Historia
COMODIANO
Comodiano fue un poeta cristiano de mediados del siglo tercero. Su lugar de nacimiento se desconoce, pero su estrecha relación con Cipriano hace posible que pasara al menos su madurez en el norte de África. Era pagano de nacimiento y tras tantear una superstición tras otra fue convertido al familiarizarse con las Escrituras. Un manuscrito lo llama obispo. Es el poeta cristiano más antiguo conocido en latín y parece haber escrito para el pueblo común. Su forma de verso, aunque externamente en hexámetro, se desvía del estricto principio de la cantidad en favor del acento, por lo cual debe haber sido desagradable a los educados. Sin duda, por esa razón es ignorado por los Padres, aunque las ideas heréticas pueden haber tenido mucha influencia, pues fue patripasiano y milenarista. De ahí que sus escritos son designados en el decreto de Gelasio como "apócrifos"; no obstante, esta misma desaprobación muestra que todavía tenía sus lectores. Las Instructiones y el Carmen apologeticus están entre los que han sobrevivido. El primero (de 1.259 líneas, dividido en dos libros de 41 y 39 [38] poemas separados, principalmente acrósticos en forma) trata en el libro i. de los paganos, contrastando su religión con la fe cristiana; al mismo tiempo los cristianos son reprendidos por ser demasiado íntimos con sus vecinos paganos; la conclusión del libro es una polémica contra los judíos. El segundo contiene sobrias exhortaciones para todas las clases de cristianos. Entre las dos partes hay instrucciones que tratan del Anticristo, la resurrección y el juicio final. El Carmen apologetitum (de unas 1.060 líneas) comienza igualmente con los paganos y continúa con un repaso dogmático-histórico de la fe cristiana; en la segunda parte hay una descripción del fin del mundo, conteniendo entre otras cosas referencias a la invasión de los godos (¿249 d. C.?) y la aparición de dos anticristos entre los paganos y los judíos (aunque las Instructiones sólo mencionan uno). Por sus escritos Comodiano parece haber sido cristiano de fuertes principios y robusta naturaleza; nunca es extremista y no ensalza la aspiración del martirio; su dicción tiene carencias, pero sus pensamientos a veces se acercan a lo sublime, siendo en ocasiones un consumado satírico. Sorprendente es su aversión al gobierno romano (comp. Carmen, línea 887) y su tendencia hacia los godos, como si fuera consciente de la venidera unión del cristianismo con el mundo germano.