Hermann Conring (Hermannus Conringius) nació en Norden, Alemania, el 9 de noviembre de 1606 y murió en Helmstädt el 12 de diciembre de 1681.
Hermann ConringEstudió en Helmstädt y Leiden, siendo designado profesor de filosofía natural en Helmstädt en 1632 y siendo trasladado a la facultad de medicina cinco años después. En 1650 fue nombrado médico de la reina de Suecia y once años más tarde consejero privado del duque de Brunswick. Recibió una pensión de Luis XIV en 1664 y en 1669 fue nombrado consejero de Estado por el rey de Dinamarca. El cúmulo de saber de Conring, al igual que su conocimiento legal y diplomático, lo dedicó a demostrar que la Iglesia protestante estaba facultada para existir como parte de la Iglesia católica. En este espíritu escribió De constitutione episcoporum Germaniæ (Helmsdtaädt, 1647) y en el mismo año preparó una edición anotada de las cartas de León III a Carlomagno. En De conciliis et circa ea summa portestatis auctoritate (1650) afirmó el derecho del emperador y los estamentos a convocar, dirigir y confirmar concilios plenarios y también a ordenar normas eclesiásticas sin su ayuda, mientras que al año siguiente en De electione Urbani IX et Innocentii X pontificum atacó el método de elegir papas. La propaganda católica que había resultado en la conversión de su amigo el barón Johann Christian von Boyneburg evocó dos obras polémicas de su pluma, Defensio ecclesiæ Protestantium adversum duo pontificiorum argumenta (1654), en la que impugnaba la doctrina de que una Iglesia es inválida sin sucesión apostólica, y Fundamentorum fidei pontificæ concussio (1654), negando que el papa o un concilio ecuménico fuera el representante infalible de Dios en la tierra en asuntos de fe y conducta. Las obras provocaron una serie de refutaciones, a las que Conring replicó el mismo año con vigor. En su póstuma De scriptoribus sedecim post Christum natum sæculorum commentarius (1705) discutió a los Padres de la Iglesia y en De Germanorum imperio Romano (1644) consideró las cambiantes relaciones existentes entre el emperador y el papa. Igualmente trató sobre dogmática, exégesis y crítica en obras de menor importancia.