Historia

CRAMER, JOHANN ANDREAS (1723-1788)

Johann Andreas Cramer nació en Jöhstadt, Alemania, el 27 de enero de 1723 y murió en Kiel el 12 de junio de 1788.

Johann Andreas Cramer
Johann Andreas Cramer
Estudió en Leipzig y desde 1748 a 1750 fue pastor en Crollwitz cerca de Merseburg, donde comenzó la publicación de una traducción de sermones y escritos menores de Crisóstomo (10 volúmenes, Leipzig, 1748-61). En 1750 fue nombrado predicador principal de la corte y consejero del consistorio en Quedlinburg y cuatro años después, por recomendación de Klopstock, era el predicador alemán en la corte de Copenhague. Aquí sus sermones y personalidad le encumbraron a una posición de importancia, influenciando la vida de Dinamarca por Nordischer Aufseher, que editó (3 volúmenes, Copenhague, 1758-70) y que contenía, además de reseñas de obras literarias importantes, estudios sobre ética y estética. De ese tiempo proceden dos colecciones de sermones y una elucidación de la epístola a los Hebreos (2 volúmenes, Leipzig, 1757). En 1765 fue nombrado profesor de teología en la universidad de Copenhague, pero fue destituido y expulsado de Dinamarca por oponerse firmemente a Struensee. Tras ejercer durante tres años como superintendente en Lübeck, donde preparó un catecismo racionalista, aceptó una invitación a Kiel en 1774 como profesor de teología y vicecanciller de la universidad. Allí permaneció catorce años, desarrollando una versátil actividad, especialmente en favor de los jóvenes teólogos, y también proveyendo para el salario de los profesores mediante el establecimiento de un Schulmeisterseminar. Cramer ejerció en la Iglesia de Sleswick-Holstein gran influencia por el himnario que editó (Altona, 1780), el cual permaneció en uso hasta 1887. A lo largo de su vida compuso poemas, de los que se han enumerado 444, además de 64 revisiones de antiguos himnos y trece cánticos religiosos. Notorio especialmente fue Poetische Uebersetzung der Psalmen mit Abhandlungen über dieselben (4 volúmenes, Leipzig, 1755-64). Algunos de sus himnos tienen reminiscencias del ritmo de Klopstock, mientras que otros recuerdan el comedido movimiento de Gellert, pero en demasiados casos la calidad fue sacrificada a la cantidad.