Historia
CONFUCIO (551-478 a. C.)

El nombre de este sabio chino es la forma latinizada de Kung fu-tsze, es decir el "maestro Kung". Su padre era gobernador del distrito en ese tiempo, un hombre honrado por su país, que murió a la edad de 73 años, cuando su hijo sólo tenía tres de edad. Su madre apreció cuidadosamente su amor por el saber, pero la información sobre su primera preparación es escasa y legendaria. Su serio comportamiento y precoz mente atrajeron la atención, sintiéndose guiado a estudiar cuidadosamente las leyes y registros antiguos. A la edad de 19 años se casó. Al año siguiente estaba encargado de guardar los graneros y supervisar los campos públicos, ganándose el favor de su soberano por las reformas que instituyó. Inducido para examinar más cuidadosamente los antiguos escritos por la ignorancia de la ley de sus paisanos y satisfecho con la capacidad de sus enseñanzas para frenar los males existentes, comenzó a reunir discípulos. Aunque sólo contaba 22 años de edad, su reputación atrajo a muchos jóvenes a su hogar, incrementándose su número, a la par que el valor de sus enseñanzas era reconocido. La muerte de su madre, cuando tenía 24 años, le permitió la oportunidad de ofrecer un tributo a su memoria y de revivir una antigua costumbre de retirarse del cargo para guardar luto tres años. Su ejemplo ha sido seguido durante siglos. Con la excepción de una visita a la corte del duque de Lu, dedicó los siguientes años a ampliar el estudio y la instrucción de sus discípulos, incrementándose su influencia como maestro público y hombre de saber, cualificado para gobernar y aconsejar en asuntos de Estado. Así continuó hasta que tuvo 34 años, cuando se vio cumplido su deseo de entrar al servicio público. Uno de los principales ministros de Lu en su lecho de muerte (517 a. C.) aconsejó a su hijo que se uniera a la escuela de Confucio para aprender la naturaleza de las observancias ceremoniales, a fin de mejorar la realización de sus deberes oficiales. Él y un pariente lo hicieron, dando un nuevo esplendor al maestro, quien fue, como su representante, enviado por el duque Chao a la corte imperial en Loh-yang, para estudiar los ritos e introducirlos en Lu.
Vida posterior y honores póstumos.
Poco después el duque Chao se vio obligado a huir al estado de Tsi para salvar su vida y Confucio le siguió como súbdito leal. Pero no aprobando su posición allí el sabio regresó. Ahora era reconocido como un gran maestro. Lu estaba entonces sumida en luchas civiles, de las cuales se mantuvo distante durante los siguientes 15 años. En el año 500 el hermano del duque Chao, Ting, se hizo con el poder en Lu, siendo aplastadas las facciones rivales. Confucio, con 50 años, fue designado magistrado de la ciudad de Chung-tu. La influencia de su virtud y la sabiduría de su administración produjeron una rápida revolución en las condiciones del lugar. Al año siguiente fue elevado al puesto de ministro de justicia, en cuya posición introdujo muchas reformas para simplificar y fortalecer la administración. Estas reformas provocaron la envidia de los señores vecinos, cuyos esfuerzos finalmente lograron inducir al gobernante de Lu a destituir al sabio del cargo (496 a. C.). Durante los siguientes 13 años deambuló de Estado en Estado, unas veces honrado y otras en peligro de su vida, pero siempre rodeado por un grupo de fieles discípulos. Cuando tenía 66 años regresó a Lu, dedicando el resto de su vida a terminar su obra literaria. Su esposa y único hijo, Kung Li, habían muerto antes que él, pero él fue honrado y llorado por muchos seguidores. Aunque desanimado y olvidado al final de su carrera, Confucio, por su obra literaria, estaba destinado a recibir tal homenaje de sus compatriotas como pocos otros han tenido.
Sus ideales y enseñanza.
El ideal de Confucio, a cuya obtención todos sus esfuerzos y enseñanzas iban dirigidos, era una condición de tranquilidad feliz para todo el imperio. Consideraba que se podría alcanzar manteniendo cinco obligaciones sagradas de la sociedad humana: las que hay entre soberano y ministro, padre e hijo, esposo y esposa, hermano mayor y menor y entre amigos, realizando fielmente todas las personas los deberes recíprocos que surgen de cada relación. Afirmó una casi ilimitada autoridad para el soberano sobre el ministro, para el padre sobre el hijo, para el marido sobre la mujer, para el hermano mayor sobre el menor, e impulso la amabilidad y el trato justo entre amigos, inculcando de esta manera los principios de subordinación a los superiores y la conducta virtuosa. En armonía con el carácter práctico de su sistema, subrayó especialmente el cuidado y educación de los jóvenes, que él estimaba fundamento del bienestar del Estado. Sus enseñanzas en cuanto a la moralidad política y social estaban basadas esencialmente sobre las mismas bases. Su idea de gobierno era un despotismo paternal. Pero por otro lado, al atribuir gran importancia al poder del ejemplo, insistió sobre la rectitud personal y el buen gobierno como las prendas y argumentos para el mantenimiento de un gobernante en el poder. La tendencia general en la filosofía de Confucio es buena y comparada con la de Grecia y Roma va por delante por la pureza de sus enseñanzas y la atención prestada a las reglas que gobiernan las relaciones en la vida, pero es inferior a ellas en profundidad. En toda su enseñanza Confucio apenas se refirió a los grandes problemas de la condición y el destino humanos. Para su mente práctica la consideración de la teología y la metafísica le parecía incierta y eludió, si no rechazó, a sus discípulos cuando curiosearon en cosas que estaban más allá de su capacidad. "Entregarse sinceramente" dijo "a los deberes debidos a los hombres y respecto a los seres espirituales mantenerse distante de ellos, puede ser llamado sabiduría." Esta es su enseñanza respecto al antiguo credo de China. Aunque comparte el respeto por su adoración y observancia religiosas, respaldando el mandato por el ejemplo, pulverizó toda tendencia espiritual por el repudio a la especulación hacia cosas más elevadas.
Su influencia.
Durante veinticuatro siglos Confucio ha dominado las mentes de buena parte de una gran nación. La fuente de su influencia se puede atribuir al uso de los Cuatro Libros y los Cinco Clásicos. Al ser adoptados como libros de texto en los exámenes nacionales, los gobernantes de China tomaron la mejoría moral que su literatura proporcionaba y prepararon a la juventud en los mejores principios de gobierno que poseían. No sólo los escolares aprendían en las faldas de Confucio, sino que los oficios civiles se lograban sólo aprobando los exámenes sobre los nueve clásicos. Sus doctrinas quedaron profundamente impresas en la mente china. No obstante su influencia en el pasado no es la misma que en el presente.