, pero fue citada por Adamnan; Vita Sancti Columbae, de Adamnan, noveno abad, basada en la de Cumine; una antigua biografía en irlandés (Leabhar Breac, fol. 15 ay V), se trata de un sermón sobre el texto 'exi de terra tua', & c., impreso por W. Stokes, Calcuta, 1877; una biografía, o más bien colección de toda la información escrita y tradición local sobre Columba, escrita en 1532 por Manus O'Donnell en Lifford en Donegal. Esta interesante colección de todo lo que se cree acerca de Columba en Donegal es un manuscrito bellamente escrito de 120 páginas con columnas dobles, contiene una gran figura iluminada de Columba con una mitra en la cabeza; Colgan (Trias Thaumaturga, págs. 325, 332) publica dos biografías, que son compilaciones de poco valor.
Valoración.
Columba fue impulsivo en ocasiones, no pudiendo doblegar su temperamento imperioso. Pero sus faltas fueron las de su progenie, siendo consideradas con lenidad en su tiempo. Fue principalmente un hombre de acción, nacido para guiar y vencer. Adamnan le describe 'como un ángel en su semblante, de conversación educada, santo en sus hechos, de disposición excelente, grande en consejo, viviendo durante treinta y cuatro años como un soldado (de Cristo).'