Historia
CONSALVI, ERCOLE (1757-1824)

Recibió su primera educación en la escuela de los piaristas en Urbino, que dejó al entrar al colegio fundado por el cardenal Henry de York en Frascati. El talento del joven ganó el favor del cardenal duque. Desde Frascati fue a la academia eclesiástica en Roma. Al dejar la academia en 1783 recibió un puesto en la administración papal y ayudado por la influencia de su pariente, el cardenal Negroni, ascendió rápidamente, recibiendo en 1792 el puesto de auditor para Roma en la Rota romana. Se convirtió en una figura tan prominente en los círculos eclesiásticos y nobles de Roma y Frascati que obtuvo el apelativo de "Monsignore en todas partes." Fue asesor militar en el tiempo del surgimiento del Directorio francés y cuando éste obligó a Pío VI a dejar Roma, Consalvi, tras sufrir un corto encarcelamiento en el castillo de Santángelo, marchó a Venecia, donde fue escogido como secretario del cónclave que se reunió para elegir el sucesor de Pío VI.
Pío VII lo hizo secretario de Estado el 11 de agosto de 1800 y al mismo tiempo fue hecho cardenal-diácono de Santa Ágata en Suburra. A partir de entonces apareció como el principal promotor de la diplomacia papal. El primer objetivo al que se aplicó fue la negociación de un concordato con la República francesa, que se firmó el 15 de julio de 1801. Las innovaciones de Napoleón, como Consalvi admitió, anularon enteramente los resultados de sus laboriosos esfuerzos. Napoleón le consideraba su oponente y en 1806, cuando el emperador francés sometió al papa un plan para una alianza defensiva conjunta, respaldada por el papa como soberano en Roma y por Napoleón como emperador, declaró que, si Consalvi se negaba a aceptar la proposición, sería mejor que lo retirara de su puesto. La propuesta fue rechazada en junio de 1806 y Consalvi fue sustituido por el cardenal Casoni.
Logros diplomáticos.
Cuando en 1809 Pío VII fue deportado de Roma, Napoleón convocó al colegio de cardenales en París, parcialmente por el deseo de añadir el lustre de su presencia a la celebración de su matrimonio con María Luisa y parcialmente para tenerlos bajo su influencia inmediata en caso de muerte de Pío VII. Consalvi llegó a París en febrero de 1810. Fue uno de los 13 cardenales "negros" que se abstuvieron de asistir a la ceremonia matrimonial del emperador, provocando la ira de Napoleón, hasta el punto de que amenazó al ex-secretario de Estado con la muerte. Su propiedad fue secuestrada, junto con las de los otros doce, le fue prohibido llevar la insignia de su rango y se le ordenó fijar su residencia en Reims, donde compuso sus Mémoires (2 volúmenes, París, 1864). Tras la conclusión del concordato de Fontainebleau (25 de enero de 1813) fijó su residencia con Pío VII. A la caída de Napoleón fue enviado a París como representante de los intereses papales en el Consejo de los poderes y en la misma capacidad visitó Londres y asistió al Congreso de Viena. Allí demostró una profundidad de perfección y flexibilidad de espíritu que provocaron la admiración del papa y de los diplomáticos vieneses. Totalmente moderno, luchó celosamente por los intereses de la Iglesia católica sin engañarse a sí mismo con nociones medievales sobre los derechos y poderes del papa. El artículo 103 de la paz de Viena restauraba a la Iglesia la posesión de los distritos de Camerino, Benevento y Pontecorvo y las legaciones de Rávena, Bolonia y Ferrara, con la excepción de una pequeña franja de territorio incluida dentro de la última, en la orilla izquierda del Po. "Su juego fue el más audaz y agudo desplegado sobre el tapete" dijo Talleyrand a Metternich.
Fracaso y retiro.
Antes de dejar Viena, Consalvi prometió a los poderes acabar con el régimen sacerdotal en Roma, promesa que no pudo cumplir. Para el gobierno de los Estados de la Iglesia publicó un código de leyes que tenía como propósito reducirlos a un principado centralizado y uniformemente organizado. Los territorios papales estaban divididos en 17 delegaciones, cada una de ellas bajo la autoridad de un prelado que ejercía funciones similares a las del prefecto de un departamento en Francia. En la administración de los asuntos se levantó una oposición dirigida por el cardenal Pacca, quien detestaba a Consalvi por ser representante de ideales modernos y mundanos. Tras 1815 participó en la negociación de una serie de concordatos por los que las relaciones de la Iglesia católica con cada Estado católico, menos Austria, quedaron reguladas de nuevo. En el movimiento revolucionario de 1820 se mostró resueltamente opuesto a toda concesión y con la ayuda de las tropas austriacas se mantuvo el orden en las legaciones. Sin embargo, pronto sus relaciones con el gobierno austríaco se tensaron, siendo la oposición de ese Estado la que destruyó sus expectativas de ser escogido sucesor de Pío VII, cuya muerte ocurrió el 20 de agosto de 1823. A la elección de León XII, Consalvi se retiró. Durante la cumbre de su poder tras el Congreso de Viena fue un patrono de las artes, estando Canova y Thorwaldsen entre los que disfrutaron de su protección.