Cornelius a Lapide (Cornelius van den Steen) nació en Borchoet, una población en la diócesis de Lieja, el 12 de diciembre de 1567 y murió en Roma el 12 de marzo de 1637.
Cornelius a LapideEstudió filosofía en los colegios jesuitas en Maastricht y Colonia, y teología en Douai y Lovaina, entrando en la Compañía de Jesús en 1597. Enseñó sobre Biblia y hebreo en Lovaina desde 1596 a 1616, cuando fue nombrado profesor en el colegio de la orden, donde permaneció hasta su muerte. Fue uno de los exégetas más fértiles de la orden jesuita y sus comentarios han tenido gran influencia. Fue un ardiente defensor de la propaganda católica en un tiempo cuando su sociedad se entregó celosamente a la exégesis para refutar a aquellos herejes que apelaban a la Biblia. Mucho lo derivó de sus enemigos, siendo notoria la influencia de Clavis scripturæ sacræ de Matthias Flacius, pero la principal fuente para los datos históricos y cronológicos fue Baronio. Poseyó un destacado sentido para todo lo que era interesante y atractivo, haciendo profusas alusiones a las leyendas y antigüedades con muchas citas aptas. Aunque resuelve cada dificultad con una afirmación de la veracidad del dogma católico, es habilidoso en el descubrimiento de fórmulas en apoyo de sus argumentos. Su concepto del "sentido literal" se muestra por su canon sexto, en el que adopta la regla medieval de la cuádruple exégesis. De este modo, en el relato de la tentación de José, José alegóricamente representa a Cristo y la esposa de Potifar la sinagoga; simbólicamente José representa al rey y la esposa de Potifar la rebelión; tipológicamente José representa la constancia y la esposa de Potifar la codicia. En apoyo del "auténtico sentido" citó abundante material legendario, por lo que en su caracterización de Pablo, por ejemplo, entró en una discusión sobre la adoración de los santos. Semejantes disgresiones llenan una gran porción de su comentario, ocupando mucho espacio sus citas clásicas, como cuando introduce en su comentario sobre Eclesiastés un compendio de antigua filosofía.
Su crítica textual carece de valor, ya que cita las versiones orientales sólo de segunda mano, estimando la Vulgata infalible. Sus comentarios, de los cuales los más valiosos fueron los del Pentateuco, los evangelios y las epístolas paulinas, aparecieron en Amberes al año siguiente; las epístolas paulinas en 1614, el Pentateuco en 1616, las Lamentaciones de Jeremías, Baruc, Ezequiel, Daniel, en 1621; los profetas menores en 1625; los Hechos, las epístolas católicas, el Apocalipsis en 1627; el Eclesiástico en 1634; Proverbios en 1635; Eclesiastés, Cantares, Sabiduría en 1638; los cuatro evangelios en 1639; Josué, Jueces, Rut, Samuel, Reyes, Crónicas en 1642; Esdras, Nehemías, Tobías, Judit, Ester y Macabeos en 1645. Todos volvieron a ser frecuentemente reimpresos (16 volúmenes, Amberes, 1681; 24 volúmenes, París, 1859-63; 10 volúmenes, 1874, etc.).