Historia
CONSTANCIO II (317-361)

El gobierno de Constancio estuvo marcado por extraordinarias dificultades. El cisma eclesiástico impedía una fuerza unificadora. Las simpatías del emperador se inclinaban hacia el arrianismo, por lo que los escritores eclesiásticos trinitarios no le juzgan favorablemente. Constancio era el hijo favorito de su padre y de hecho una buena parte de la personalidad de Constantino sobrevivió en él. Por naturaleza era equitativo y benevolente, celoso por los intereses de sus súbditos, pero desconfiado cuando su absolutismo se veía amenazado, siendo a veces culpable de tiranía. Para proteger el imperio creó un valeroso ejército, manteniendo su eficiencia por medio de una estricta disciplina. Reconstruyó la esfera de la justicia e introdujo reformas administrativas. Tuvo una buena educación, mostrando inclinación especial hacia la retórica. En su actividad constructora fue un verdadero hijo de su padre, incluyéndose entre sus edificios muchas iglesias. Por otro lado, su administración financiera fue pobre, o al menos las finanzas lo eran. La liberalidad del emperador, su ciega confianza y sus guerras, esquilmaron el tesoro público. La práctica de los obispos de ir y venir a sínodos a cargo de la caja imperial y las continuas negociaciones y sínodos supusieron un considerable gasto. No obstante, en un juicio resumido del emperador siempre han de prevalecer sus logros sobre sus fallos. Le faltó sobre todo el gran poder impulsivo que tuvo su padre, mientras que al crecer en el cristianismo desde el principio, representa un tipo de cristiano más independiente que su padre y también fuertemente comprometido con la teología.