Historia
CONSTANTE II (630-668)
Constante II (Flavio Heraclio), emperador bizantino, hijo de Constantino III, nació en Constantinopla el 7 de noviembre de 630 y murió el 15 de septiembre de 668 en Siracusa, Sicilia. Sucedió a su tío Heracleonas en el trono, que había usurpado a su padre; fue proclamado emperador (641) por el césar Valentín, que gobernó en su nombre durante su minoría de edad. Obligó a su hermano Teodosio (661) a ordenarse de diácono para que no pudiera disputarle el cetro, y poco después, para mayor seguridad, le hizo asesinar. Durante su reinado los árabes se apoderaron de Egipto, Siria, las islas de Chipre y Rodas, Cilicia, Isauria, Cirenaica y de África hasta Mauritania, al mismo tiempo que los lombardos extendían sus dominios en la corte de Italia y los eslavos habían pasado el Danubio, rápidas conquistas que hacían presagiar la ruina del imperio bizantino. Mientras tanto sólo le preocupaban las luchas religiosas, estalladas en su propia corte y, si bien fue partidario decidido del monotelismo frente a la fe ortodoxa, encaminó sus esfuerzos a terminar las luchas religiosas, esperando así dar nueva y vigorosa vida al imperio. Publicó una confesión de fe favorable al monotelismo, que rechazaron, tanto el papa, como la Iglesia romana, por lo que en 653 hizo trasladar a Constantinopla a Martín I, le condenó como reo de lesa traición y lo desterró, al propio tiempo que deportaba al Cáucaso al abad Máximo, que atizaba las luchas religiosas y había sido causa de la pérdida de Egipto. Odiado por el pueblo de Constantinopla se trasladó a Italia (662) con el propósito de quedarse en Roma, pero temeroso de los avances de los lombardos, abandonó esa ciudad, después de haber saqueado sus iglesias, y se trasladó a Sicilia, estableciendo su corte en Siracusa, donde se entregó a una vida licenciosa y depravada, no acercándose a sus súbditos más que para imponerles onerosos tributos, cuyo importe empleaba para satisfacer sus vicios y ostentosa vida, hasta que, en 668, uno de sus oficiales, hijo del patricio Troilo, le asesinó en el baño. Dejó tres hijos: Constantino IV Pogonato, que le sucedió, Heraclio y Tiberio.