Historia

CROMWELL, OLIVER (1599-1658)

Oliver Cromwell, militar y estadista inglés, nació en Huntingdon, Huntingdonshire, el 25 de abril de 1599 y murió en Londres el 3 de septiembre de 1658.

  • Familia
  • Formación y matrimonio
  • Primeros cargos públicos
  • Conversión y actividad parlamentaria
  • Guerra civil
  • Éxitos y ascensos militares
  • Jefe de los independientes
  • Enfrentado al conde de Manchester
  • Cambio propuesto en el ejército
  • Victoria en Naseby y otros lugares
  • Final de la guerra y vuelta al parlamento
  • Negociaciones con el rey
  • Segunda guerra civil
  • Parlamento Rabadilla
  • En Irlanda
  • En Escocia
  • De vuelta al parlamento
  • Reformas parlamentarias
  • Política exterior
  • Beligerancia con España y protección hacia los valdenses
  • Ofrecimiento de la corona
  • Negativa a la corona
  • Logros en el exterior
  • Etapa final y muerte
  • Esposa e hijos
  • Inclinaciones
  • Evaluación contemporánea
  • Estimación moderna

    Monumento a Oliver Cromwell en Londres
    Monumento a Oliver Cromwell en Londres
    Fotografía de Ana Calvo
    Familia.
    Era el segundo hijo de Robert Cromwell y Elizabeth Steward, quienes le pusieron el nombre de Oliver por su tío, Sir Oliver Cromwell de Hinchinbrook. Su padre era el segundo hijo de Sir Henry Cromwell de Hinchinbrook y nieto de Richard Williams, que hizo fortuna por la protección de Thomas Cromwell, conde de Essex, y de quien adoptó su apellido. Morgan Williams, padre de Richard Williams, era un galés de Glamorganshire, quien se casó con Katherine, hermana mayor de Thomas Cromwell, apareciendo en el registro de la heredad de Wimbledon como cervecero y posadero residente en Putney. En sus cartas Richard se define como el 'más obligado sobrino' de Thomas Cromwell. En el testamento de éste es denominado 'sobrino' (que puede definir el grado exacto de parentesco) y 'primo', que se usó probablemente para expresar relación de sangre en general. Elizabeth Steward, madre de Oliver, era hija de William Steward, cuya familia tuvo durante varias generaciones los diezmos agrarios de la abadía de Ely. Se ha afirmado que los Stewards fueron una rama de la casa real escocesa, pero no pueden ser trazados más allá de una familia llamada Styward, establecida en Norfolk.

    Formación y matrimonio.
    Cromwell recibió su educación en la escuela asociada al hospital de St. John, Huntingdon, durante la dirección del doctor Thomas Beard. El 23 de abril de 1616 se matriculó en Sidney Sussex College, Cambridge, uno de los colegios denunciados por Laud en 1628 como semillero de puritanismo. Escritores monárquicos afirman que tanto en la escuela como la universidad 'no aprovechó en ninguna clase de saber.' Pero Edmund Waller afirma que 'leía en griego y latín' y cuando fue Protector hablaba frecuentemente con los embajadores extranjeros en latín. La declaración de Bates es sin duda verdadera, al señalar que 'quedó rápidamente saciado con el estudio, deleitándose más en los caballos y en el ejercicio al aire libre', o, como lo expresa Heath, 'era más famoso por sus ejercicios en el campo que en la escuela, siendo uno de los principales jugadores y compañeros en fútbol, palos y cualquier otro bullicioso deporte o juego.' Las acusaciones más graves de disipación que se le hacen se pueden desechar. Un año más tarde tuvo que dejar la universidad para cuidar de su madre y hermanas, tras la muerte de su padre. Se casó en Londres, en la iglesia de St. Giles, Cripplegate, el 22 de agosto de 1610 con Elizabeth, hija de Sir James Bourchier, a quien se le describe como 'de Tower Hill, Londres', siendo de una familia de los comerciantes de la ciudad y poseedor de una propiedad cerca de Felstead en Essex. Es notable que en una declaración elaborada inmediatamente tras el matrimonio, el novio es descrito como 'Oliver Cromwell, alias Williams.' Tras casarse, Cromwell fijó su residencia en Huntingdon, ocupándose en la administración de la propiedad paterna. Robert Cromwell, en su testamento, dejó dos tercios de su propiedad a su viuda durante 21 años para beneficio de sus hijas, por lo que el ingreso real de su hijo mayor no pudo ser grande. La fortuna de la familia Cromwell estaba declinando, pues Sir Oliver Cromwell, cargado de deudas, se vio obligado en 1627 a vender Hinchinbrook a Sir Sidney Montague, sucediendo esta familia en la influencia local que una vez tuvieron los Cromwells. En 1628 fue elegido para el parlamento por Huntingdon, lo cual se debió más a sus cualidades personales que a ningún interés familiar.

    Cromwell en su primer discurso en el parlamento inglés
    Cromwell en su primer discurso en el parlamento inglés
    Primeros cargos públicos.
    En el parlamento el único discurso registrado de Cromwell fue en favor de la libre predicación de la doctrina puritana y contra el silencio que el rey procuraba imponer en la controversia religiosa (11 de febrero de 1629). Se quejó de que el obispo de Winchester había enviado al doctor Beard prohibiéndole refutar los principios papistas predicados por el doctor Alabaster en St. Paul Cross, reprendiéndole por desobedecer la prohibición. De la acción de Cromwell en asuntos públicos durante los once años de parlamentos interrumpidos sólo hay un registro. En 1630 el municipio de Huntingdon obtuvo un nuevo estatuto, que ponía el gobierno y la administración de la ciudad en manos del alcalde y doce concejales. Cromwell fue nombrado uno de los tres jueces de paz, dando su consentimiento al cambio propuesto. Sin embargo, luego puso la objeción de que el nuevo estatuto permitía a los concejales tratar con la propiedad común según les conviniera, para detrimento de los miembros más pobres de la comunidad, usando un fuerte lenguaje ante Robert Barnard, alcalde de la localidad y principal instigador del cambio. La disputa se trasladó al arbitrio del conde de Manchester. Cromwell reconoció que había hablado con 'ardor y pasión', disculpándose ante Barnard, pero Manchester apoyó las objeciones de Cromwell y ordenó que el estatuto fuera alterado en tres particulares para evitar el riesgo que había señalado. Una leyenda posterior, basada principalmente en un pasaje en memoria de Sir Philipp Warwick, presenta a Cromwell oponiéndose al rey en la cuestión del drenaje de los pantanos, pero no está apoyada por ninguna evidencia. Si hubiera tomado parte en la disputa entre el rey y los afectados, que ocurrió en 1636, probablemente, como en Huntingdon, se habría puesto de parte de los segundos. El apodo 'señor de los pantanos', que se supone se refiere a este incidente, se lo dio a Cromwell un periódico monárquico. De igual modo, la leyenda que le presenta intentando emigrar a América y deteniéndose por orden del consejo no es verdadera, según se relata usualmente, aunque no es improbable que Cromwell pensara en emigrar. Según Clarendon, en 1641 dijo que si la protesta no hubiera sido aprobada 'él habría vendido todo la mañana siguiente y nunca se le habría visto más Inglaterra.' En mayo de 1631 Cromwell liquidó la mayor parte de su propiedad en Huntingdon y con la suma de 1.800 libras alquiló tierras de pastoreo en St. Ivez. En 1636, a la muerte de su tío Sir Thomas Steward, fue nombrado su heredero, trasladándose a Ely y sucediéndole como granjero de los diezmos de la catedral.

    Conversión y actividad parlamentaria.
    Durante este periodo tuvo lugar un importante cambio en la personalidad de Cromwell. Su primera carta, como su primer discurso, muestra su solicitud por la enseñanza de la teología puritana, viendo con preocupación la política eclesiástica de Laud. Desde el principio fue puritano en doctrina y profesión, pero en 1638 era algo más. Tras un largo periodo de agitación interior le fue dado, como él dijo, 'ver la luz.' Considerando su vida pasada se acusó de haber 'vivido y amado la oscuridad', de haber sido 'el principal de los pecadores.' Algunos biógrafos han supuesto que esas palabras se refieren a excesos tempranos. Más bien, describen las luchas mentales por las que un creyente nominal se convierte en un creyente ardoroso. Deberían ser comparadas con declaraciones similares de Bunyan o 'las excesivamente auto-rebajadoras, aniquiladoras y enjuiciadoras palabras' que Cromwell pronunció durante su última enfermedad. En la carta a Mrs. St. John, Cromwell mostró el deseo de demostrar por sus actos su gratitud por este cambio espiritual. 'Si aquí puedo honrar a mi Dios por el hacer o el sufrir, estaré satisfecho. Verdaderamente ninguna pobre criatura tiene más motivo para adelantar la causa de Dios que yo.' En 1640 fue enviado de nuevo a la Cámara de los Comunes, esta vez por Cambridge. Su relación con Hampden y St. John le procuró una cierta amistad con los dirigentes de la facción avanzada en el Parlamento Largo, siendo muy activo en la cámara misma y en los comités. Durante la primera sesión, Cromwell fue 'nombrado especialmente para dieciocho comités, exclusivos de varios nombramientos entre los caballeros y burgueses generalmente de los condados orientales.' El 9 de noviembre, tres días después de que las sesiones comenzaran, presentó la petición de John Lilburn, que había sido encarcelado por vender panfletos de Prynne. Fue en esta ocasión cuando Sir Philip Warwick vio por vez primera a Cromwell, notando que a pesar de su 'muy ordinario atuendo' era 'tomado en consideración.' 'Su estatura' dice Warwick 'era de buen tamaño, su semblante turgente y rubicundo, su voz aguda y discordante y su elocuencia llena de fervor.' En otro comité surgió la cuestión de los privilegios de Somersham en Huntingdonshire, defendiendo Cromwell celosamente los derechos de los plebeyos contra el conde de Manchester y contra la cámara de los lores, que le apoyaba. El nombre de Cromwell está también asociado con dos importantes leyes. El 30 de diciembre de 1640 promovió la segunda lectura de la propuesta de ley de Strode al reavivar la antigua ley de Eduardo III de parlamentos anuales. Habló seriamente en favor de la recepción de la petición de Londres contra el episcopado, siendo uno de los promotores de la propuesta de la ley Root and Branch introducida por Dering el 21 de mayo de 1641. En la segunda sesión Cromwell impulsó mociones para impedir que los obispos votaran sobre la cuestión de su propia exclusión de la Cámara de los Comunes y para la destitución del conde de Bristol de los consejos del rey. Más prominente aún fue cuando el parlamento comenzó a poner las manos en el poder ejecutivo. El 6 de noviembre de 1641 respaldó que a Essex se le confiara el mando de las milicias al sur del Trent, hasta que el parlamento emitiera más órdenes. El 14 de enero de 1642 propuso el nombramiento de un comité para poner el reino en guardia defensiva. Los diarios de la Cámara de los Comunes durante principios del verano de 1642 están repletos de informes que atestiguan de la actividad de Cromwell en la toma de medidas prácticas para la defensa de Inglaterra e Irlanda. Aunque no era rico, suscribió 600 libras para la recuperación de Irlanda y 500 para la defensa del parlamento. El 15 de julio los Comunes ordenaron que le fueran devueltas 100 libras que había gastado en armar al condado de Cambridge y el 15 del mes siguiente Sir Philip Stapleton informó que Cromwell había capturado el polvorín del castillo en Cambridge e impedido que la placa de la universidad fuera llevada al rey. Cromwell, apoyado por Valentine Walton, marido de su hermana Margaret, y John Desborough, que se había casado con su hermana Jane, preservó Cambridgeshire para el parlamento.

    Mapa de la relación de poderes en Inglaterra tras el inicio de la guerra civil
    Mapa de la relación de poderes en Inglaterra tras el inicio de la guerra civil
    Guerra civil.
    Tan pronto como el ejército de Essex se situó en el campo, Cromwell se unió como capitán de un escuadrón de caballería y su hijo mayor, Oliver, sirvió como corneta en el escuadrón de Lord St. John. En la batalla de Edgehill, el escuadrón de Cromwell, setenta arcabuceros, formó parte del propio regimiento de Essex y, bajo el mando de Sir Philip Stapleton, ayudó a cambiar el curso de la batalla. Fiennes en su relato menciona al capitán Cromwell en la lista de oficiales que 'nunca se retiró de sus tropas sino que luchó hasta el último minuto.' En diciembre la formación de la asociación oriental y la asociación similar de los condados de las tierras medias reclamaron a Cromwell del ejército de Essex para su propio territorio. En la primera de esas asociaciones fue miembro del comité por Cambridge, en el segundo por Huntingdon. Capturó al juez monárquico de Hertfordshire, desarmó a los monárquicos de Huntingdonshire en su camino y se estableció en Cambridge a finales de enero de 1643, haciendo de este lugar su cuartel general hasta la primavera. Estuvo ocupado en fortificar Cambridge y reclutar hombres para resistir una amenazante incursión de Lord Capel. Pero su principal interés era la conversión de su escuadrón de caballería en un regimiento. Una carta escrita en enero de 1643 muestra que era todavía sólo capitán en esa fecha, siendo denominado 'coronel' en un documento de 2 de marzo de 1643. En septiembre de 1643 su escuadrón de sesenta hombres había ascendido a diez escuadrones y antes de la formación del 'nuevo modelo' había subido a catorce escuadrones dobles. Sus soldados eran hombres del mismo espíritu que él. Desde el principio de la guerra, Cromwell se había dado cuenta de la inferioridad de la caballería parlamentaria y en una memorable conversación expuso a Hampden la necesidad de reclutar hombres de religión en oposición a los hombres de honor. 'Debes tener hombres de un espíritu que gustosamente van más allá de donde los caballeros van o serás derrotado nuevamente.' Otros comandantes, además de Cromwell, intentaron llenar sus regimientos con hombres piadosos, pero sólo él lo logró. En septiembre pudo escribir a St. John, describiendo su regimiento como 'una compañía encantadora', 'no de anabaptistas, sino de cristianos sobrios y honestos.' Los oficiales fueron seleccionados con el mismo cuidado. 'Si escogéis hombres piadosos y honestos para ser capitanes de caballería, les seguirán hombres honestos', escribió Cromwell al comité de Suffolk. 'Prefiero tener un sencillo capitán que sabe por lo que lucha y ama lo que conoce, que lo que tú llamas un caballero y nada más.'

    Éxitos y ascensos militares.
    El 14 de marzo suprimió un levantamiento en Lowestoft, a comienzos de abril desarmó a los monárquicos de Huntingdonshire y el 28 de ese mes recuperó Crowland. El 13 de mayo en Grantham derrotó a los monárquicos y antes de mayo estaba en Nottingham entregado al 'gran plan' de marchar a Yorkshire para unirse a los Fairfaxes. El plan fracasó por los desacuerdos de los comandantes locales y la traición del capitán John Hotham, cuyas intrigas detectó Cromwell y a quien arrestó. El repetido impago por las autoridades locales a sus fuerzas, incrementó las dificultades de Cromwell. 'No te apoyes demasiado' escribió a uno de los morosos 'en la espalda de un pobre caballero que desea, sin mucho ruido, poner su vida y derramar la última gota para servir a la causa y a ti.' Obligado a volver a la defensa de los condados asociados, Cromwell recapturó Stamford, marchó contra Burleigh House (24 de julio) y tuvo una parte decisiva en la victoria de Gainsborough (28 de julio). Fue él quien, con sus disciplinadas tropas, aplastó a Charles Cavendish y su reserva cuando parecía que la batalla estaba decidida, cubriendo la retirada de los parlamentarios al llegar el principal cuerpo de ejército de Newcastle. El mismo día que Cromwell se distinguió de ese modo, fue nombrado gobernador de la isla de Ely por la Cámara de los Comunes y dos semanas después fue uno de los cuatro coroneles de caballería en el nuevo ejército reclutado por el conde de Manchester. Aunque todavía no tenía el grado de teniente general, era prácticamente el segundo de Manchester al mando y aunque el conde mismo asedió Lynn con la infantería, Cromwell y la caballería fueron enviados a Lincolnshire para ayudar a Lord Willoughby en defensa de la pequeña porción de ese condado que todavía estaba bajo el gobierno del parlamento. La victoria de Winceby el 11 de octubre de 1643, ganada por la combinación de las fuerzas de Lord Willoughby, Sir Thomas Fairfax y el conde de Manchester, fue seguida por la reconquista de todo el país. En la batalla, Cromwell dirigió la vanguardia en persona, saliendo milagrosamente con vida. 'El coronel Cromwell' dice una narración contemporánea, 'cargaba a distancia delante de su regimiento, cuando su caballo cayó muerto bajo él. Sin embargo, Cromwell se recuperó, siendo derribado de nuevo, aunque por la providencia de Dios se puso otra vez en pie.' Lincolnshire fue ganada, pero Cromwell se percató de que no podía ser mantenida si no ocurría un cambio en las fuerzas locales y en el carácter del comandante local. De sus oficiales y sus subordinados exigía eficiencia y devoción a la causa. No dudó en acusar a Hotham de traición y no titubeó en acusar a Lord Willoughby de desorden, llevando al parlamento una serie de quejas contra él que acabaron en su destitución. Hacia el mismo tiempo, aunque no se sabe la fecha exacta, Cromwell recibió la comisión formal como teniente general en el ejército del conde de Manchester, siendo también designado para el comité de ambos reinos (9 de febrero de 1644). El primer nombramiento le obligaba a firmar su aceptación de la Liga y Pacto Solemne (5 de febrero), que parece haber demorado lo más posible. La primavera de 1644 estuvo tan llena de acción como la de 1643. El 4 de marzo capturó Hilsden House en Buckinghamshire. A principios de mayo tomó parte en el asedio de Lincoln y mientras la infantería de Manchester asedió los muros de la ciudad, Cromwell y la caballería repelieron el intento de Goring de llegar en su ayuda (6 de mayo de 1644). El ejército de la asociación oriental se unió entonces a los dos ejércitos bajo Fairfax y Leven, que estaban sitiando York. El único relato de Cromwell de Marston Moor se contiene en una carta que escribió a Valentine Walton para condolerle por la muerte del joven Walton en esa batalla. Cromwell estuvo al mando del flanco izquierdo del ejército parlamentario, consistente de sus propias tropas de la asociación oriental y los tres regimientos de la caballería escocesa bajo David Leslie, que tenía 22 de los 70 escuadrones de los que consistía su fuerza, a los que se refiere desdeñosamente como 'unos pocos escoceses', no mencionando su participación en la victoria; pero ha de recordarse que no describe los particulares de la batalla y resume todo en cuatro frases. En esa batalla, Cromwell recibió una herida superficial en el cuello y su arremetida quedó frenada; pero la carga fue admirablemente soportada por David Leslie y los hombres de Rupert no hicieron un segundo intento. Dejando a Leslie para atacar la infantería del centro, Cromwell les presionó, ocupando la zona originalmente tenida por Goring. Al regresar la caballería de Goring de la persecución de la división de Sir Thomas Fairfax, fue atacada y derrotada por Cromwell, siendo la victoria consumada por la destrucción de la infantería monárquica. Cuánto del mérito del éxito se debió a Cromwell es una cuestión muy disputada. 'Los independientes' se quejó Billie 'enviaron al mayor Harrison para proclamar por toda la ciudad sus propias alabanzas, haciendo creer que Cromwell solo, con su regimiento inexplicablemente valeroso, había hecho todo ese servicio.' Contrariamente, Baillie afirmó que David Leslie fue el auténtico dirigente e incluso relató que Cromwell no estuvo presente en la carga decisiva. Denzill Holles, escribiendo en 1648, fue aún más lejos y, sobre la única autoridad del general Crawford, acusó a Cromwell de cobardía durante la batalla. Sin embargo, soldados como David Leslie y Rupert le reconocieron como el mejor jefe de la caballería en el ejército parlamentario. Cuando las fuerzas de Leslie y Cromwell se unieron a finales de mayo de 1644, Leslie inclinó en su favor el mando al que fue propuesto. '¿Está Cromwell ahí?' preguntó Rupert ansiosamente a un prisionero que cayó en su poder una o dos horas antes de Marston Moor y un par de meses después de la batalla un periódico parlamentario nombra a Cromwell con el apodo de 'Ironside; pues el título le fue dado por el príncipe Rupert tras su derrota cerca de York.' El nombre Ironside o Ironsides se hizo popular rápidamente en el ejército, extendiéndose posteriormente del comandante a sus tropas.

    Jefe de los independientes.
    Cromwell era entonces algo más que un dirigente militar. En los últimos meses se había convertido en jefe de una facción política también. En abril de 1644 Baillie le distingue con el título de 'el gran independiente.' En su gobierno de la isla de Ely, Cromwell, aunque suprimió el servicio coral de la catedral por ser 'poco edificante y ofensivo', permitió a sus soldados y ministros la mayor licencia en la predicación y adoración. 'Se ha convertido en una mera Ámsterdam', se quejó un encendido presbiteriano.

    En los consejos de Manchester también Cromwell hacía uso de la gran influencia que su posición le daba en favor de los independientes. 'Manchester mismo', escribe Baillie, 'hombre pacífico y manso, permitió que su teniente general Cromwell dirigiera el ejército a su voluntad; es muy sabio y un activo dirigente, querido por todos, religioso y firme; al ser un conocido independiente la mayoría de los soldados que amaban las nuevas sendas se pusieron a su mando.' Pero incluso la influencia de Cromwell apenas era suficiente para protegerlos. En diciembre de 1643 un coronel presbiteriano en Lincoln encarceló a varios soldados de caballería de Cromwell por asistir a un conventículo. En marzo de 1644 el general Crawford separó del servicio a un teniente coronel porque era anabaptista. 'Admitiendo que lo sea', escribió Cromwell, '¿le hace eso incapaz de servir? Señor, el Estado al escoger hombres para servirle no tiene en cuenta sus opiniones; si están dispuestos a servirle fielmente, eso es suficiente.' El ejército de Manchester estaba dividido en dos facciones, los presbiterianos encabezados por Crawford y los independientes encabezados por Cromwell, luchando entre sí por la guía de su comandante respectivo. Una diferencia política entre Cromwell y Manchester decidió el conflicto en favor de Crawford. En junio, mientras los ejércitos combinados asediaban York, Vane apareció en el campo con una misión secreta del comité de ambos reinos para obtener el consentimiento de los generales para un plan para la destitución real o virtual de Carlos. Los tres lo rechazaron, pero Leven y los escoceses destacaron por su hostilidad hacia la propuesta. 'Aunque no hay evidencia real sobre el asunto, es muy probable que Cromwell fuera ganado para el lado de Vane y que su batalla con los escoceses y con Manchester como sostén de ellos comenzara en esas discusiones fuera de las murallas de York.' La inactividad de Manchester durante los dos meses siguientes a la captura de York le alejó aún más de Cromwell. Creyendo que si la mala influencia de Crawford era removida, la inactividad de Manchester y las disensiones del ejército acabarían, demandó su destitución. Manchester y sus dos subordinados llegaron a Londres en septiembre de 1644 para presentar el caso ante el comité de ambos reinos. Al principio Cromwell exigió imperiosamente la dimisión de Crawford y en caso contrario amenazó que sus coroneles depondrían las armas; pero rápidamente reconoció que había ido demasiado lejos y cambió de táctica. Abandonando el ataque personal contra Crawford, se dedicó a lograr los objetivos que habían causado el conflicto. De Manchester obtuvo una declaración resolutiva para continuar con premura contra el enemigo común. De la Cámara de los Comunes logró el nombramiento de un comité 'para considerar los medios de unir a presbiterianos e independientes, y en caso de no poder hacerse, procurar encontrar un camino para que las conciencias sensibles, que no pueden en todas las cosas someterse a la norma común que será establecida, sean soportadas de acuerdo a la palabra y permanezcan en la paz pública.' Se trataba del paso más importante hacia la tolerancia tomado desde que la guerra comenzara.

    Mapa de la relación de poderes en Inglaterra a finales de 1645
    Mapa de la relación de poderes en Inglaterra a finales de 1645
    Enfrentado al conde de Manchester.
    En la segunda batalla de Newbury en el mes siguiente, Cromwell fue uno de los comandantes de la división enviada para marchar contra el atrincheramiento del príncipe Maurice en Speen, en la posición occidental del rey, mientras que Manchester atacaría su lado septentrional en Staw House. Pero Manchester retrasó el ataque una hora y media después de que la otra fuerza se empleara a fondo, desperdiciando los resultados de su éxito y no haciendo nada. La misma lentitud o incapacidad determinó sus movimientos antes y después de la batalla y Cromwell, uniendo sus hechos y dichos, llegó a creer que 'esas pérdidas fueron causadas no por accidente o descuido solamente, sino por reticencia a toda acción y que esa reticencia estaba basada... en algún principio de indisposición para continuar la guerra hasta la victoria final.' El 25 de noviembre llevó ante la Cámara de los Comunes una acusación a tal efecto, sustentándola en un relato de las operaciones de Manchester en la batalla de Marston Moor para la liberación del castillo de Donnington. Manchester replicó en una narración vindicando su mando y trayendo ante los lores un contraataque contra Cromwell por lenguaje ofensivo e incendiario en varias ocasiones. Sus expresiones eran a veces contra la nobleza; dijo que esperaba vivir para ver el día en que no hubiera nobles en Inglaterra. Se expresó con contención contra la asamblea de teólogos, diciendo que perseguían a hombres más honestos que ellos. Su animosidad contra los escoceses fue tal que le dijo a Manchester que 'por la manera en la que proponían su disciplina, pronto tendría que tomar su espada contra ellos como contra el ejército del rey.' Finalmente se había propuesto no tener sino independientes en el ejército de la asociación oriental, 'que en caso de que hubiera propuestas de paz o cualquier acuerdo de una paz tal que no pudiera compatibilizarse con los fines que hombres honestos buscaban, este ejército podría impedir tal despropósito.' Esos dichos no deben ser considerados expresiones malignas de un enemigo; no hay duda de que representan ejemplos específicos de la franqueza que Cromwell acostumbraba a usar.

    La publicación de las palabras de Cromwell fue de momento una respuesta efectiva a su narración de la conducta de Manchester. Puso de su lado a escoceses, presbiterianos y a la Cámara de los Comunes. Los presbiterianos escoceses e ingleses tomaron consejo inmediatamente sobre la posibilidad de acusar a Cromwell como 'incendiario', pues procuraba romper la unión de las dos naciones. Igual que los Comunes habían nombrado un comité para investigar la conducta de Manchester, los Lores nombraron otro para investigar la de Cromwell, estallando una disputa entre las dos cámaras por la cuestión del privilegio. Una vez más, Cromwell retrocedió, pues incidir en su acusación era ponerse en riesgo no sólo él mismo sino también a su causa. Como en el caso de Crawford abandonó el ataque sobre el individuo para concentrarse en el logro del principio. La idea de un ejército profesional bajo un general profesional ya se le había ocurrido a otros. La primera sugerencia del nuevo modelo ha de trazarse a una carta de Sir William Waller a Essex. Sólo unos días antes la Cámara de los Comunes había referido al comité de ambos reinos 'bajo la consideración del Estado y la condición de los ejércitos, tomar en cuenta un marco o modelo de milicia y presentarlo a la cámara.'

    Cambio propuesto en el ejército.
    Captando la oportunidad que se le presentaba, Cromwell el 9 de diciembre exhortó a la Cámara de los Comunes a considerar más los remedios que las causas de los recientes perjuicios. Redujo el cargo contra Manchester de retroceso intencionado a descuidos accidentales, que raramente se pueden evitar en asuntos militares, sobre los cuales imploró a la cámara que no insistiera. Lo único necesario era salvar un reino desangrado, casi moribundo, mediante una continuación más rápida, vigorosa y efectiva de la guerra, lo que se obtendría por la destitución de los miembros de ambas cámaras del mando y poniendo al ejército 'en otro método.' 'Espero' concluyó 'que ningún miembro de ambas cámaras tendrá escrúpulos para negar sus propios intereses privados por el bien público.' Esas palabras fueron la nota clave del debate, que acabó con el voto de que ningún miembro de ambas cámaras tendría mando militar durante el resto de la guerra.

    Cromwell proponiendo la ordenanza de la auto-negación Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Cromwell proponiendo la ordenanza de la auto-negación
    Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Antes de que la ordenanza de la auto-negación pasara por la cámara alta, pero después de que los Lores hubieran aceptado la proposición para el nuevo modelo de ejército, Cromwell ya estaba de nuevo en el campo de batalla. Bajo el mando de Waller se le ordenó (27 de febrero de 1645) que liberara Taunton, logrando temporalmente tal objetivo a la vez que capturó un regimiento de caballería del rey en Wiltshire. Waller ha dejado un interesante relato sobre la conducta de Cromwell como subordinado. 'En ese tiempo nunca mostró extraordinario talento ni creo que él mismo pensara que lo tenía, pues aunque era franco no pensaba de sí mismo con orgullo o desdén. Como oficial era obediente y nunca disputó mis órdenes ni argumentó sobre ellas.'

    Inmediatamente tras el regreso de Cromwell al cuartel del ejército en Windsor (22 de abril), Fairfax, a la orden del comité de ambos reinos, le envió a Oxfordshire para obstaculizar los preparativos del rey para posicionarse en el campo. Su éxito fue rápido y completo. El 22 de abril derrotó a una brigada de caballería en Islip e hizo 200 prisioneros, capturando Bletchingdon Hosue la misma noche, ganando otra victoria en Bampton in the Bush el 26 pero fracasando ante las murallas de Farrington (30 de abril). El rey se vio obligado a reunir la caballería de Goring desde el oeste para cubrir su retirada de Oxford. A Cromwell y Richard Brown se les ordenó seguir los movimientos del rey, pero fue llamado en unos días para tomar parte en el asedio a Oxford. Libre de sus perseguidores, el rey atacó Leicester y amenazó con romper la asociación oriental. Inmediatamente Cromwell, que sólo tenía tres escuadrones de caballería, fue enviado al punto de peligro, con instrucciones para proteger Ely y reclutar soldados.

    Según la ordenanza de la auto-negación el empleo de Cromwell en el ejército debería haber acabado, pues la fecha fijada para la expiración de las comisiones ejercidas por los miembros del parlamento era el 13 de mayo. Pero cuando llegó el momento, Cromwell estaba persiguiendo al rey y el 10 de mayo su comisión fue extendida cuarenta días más. El 5 de junio una petición de la ciudad de Londres a los Lores exigía que Cromwell fuera enviado al mando de los condados asociados y el 8 de junio Fairfax y sus oficiales mandaron una carta a los Comunes solicitando que Cromwell pudiera continuar al mando de la caballería. No fue por accidente que los que nombraron a los oficiales del nuevo modelo dejaran vacante el puesto de teniente general, que el consejo de guerra se proponía cubrir. La Cámara de los Comunes ordenó que Cromwell mandara la caballería durante el tiempo que la cámara le dispensara de su asistencia (10 de junio) y los Lores se vieron obligados con vacilación a coincidir, aunque tuvieron cuidado de limitar el periodo de su empleo a tres meses. Luego se prolongó a términos de cuatro y seis meses sucesivamente.

    Huida de Carlos I en NasebyIlustración de Cassell's Illustrated History of England
    Huida de Carlos I en Naseby
    Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Victoria en Naseby y otros lugares.
    En obediencia a la citación de Fairfax, Cromwell regresó de los condados orientales y se juntó con el ejército el día antes de la batalla de Naseby. En esa batalla Cromwell mandó el flanco derecho y Fairfax le encomendó el mando de la caballería de todo el ejército. Los monárquicos tomaron la iniciativa en el ataque. En una carta escrita un mes después, Cromwell afirma: 'Cuando vi al enemigo marchar en gallardo orden hacia nosotros, compañía de pobres hombres ignorantes que buscaban cómo ordenar nuestra batalla, y el general me comisionó mandar toda la caballería, no pude, absorto en mi responsabilidad, sino sonreír a Dios, en alabanzas, en la seguridad de la victoria, porque Dios convierte las cosas que no son en cosas que son.' El flanco derecho parlamentario derrotó a la división opuesta y Cromwell cayó sobre la infantería del rey en el centro, completando su derrota y persiguiendo a los jinetes fugitivos hasta Leicester. También en la victoria de Langport el 10 de julio de 1645 Cromwell fue decisivo en la batalla y la persecución, tomando parte en los sitios de Bridgewater, Sherborne y Bristol. Tras la rendición del último lugar fue enviado por Fairfax para establecer las comunicaciones entre Londres y el oeste, capturando Devizes (23 de septiembre), Winchester (5 de octubre), Basing (14 de octubre) y Langford House (17 de octubre de 1645). A finales de octubre se unió a Fairfax en Crediton, permaneciendo con el ejército todo el invierno.

    El 9 de enero comenzó la campaña de 1646, tomando por sorpresa a Lord Wenworth en Bover Tracy y participó en la batalla de Torrington (16 de febrero) y el asedio de Exeter. Luego, a solicitud de Fairfax, Cromwell marchó hacia Londres, para dar al parlamento un informe del estado de Inglaterra occidental. El 23 de abril recibió el agradecimiento de la Cámara de los Comunes por sus servicios, habiéndosele otorgado remuneraciones de otra naturaleza anteriormente. El 1 de diciembre de 1645 los Comunes, al elaborar la propuesta de paz ofrecida al rey, resolvieron que se le otorgara una paga de 2.500 libras anuales a Cromwell y que el rey le hiciera barón. Tras el fracaso de las negociaciones, una ordenanza del parlamento le dio tierras por el valor citado, tomadas principalmente del marqués de Worcester.

    Final de la guerra y vuelta al parlamento.
    Cromwell regresó al ejército a tiempo de ayudar en las negociaciones para la rendición de Oxford. La suavidad de los términos para los monárquicos allí y en Exeter la atribuye Baillie a la influencia de Cromwell y a un plan para que el ejército quedara libre de oponerse a los escoceses si fuera necesario. Ciertamente la influencia de Cromwell se usó constantemente para procurar el tratamiento justo y moderado de la parte conquistada y más de una vez él exhortó al parlamento sobre la necesidad de cumplir escrupulosamente los artículos de Oxford y preservar 'la fe del ejército.' Con la caída de Oxford la guerra prácticamente acabó y Cromwell regresó a sus deberes parlamentarios. Su familia se trasladó de Ely y le siguió a Londres, con la excepción de su hija mayor Bridget, que se había casado con Ireton unos días antes de la rendición de Oxford (15 de junio de 1646). Durante los últimos 18 meses el parlamento había votado todo lo esencial en favor de una Iglesia presbiteriana y la cuestión de la cantidad de tolerancia legalmente otorgada a los disidentes era más urgente que nunca. Cromwell no había cesado de recordar al parlamento la necesidad de establecer la tolerancia prometida en la votación de septiembre de 1644. 'Hombres honestos os servirán fielmente en esta acción', escribió tras Naseby; 'os ruego que nos los decepcionéis. El que arriesga su vida por la libertad de su país, deseo que confíe en Dios por la libertad de su conciencia y vosotros por la libertad por la que lucha.' De nuevo, tras la captura de Bristol, avisó a la cámara: 'Al estar unidos en una forma comúnmente llamada uniformidad, cada cristiano estudiará y hará por la causa de la paz todo lo que su conciencia le permita... En cosas de la mente no buscamos la compulsión sino la luz y la razón.' La facción presbiteriana en los Comunes hizo oídos sordos a esas advertencias y suprimió esos pasajes en las cartas publicadas por su mandato. Cuando Cromwell regresó a su escaño en la Cámara de los Comunes, la cuestión de la tolerancia estaba todavía indecisa; la renovación del parlamento mediante nuevas elecciones inclinó la balanza contra los presbiterianos, pero la huida del rey a los escoceses les dio de nuevo ascendencia.

    Arresto de Carlos I por Joyce en HolmbyIlustración de Cassell's Illustrated History of England
    Arresto de Carlos I por Joyce en Holmby
    Ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Negociaciones con el rey.
    Dos cartas a Fairfax muestran la ansiedad con la que consideró las negociaciones del rey con los escoceses y la satisfacción con la que saludó la conclusión del acuerdo por el que fue transferido a los comisionados del parlamento. Con mayor preocupación evaluó las crecientes disensiones dentro del parlamento y la aumentada hostilidad de la ciudad hacia el ejército. 'Estamos llenos de partidismo y mal' escribió en agosto de 1646 y en marzo de 1647. 'No faltan en todos los lugares los que tienen obsesiva malicia contra el ejército. Nunca estuvieron los espíritus de los hombres más enconados que ahora.' La actitud de Cromwell al comienzo de la contienda entre el ejército y el parlamento ha quedado distorsionada por la fábula y la manipulación. Totalmente convencido de la justicia de las pretensiones del ejército, contuvo a los soldados todo lo posible, porque vio más claramente que ellos el peligro de una ruptura con la única autoridad constitucional que la guerra había dejado. Arriesgó su influencia con ellos al perseverar en esa línea. 'Te considero', escribió Lilburn a Cromwell el 25 de marzo de 1647, 'el más absolutamente íntegro gran hombre en Inglaterra, intachable e imparcial... Pero he sido informado por un oficial que no apoyas la petición del ejército hasta que no deponga las armas, porque te has comprometido con la cámara a que las entregarán donde la cámara ordene.' Esta conducta la atribuye Lilburn a la influencia de los parlamentarios asociados de Cromwell, 'los políticos', 'los hijos de Maquiavelo', 'Vane y St. John.' Enojados por la reserva de sus superiores, los agitadores de ocho regimientos dirigieron una carta a Fairfax, Cromwell y Skippon, ordenándoles con firme lenguaje que defendieran la causa de los soldados en el parlamento. Skippon presentó su copia de la carta ante la Cámara de los Comunes, la cual, alarmada, mandó a Cromwell, Skippon y otros oficiales que examinaran las quejas del ejército. Pero las concesiones que el parlamento ofrecía eran demasiado pequeñas y tardías, dando pie el fracaso de la misión de Cromwell a la teoría de su doble negociación, que sus oponentes estaban dispuestos a creer. No hay razón para dudar de la verdad del relato común de que estaban a punto de arrestarlo cuando él dejó Londres súbitamente y se unió al ejército (3 de junio de 1647). Si antes de partir planeó Cromwell la captura del rey por Joyce es una cuestión más dudosa. Hollis definitivamente afirma que Joyce recibió sus órdenes para proteger la persona del rey en una reunión en casa de Cromwell el 30 de mayo. El mayor Huntingdon hace una declaración similar, con la adición de que las órdenes de Joyce eran de salvaguardar al rey en Holmby, no para llevarlo allí, y que Cromwell dijo que si esto no se hubiera hecho, el rey habría sido traído por orden del parlamento o llevado a Londres por sus custodios presbiterianos. Aunque la evidencia de Huntingdon no está libre de sospecha, esta declaración está apoyada por la evidencia independiente contemporánea, estando en armonía con las circunstancias del caso y el carácter de Cromwell. Hasta donde fue posible él había luchado para frenar al ejército y mediar entre el mismo y el parlamento; cuando ya no fue posible tomó su parte con vigor y decisión. El efecto de la presencia de Cromwell en el ejército fue inmediatamente perceptible. Se restauraron la disciplina y la subordinación, sustituyendo la autoridad de los oficiales a la de los agitadores. El 1 de julio Lilburn escribió a Cromwell quejándose: 'Le has robado, por tu injusta sutileza y trampas cambiantes a los honestos y galantes agitadores, todo su poder y autoridad, poniéndolo únicamente en una cosa llamada consejo de guerra.' En ese consejo Fairfax era un cero, como él mismo admite, y la influencia de Cromwell predominante; sus adversarios hablaban de él como 'la rueda principal, el 'primum mobile' que movía toda la máquina. Hasta aquí los manifiestos del ejército habían expuesto simplemente sus quejas como soldados; ahora comenzaron a insistir en sus demandas como ciudadanos para exigir una resolución de la paz del reino y las libertades de los súbditos. En la carta a la ciudad del 10 de junio, que Carlyle juzga por la evidencia de su estilo ser de Cromwell, la disposición del ejército a subordinar la cuestión de su paga a la de la resolución del reino está planteada directamente, subrayándose la demanda de tolerancia. Cromwell compartía la opinión general del ejército de que se podía obtener mejor una resolución negociando con el rey. Por tanto, ejerció toda su influencia para hacer que las propuestas del ejército fueran aceptables al rey y cuando Carlos puso objeciones al primer borrador, introdujo importantes alteraciones, que finalmente hizo públicas el 1 de agosto. Cromwell estaba respaldado en su acción por el consejo de guerra; pero la facción extrema en el ejército le hizo responsable especialmente por esta política, acusándole de 'prostituir las libertades y las personas de todo el pueblo a los pies de los intereses del rey.' La misma disposición a aceptar un compromiso se mostró en la línea de conducta adoptada hacia el parlamento tras la entrada del ejército en Londres. Cromwell y el consejo de guerra quedaron satisfechos con la retirada de los once miembros acusados y no insistió en su encausamiento o en la 'purga' completa de la Cámara de los Comunes, como muchos de sus compañeros en el ejército deseaban. El rey no aceptó todas las propuestas del ejército y rechazó las que le ofreció el parlamento (9 de septiembre de 1647). Una considerable facción se oponía a hacer concesiones al rey, pero tras tres días de discusiones (21-23 de septiembre) Cromwell e Ireton lograron un voto para que se le ofrecieran nuevos términos. La más importante intervención de Cromwell en los debates sobre las nuevas propuestas fue sobre la duración del establecimiento de la Iglesia presbiteriana. Los principales del ejército habían expresado, en su declaración a la ciudad, su disposición a aceptar el establecimiento del presbiterianismo y en sus propuestas al rey aceptar la retención del episcopado; en cada caso habría seguridad legal para la tolerancia de los disidentes. Antes de que las nuevas propuestas pudieran ser presentadas al rey, éste huyó a la isla de Wight (11 de noviembre). A Cromwell se le acusa de que la huida fue promovida por él para la consecución de sus ambiciosos planes.

    Pero el testimonio de Sir John Berkeley muestra claramente que las personas que influyeron en los temores del rey fueron los enviados escoceses; ellos instigaron la huida y cosecharon el fruto de ella en el acuerdo que concluyeron con el rey el 26 de diciembre de 1647. Además, mientras el rey estuvo en Hampton Court, estuvo al cargo del coronel Whleey, primo de Cromwell, que era uno de sus adherentes más confiables. Por otro lado, en Carisbrook el rey estuvo al cargo de Robert Hammond, relacionado con Cromwell por su matrimonio con una hija de John Hampden, de cuya conducta Cromwell quedó inseguro. La huida del rey aumentó las dificultades de Cromwell, pues su política en los últimos meses había estado basada en la creencia de que era posible llegar a un acuerdo con el rey. Para lograr ese fin hizo concesiones y compromisos que habían creado un amplio sentimiento de insatisfacción y desconfianza en el ejército. Los maquinadores monárquicos hacían circular rumores persistentes de que Cromwell iba a ser nombrado conde de Essex como pago por la restauración del rey y entre los levellers esas calumnias eran generalmente creídas. Como consecuencia, su influencia en el ejército había disminuido considerablemente e incluso su vida estaba amenazada.

    Cromwell sofoca el motínilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Cromwell sofoca el motín
    ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    El cambio que tuvo lugar en la política de Cromwell se ha explicado por la teoría de que temía ser asesinado y por el relato de una carta interceptada del rey a la reina. Pero se debió más bien a la huida del rey y a las revelaciones de sus intrigas con los escoceses, que mostraron a Cromwell sobre qué débiles fundamentos estaba basada su política. De momento el asunto más urgente era la restauración de la disciplina en el ejército. En tres grandes revistas militares Fairfax y Cromwell redujeron a los titubeantes a la obediencia (15-18 de noviembre de 1647) y el general hizo un solemne acuerdo con los soldados para el encauzamiento de sus quejas militares y la reforma del parlamento, mientras que los soldados se comprometieron a obedecer las órdenes del general y del consejo de guerra. Cromwell destacó especialmente al sofocar el motín del regimiento del coronel Lilburn en el encuentro en Ware; uno de los amotinados fue juzgado en el campo y ahorcado y los otros arrestados y reservados para un futuro castigo. El día 19 Cromwell pudo informar a los Comunes de que el ejército estaba en muy buena condición, recibiendo la gratitud de la cámara por sus servicios.

    Durante el mes de diciembre tuvieron lugar una serie de reuniones del consejo del ejército en Windsor, en las que se solventaron las disensiones y se efectuó la reconciliación, sellándose la unión con un día de ayuno, en el que Cromwell e Ireton 'oraron muy fervientemente y muy lastimeramente.' Como portavoz autorizado del ejército, Cromwell tuvo una parte destacada en el debate sobre el rechazo del rey a las cuatro propuestas que el parlamento le había presentado en ultimátum. 'El ejército esperaba ahora', dijo, 'que el parlamento gobernara y defendiera el reino por su propio poder y resolución y no enseñara al pueblo a esperar seguridad y gobierno de un hombre obstinado al que Dios había endurecido el corazón.' Añadió que en tal política el ejército apoyaría al parlamento contra toda oposición, pero si el parlamento se negaba a tomar su papel, el ejército se vería obligado a procurar la preservación del reino con sus propios medios. Bajo la influencia de este discurso y otro similar de Ireton, el parlamento votó que no se le harían más propuestas al rey y excluyó a los representantes de Escocia del comité de ambos reinos. La convicción de que esta línea era la única posible para la causa que había defendido, fue el motivo que llevó a Cromwell a defender la ruptura final con el rey.

    El campamento puritanoilustración de Cassell's Illustrated History of England
    El campamento puritano
    ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Segunda guerra civil.
    La principal ocupación de Cromwell durante los meses de marzo y abril de 1648 fue prepararse para la inminente guerra uniendo todos los sectores de la facción popular. Para ello habló en la Cámara de los Comunes, proponiendo efectuar un acuerdo con la ciudad. Con el mismo objetivo preparó conferencias entre los dirigentes de las facciones independiente y presbiteriana y entre los 'gerifaltes' y los 'republicanos'. Estos últimos se declararon abiertamente por una república, pero Cromwell no se plegó a la demanda; no, como explicó a Ludlow, porque no pensara que era deseable sino porque no creía que fuera factible. Lo que le perturbaba todavía más que el fracaso de esas conferencias era la desconfianza con la que tantos de sus viejos amigos le miraban. El 19 de enero de 1648 John Lilburn, en el estrado de la Cámara de los Comunes, le había acusado de apostasía y denunció sus tratos bajo cuerda con el rey. Esos cargos generaron celos y sospechas, de lo que amargamente se quejó a Ludlow, confirmándole a no hacer acuerdos con el rey. El estallido de la segunda guerra civil a consecuencia de la alianza del rey con los presbiterianos convirtió esta resolución en una determinación para castigar al rey por su deslealtad. En la reunión de oración de tres días que tuvo lugar en Windsor en abril de 1648, Cromwell tuvo un papel destacado. Los dirigentes del ejército revisaron su pasada acción política y llegaron a la conclusión de que 'aquellas malditas conferencias carnales con el rey' eran la causa de sus actuales perplejidades. Resolvieron 'que era su deber, si alguna vez el Señor les devolvía la paz, llamar a Carlos Estuardo, ese hombre sanguinario, a dar cuenta de toda la sangre que había derramado y los perjuicios que había ocasionado.' Cinco días más tarde (1 de mayo de 1648) Cromwell fue enviado por Fairfax para subyugar la insurrección en Gales; el 11 de mayo capturó la ciudad de Chepstow y, tras dejar un regimiento asediando el castillo, llegó a las puertas de Pembroke el 21 de mayo. Durante seis semanas la ciudad resistió, no siendo hasta principios de agosto que Cromwell se pudo agregar al pequeño destacamento con el que Lambert disputó el avance del gran ejército escocés al mando de Hamilton. Marchando por las colinas de Yorkshire y pasando por el valle del Ribble, Cromwell cayó sobre el flanco de los escoceses según marchaban confiadamente por Lancashire y en tres días de batalla los aplastó, con la pérdida de más de la mitad de sus efectivos. Luego fue al norte para recuperar la fortaleza fronteriza, expulsar la retaguardia de Hamilton de suelo inglés y tomar medidas para impedir futuras invasiones. En todo ello fue ayudado por una revolución interna en Escocia que puso a la facción de Argyll en el poder. Para ayudarles, Cromwell marchó hacia Escocia y obtuvo sin dificultad la restauración de Carlisle y Berwick y la exclusión del poder de quienes habían tomado parte en la última invasión (octubre de 1648). Luego volvió a Yorkshire para asediar Pontecraft. Al igual que el ejército que mandaba, Cromwell volvió grandemente exasperado contra todos los que habían tomado parte en esta segunda guerra. 'Esta', dijo, 'es una traición más enorme que ninguna de las que se hayan cometido, porque la anterior contienda era para que los ingleses pudieran gobernarse unos a otros, pero esta es para someterlos a una nación extranjera.' 'Tened valor', escribió al parlamento tras Preston, 'para hacer la obra del Señor cumpliendo el fin de vuestra magistratura, bucando la paz y bienestar del país; que todos los que vivan pacíficamente puedan tener aceptación de vuestra parte y que todos los que sean incapaces y no dejan de perturbar al país sean rápidamente extirpados.' Pero varias semanas antes de que esta carta fuera escrita, el parlamento había reabierto las negociaciones con el rey y cuando Cromwell regresó a Inglaterra el tratado de Newport ya era efectivo. Además la Cámara de los Comunes había recibido favorablemente una serie de cargos contra Cromwell, que un subordinado suyo había presentado. Sus recientes victorias habían eliminado el peligro personal, pero todavía quedaba el peligro de que esas victorias fueran inútiles por la rendición de todos los que habían contribuido a ellas. En su carta a Hammond, Crowmell describe el tratado de Newport como 'ese acuerdo ruinoso e hipócrita' y se pregunta si 'todo el fruto de la guerra no va quedar frustrado y que todo vuelva a ser como antes o peor.' De nuevo en un posterior discurso se refiere 'al tratado que estaba siendo impulsado con el rey, por el que se pone en sus manos todo por lo que hemos luchado y toda nuestra seguridad queda en un trozo de papel.' De ahí que Cromwell expresara su total coincidencia con las peticiones del ejército del norte contra el tratado, que mandó a Fairfax, aprobando las más vigorosas medidas adoptadas por el ejército del sur. 'Hemos leído vuestra declaración', escribió a Fairfax, 'y no vemos en ella sino lo que es honesto que hay que decir y ofrecer a hombres honestos.' A Hammond le escribió que el ejército del norte podía haber deseado que el del sur demorara su protesta hasta que el tratado estuviera completado, pero al ver que ya había sido presentado pensaron que era correcto apoyarlo.

    Los argumentos con los que Cromwell justificó la acción del ejército para imponer la fuerza sobre el parlamento están plenamente descritos en la larga carta en la que intentó convencer el vacilante Hammond. 'Los razonamientos carnales' lo convencieron de que si la resistencia era legítima totalmente, era tan legítimo oponerse tanto al parlamento como al rey, 'un nombre de autoridad tanto como otro', ya que era la causa lo que hacía la batalla justa. Pero puso más énfasis en consideraciones más elevadas, en esas 'dispensaciones externas' a las que él estaba también inclinado. Toda batalla era, en sus ojos, una 'apelación a Dios'; de hecho muchas veces usa esa frase como sinónimo de pelear y cada victoria era un juicio de Dios en su favor. 'Providencias tan constantes, claras y despejadas' como sus éxitos, no podían haber sido diseñadas para terminar en el sacrificio del pueblo de Dios y de la causa de Dios. En la determinación del ejército para intervenir y evitar esto, imaginó viendo a 'Dios disponiendo sus corazones', como en la guerra había 'forjado sus acciones'. 'Creo verdaderamente y estoy persuadido, que son cosas que Dios pone en nuestros corazones', y estaba convencido no solo de la legalidad sino del deber de obedecer esta creencia.

    Disolución del parlamento, ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Disolución del parlamento, ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Parlamento Rabadilla.
    El ejército del sur tomó la delantera en sus actos como lo había hecho en sus peticiones, y Cromwell no llegó a Londres hasta que Pride hubo comenzando la tarea de purgar la Cámara de los Comunes (6 de diciembre). Mostró su aprobación de ese acto tomando su asiento en la cámara al día siguiente, quedando luego agradecido por sus 'muy grandes y eminentemente fieles servicios.' La parte que tomó en los procedimientos los siguientes días es incierta, pero parece haber estado más activo fuera del parlamento que dentro. Con Whitelocke y otros legisladores discutió en varias reuniones el futuro del reino y con el consejo de guerra revisó las propuestas constitucionales conocidas como Agreement of the People. Walker presenta a Cromwell diciendo, cuando el juicio del rey se trasladó primero a la Cámara de los Comunes, que si alguien hubiera diseñado ese plan, él pensaría que se trataría del mayor traidor en el mundo, pero ya que la Providencia y la necesidad lo había puesto en tal tesitura, debía orar para que Dios bendijera su consejo.

    Cuando el juicio comenzó, nadie fue más activo en su procesamiento. Los relatos contados en el juicio de los regicidas son difícilmente confiables, pero Algernon Sidney afirma en una de sus cartas que, habiendo instado a que ni el tribunal superior de justicia ni ninguna otra corte juzgara al rey, Cromwell le contestó: 'Te digo que le cortaremos la cabeza con la corona sobre ella.' Burnet describe a Cromwell discutiendo con los comisionados escoceses sobre la justicia del juicio del rey, mostrando por Mariana y Buchanan que los reyes deben ser castigados por la quiebra de su confianza, demostrando que estaba en acuerdo con el espíritu del pacto, y obteniendo lo mejor de ellos con sus propias armas y por sus propios principios. Sólo en una ocasión Cromwell se refirió después a la ejecución del rey, hablando de ello con severa satisfacción. 'La autoridad civil, o esa parte de ella que permaneció fiel a su confianza y fiel a los fines del pacto, quitó de en medio a un tirano, en respuesta a sus conciencias, en una manera que los cristianos de los tiempos posteriores mencionarán con honor y todos los tiranos del mundo mirarán con miedo.' Sin embargo, aunque no se preocupaba por los escrúpulos, Cromwell estaba dispuesto a hacer concesiones a los de los demás, estando deseoso de unir a los escépticos en el apoyo al nuevo gobierno. Como presidente temporal del consejo de Estado parece haber creado la modificación del 'compromiso' por el que aquellos que se negaran a aprobar la ejecución del rey fueran habilitados para sentarse al lado de aquellos que habían participado en ella. Fue más difícil lograr el apoyo de la facción extrema de sus propios seguidores. Para Lilburn y una gran parte del ejército el plan de reforma constitucional establecida en el acuerdo del pueblo no era suficientemente democrático, ni estaban satisfechos con esperar su gradual realización. Publicaron un programa propio bajo el mismo nombre, exigiendo la ejecución inmediata de sus disposiciones y preparado para imponerlo por las armas. Publicaron una serie de virulentos ataques contra Cromwell y el consejo de Estado, en los que el consejo era descrito como la mera criatura de Cromwell, su virrey hasta que eligió asumir su realeza, y a Cromwell mismo como un tirano, apóstata e hipócrita. 'Apenas hablarás a Cromwell sobre cualquier cosa, que no ponga su mano sobre su pecho, eleve sus ojos e invoque a Dios. Llorará, aullará y se arrepentirá, mientras te golpea bajo la quinta costilla.' Aunque despreciaba los insultos, Cromwell no menospreciaba los peligros con los que esta agitación amenazaba a la República. 'No hay otra manera de tratar a esta gente', dijo al consejo, 'que romperlos en pedazos; si no los rompes, te romperán a ti.' Su consejo fue seguido y los dirigentes de los levellers fueron arrestados y el motín en el ejército rápida y vigorosamente reprimido por él mismo y Fairfax (mayo de 1649). Aparte de la necesidad suprema de impedir una nueva guerra, Cromwell no tenía ninguna simpatía hacia los objetivos políticos o sociales de los levellers. Estaba tenazmente unido al orden social existente. No menos difería de ellos en la cuestión constitucional. Ellos intentaban limitar los poderes del gobierno y exigir una mayor libertad para el individuo. Él procuraba cambiar los objetivos del gobierno, pero reteniendo toda su autoridad. Por eso en los primeros días de la República surgieron esas profundas diferencias de opinión que separaron a Cromwell de muchos de sus antiguos seguidores en el ejército y le causaron tantas dificultades durante el Protectorado. Casi dos meses antes de que tuviera lugar el levantamiento de los levellers, Cromwell había sido elegido por el consejo de Estado para mandar en Irlanda (15 de marzo de 1649). Se le encomendaron durante tres años los poderes combinados de lord teniente y comandante en jefe, concediéndosele un salario de 8.000 libras anuales por el segundo cargo, además de su salario como lord teniente, sumando en total alrededor de 13.000 libras.

    Asalto de Cromwell a Drogheda
    Asalto de Cromwell a Drogheda
    En Irlanda.
    Su ejército consistiría de doce mil hombres y su equipamiento fue provisto en la misma generosa escala. Cromwell desembarcó en Dublín el 15 de agosto de 1649, haciendo notoria su llegada por una purga del ejército irlandés y por la publicación de dos proclamas que marcaron el comienzo de una nueva era en las guerras irlandesas. Una de ellas iba dirigida contra los juramentos profanos (23 de agosto), la otra prohibía el saqueo y prometía al pueblo protección y un mercado libre en su campamento (24 de agosto). Desde Dublín marchó a Drogheda, que fue asaltada el 10 de septiembre, siendo la guarnición de dos mil quinientos pasada a espada. Las pocas decenas que sobrevivieron fueron enviados a Barbados a trabajar en las plantaciones de azúcar. Del mismo modo, la toma de Wexford el 11 de octubre estuvo marcada por la matanza de dos mil de sus defensores. Prevenido por su destino, Ross se rindió después de dos días de ataque (19 de octubre), pero la proximidad del invierno y el aumento de las enfermedades en su ejército obligaron a Cromwell a levantar el sitio de Waterford (2 de diciembre de 1649). Durante este período sus tenientes habían sido igualmente exitosos. Uno, el coronel Venables, liberó a Londonderry y recuperó las ciudades de la corte del Ulster. Otro, Lord Broghil, logró la sumisión de Cork y otros puertos de Munster, habiendo sus intrigas sublevado a las guarniciones protestantes (noviembre de 1649). Sin embargo, la mayor parte de Irlanda estaba aún sin conquistar. 'Aunque Dios te ha bendecido', escribió Cromwell al presidente de la cámara, 'con una gran longitud de tierra a lo largo de la costa, sin embargo, tiene poca profundidad en el campo.'

    La segunda campaña, que comenzó a finales de enero de 1650, se dedicó a la reducción de las fortalezas interiores. Cashel, Cahir y varios lugares más pequeños cayeron en febrero, capitulando Kilkenny el 27 de marzo y rindiéndose Clonmel el 18 de mayo después de una resistencia obstinada y sangrienta. La rapidez de las conquistas de Cromwell se debió en parte a las disensiones de los dirigentes irlandeses y a la creciente brecha entre los protestantes de Ormonde y los adherentes católicos. Pero se debió aún más a la excelencia de su ejército, su propia competencia como dirigente y a la política firme y consistente que adoptó. La clase de esa política lo muestran muy claramente las cartas de Cromwell, y sobre todo su respuesta a la declaración de Clonmacnoise del clero irlandés. Fue a Irlanda no solo para reconquistarla, sino también 'para pedir cuentas por la sangre inocente que había sido derramada' y para castigar 'la más bárbara masacre que el sol haya contemplado.' Esas razones justificaron a sus ojos la severidad ejercida en Drogheda y Wexford.

    Mapa de católicos y protestantes en Irlanda en los siglos XVI y XVII
    Mapa de católicos y protestantes en Irlanda en los siglos XVI y XVII
    De la matanza de Drogheda escribió: 'Estoy persuadido que es un justo juicio de Dios sobre esos bárbaros miserables que han manchado sus manos con tanta sangre inocente, y que tenderá a impedir que se derrame sangre en el futuro, que son los satisfactorios motivos de tales acciones, que de lo contrario no pueden sino obrar arrepentimiento y remordimiento.' En Wexford la masacre que tuvo lugar fue accidental y no intencional, pues Cromwell deseaba preservar la ciudad; pero estuvo lejos de lamentar el accidente. 'Dios, por una providencia inesperada, en su justa justicia trajo un juicio justo sobre ellos, haciendo que se convirtieran en presa de los soldados que en sus piraterías habían hecho presa en tantas familias, y con sus sangres respondieran a las crueldades que habían ejercido sobre las vidas de los pobres protestantes.' Aunque Cromwell era implacable, aborrecía las barbaridades indiscriminadas practicadas por tantos comandantes ingleses en Irlanda. No tuvo piedad hacia los soldados que habían llevado a cabo un tumulto, los renegados que habían servido alguna vez al parlamento o los sacerdotes tomados en las ciudades capturadas. Pero ningún otro general fue tan cuidadoso para proteger a los campesinos pacíficos o no combatientes del saqueo o la violencia. 'Dadnos un ejemplo' desafió al clero católico, 'de un hombre, desde mi llegada a Irlanda, sin armas, masacrado, destruido o desterrado, de cuya masacre o destrucción no se haya hecho justicia o se haya intentado hacerla.' En el manifiesto que provocó la respuesta, los prelados irlandeses habían admitido 'el más moderado uso' de 'gente común' por Cromwell, pero los instó a no dejarse engañar por esta muestra de clemencia. Cromwell aprobó plenamente la política de confiscación de tierras del parlamento. Los que habían estado o estaban en armas debían sufrir por ello en sus propiedades, como el parlamento determinara, según sus acciones. Los dirigentes y principales planificadores de la rebelión serían reservados a una justicia ejemplar. A los que no habían tomado parte en la rebelión, les fue prometida igual justicia que a los ingleses, igualdad de impuestos e igual protección ante la ley. En la cuestión de la religión, la declaración era igualmente explícita. Cromwell sostenía que la doctrina católica era venenosa y anticristiana; que el clero católico era el principal promotor de la rebelión y que la religión católica no tenía derecho legal a existir en Irlanda. De conformidad con estos principios, el ejercicio de la adoración católica no debía ser permitido y las leyes en su contra se aplicarían estrictamente contra todos los infractores. La libertad de conciencia en el sentido más estrecho del término es lo que se dejó al pueblo. 'No me entrometo con la conciencia de ningún hombre... En cuanto al pueblo, no puedo sondear qué pensamientos tiene en materia de religión, pero creo que es mi deber, si caminan honesta y pacíficamente, no causar en lo más mínimo sufrimiento por ello.' Cromwell confiaba en que estas medidas producirían a su tiempo la conversión de los irlandeses. 'Encontramos a la gente', le escribió a John Sadler, 'muy codiciosa por la palabra, acudiendo a las reuniones cristianas, siendo en gran parte ese prejuicio que se halla en la gente en Inglaterra extraño para ellos. Te lo recuerdo porque es un dulce síntoma, si no es una señal de lo bueno que esperamos.'

    Su segundo remedio para la condición de Irlanda fue el establecimiento de una administración imparcial de justicia. 'Tenemos una gran oportunidad de establecer una forma de hacer justicia entre esta pobre gente, que, por su rectitud y gratuidad, puede ganarles sobradamente... han estado acostumbrados a tanta injusticia, tiranía y opresión de sus propietarios, los grandes hombres, y de aquellos que deberían haberles hecho bien como a cualquier gente en lo que nosotros llamamos cristiandad. Si la justicia fuera gratuita y administrada imparcialmente aquí, la anterior oscuridad y corrupción harían que se viera tanto más gloriosa y bella, atrayendo más corazones.'

    De la colonización de Irlanda con nuevos colonos de Inglaterra, Cromwell también esperaba mucho. Al anunciar la rendición de Wexford, señaló al parlamento las ventajas que ofrecía para el establecimiento de una nueva colonia. También escribió a Nueva Inglaterra para invitar a 'gente y ministros piadosos para trasladarse a Irlanda, hallando a muchos dispuestos a aceptar su propuesta.' Pero no hay ninguna indicación en sus cartas del traslado de irlandeses a Connaught que luego tendría lugar, porque no había aún sido decidido por el parlamento. En otros aspectos la política anunciada por Cromwell fue en todo lo esencial la política en última instancia aprobada por el parlamento.

    En Escocia.
    Inmediatamente después de la captura de Clonmel, Cromwell regresó a Inglaterra, después de haber sido convocado por el parlamento el 8 de enero de 1650, para tomar parte en la inminente guerra con Escocia. El parlamento deseaba utilizar los servicios tanto de Cromwell como de Fairfax, votando el 12 de junio que el segundo se pusiera al mando, con Cromwell como su teniente general. Pero Fairfax renunció, siendo nombrado Cromwell el 26 de junio capitán general y comandante en jefe de todas las fuerzas de la República. La renuncia de Fairfax fue por falta de voluntad para atacar a los escoceses a menos que invadieran Inglaterra. Cromwell, por otro lado, sostenía que era justo y necesario prevenir su invasión. La energía con la que se esforzó por convertir a Fairfax a sus ideas es la mejor refutación de la teoría de que Cromwell intrigó para obtener su cargo. Whitelocke y Ludlow, que recogen sus argumentos, estaban ambos convencidos de su sinceridad. No fue hasta mucho después que llegaron a dudar. 'No he buscado estas cosas; verdaderamente he sido llamado a ellas por el Señor', fue la propia versión de Cromwell de su promoción. Menos de un mes después de su nombramiento, Cromwell entró en Escocia con dieciséis mil hombres (22 de julio de 1650). Encontró a David Leslie atrincherado en una fuerte posición cerca de Edimburgo, pasando un mes en intentos infructuosos de sacarlo de allí. El 30 de agosto, el consejo de guerra decidió retirarse a Dunbar y fortificar ese lugar, esperando allí la llegada de provisiones y refuerzos. Leslie se propuso y logró apoderarse de los pasos a Dunbar y las colinas de atrás. Los escoceses se jactaron de tener a Cromwell en una posición peor que el rey tuvo a Essex en Cornualles. El propio Cromwell, en una carta escrita el día anterior a la batalla, admitió la grandeza del peligro. 'Estamos en un compromiso muy difícil. El enemigo ha bloqueado nuestro camino en el paso en Copperspath, por el que no podemos pasar sin casi un milagro. Se apoya tanto en las colinas que no sabemos cómo llegar sin gran dificultad; y nuestra estancia aquí diariamente consume a nuestros hombres, que caen enfermos más allá de la imaginación.' En la tarde del día en que estas palabras fueron escritas los escoceses comenzaron a descender por la colina hasta el angosto espacio a su pie, con la intención de atacar. Cromwell vio la oportunidad que le dio su acción y la ventaja de tomar la ofensiva. Por la mañana temprano del 3 de septiembre cayó sobre su flanco derecho con una fuerza abrumadora, y después de una fuerte lucha sumió a todo su ejército en la confusión. 'El sol se levanta sobre el mar', dijo uno de los capitanes de Cromwell, 'escuché a Noll decir, "Ahora que Dios se levante y sus enemigos sean dispersados"; y siguiéndonos mientras lentamente marchábamos, le escuché decir, "confieso que corren", y entonces el ejército escocés iba en desorden, corriendo ambos por el flanco derecha e izquierdo y el cuerpo principal. Se dispersaron una vez que hicimos nuestra tarea en su flanco derecho.' Tres mil hombres cayeron en la batalla y diez mil fueron tomados prisioneros. Edimburgo, Leith y la parte oriental de las tierras bajas pasaron a manos de Cromwell. Pero no hizo ningún intento de presionar su victoria al máximo, pareciendo más solícito en mejorarla por argumentos que por las armas. Desde el momento en que comenzó la guerra escocesa, el mayor deseo de Cromwell había sido llegar a algún acuerdo con los escoceses. 'Desde que vinimos a Escocia', escribió Cromwell en su despacho de Dunbar, 'ha sido nuestro deseo y anhelo haber evitado la sangre en este negocio, por razón de que Dios tiene un pueblo aquí que teme su nombre, aunque engañado.'

    Con este objeto, él había comenzado la campaña con una serie de declaraciones y cartas afirmando su afecto hacia los escoceses y esforzándose en convencerlos de su error en adoptar la causa de los Estuardo. A pesar del fracaso de sus intenciones, muchos dirigentes independientes le instaron a persistir en ellas. Ireton le escribió desde Irlanda, expresando el temor de no haber sido lo suficientemente tolerante y paciente con los escoceses. St. John le recordó que, mientras que los irlandeses eran un pueblo de ateos y papistas, a ser gobernado con bastón de hierro, muchos de los escoceses eran verdaderamente hijos de Dios. 'Todavía debemos esforzarnos por acumular carbones de fuego en sus cabezas, y mostrar tanta misericordia y moderación hacia ellos como pueda ejercerse con seguridad.' De acuerdo con esas ideas, que también eran suyas, Cromwell comenzó una nueva serie de declaraciones, parte dirigidas particularmente contra el clero escocés y sus pretensiones de dirigir la política pública. Los acusó de pretender una reforma y poner sus bases para conseguir ellos mismos el poder mundano; de pervertir el pacto, cuya intención principal era espiritual, para servir a fines políticos y carnales; de la pretensión de ser los expositores infalibles del pacto y las Escrituras. Su propia teoría de la posición del clero se resume en unas pocas palabras: 'Nosotros consideramos a los ministros como ayudantes, no señores, del pueblo de Dios.'

    En un lenguaje igualmente vigoroso, refutó sus pretensiones de suprimir la disidencia con el fin de suprimir el error. 'Vuestro pretendido temor de que el error avance es como el hombre que destruiría todo el vino por temor que los hombres se emborracharan. Es un celo injusto y poco sabio privar a un hombre de su libertad natural por suponer que puede abusar de ella.'

    Una vez más señaló las condiciones sobre las que se podía obtener la paz. 'Dad a Inglaterra', escribió al comité de los estados, 'esa satisfacción y seguridad para su vida tranquila y pacífica a vuestro lado que en justicia se puede exigir a un país que ha tomado, como vosotros, a sus enemigos en su seno mientras estaba en hostilidad contra ellos.' Tampoco esas declaraciones fallaron totalmente en su efecto. Una seria división comenzó entre los escoceses, y los rígidos covenanters del oeste se separaron del ejército mixto al mando de Leslie. Momentáneamente repelieron los avances de Cromwell e intentaron llevar la guerra independientemente. Pero su ejército fue aplastado por Lambert el 1 de diciembre de 1650 y como el castillo de Edimburgo se rindió unos días más tarde (19 de diciembre), todo el sur de Escocia fue sometido a finales de 1650. Durante la primavera de 1651 las operaciones se retrasaron por la peligrosa enfermedad de Cromwell. Una fiebre intermitente provocada por la exposición le atacó en febrero; más de una vez su vida estuvo en peligro, teniendo lugar tres recaídas sucesivas, instándole el parlamento a que regresara a Inglaterra hasta que se recuperara. En junio, Cromwell estaba nuevamente bien para salir al campo, encontrando a Leslie fuertemente atrincherado cerca de Stirling. Incapaz de atacar con éxito, Cromwell lanzó la división de Lambert a través del estuario del Forth en Fifeshire, siguiendo él mismo con la mayor parte del ejército una semana después. Perth fue capturada el 2 de agosto, siendo cortados los suministros de Leslie y sus defensas tomadas en la parte posterior. El camino a Inglaterra quedaba por tanto abierto para Carlos y Cromwell era bien consciente de que sería culpado por no haber impedido la invasión. Pero explicó que decidió su movimiento más bien por necesidad que por elección. Otra guerra en el invierno habría arruinado al ejército inglés y vaciado el tesoro de la República. El plan que había adoptado era la única forma de desalojar al enemigo de su posición y evitar la prolongación de la guerra. Excepto con un ejército al mando en ambos lados del Forth, habría sido imposible a la vez invadir Fife y obstaculizar el camino a Inglaterra. Al enviar su caballería antes de impedir la marcha del rey, Cromwell se apresuró a seguirle a pie por el centro de Inglaterra, convocando a todas las milicias de los condados del sur y del centro del país para encontrarse con él. Con su ayuda pudo rodear Worcester con un ejército de treinta mil hombres y atacar a los monárquicos con una fuerza abrumadora a ambos lados del Severn. Como siempre Cromwell se expuso en la batalla. Fue el primer hombre en cruzar el Teme y llevar apoyo a las presionadas tropas de Fleetwood. Cuando la victoria quedó asegurada, cabalgó personalmente para ofrecer cuartel al enemigo en Fort Royal, siendo recibido por una descarga de la que afortunadamente escapó. En su carta antes de la batalla, había alentado al parlamento a esperar una victoria como la de Preston, pero ninguna tan completa como ésta marcó el curso de las guerras civiles. 'Las dimensiones de esta misericordia', escribió Cromwell al presidente de la cámara, 'están por encima de mi pensamiento, siendo, por lo que sé, una misericordia suprema.' El parlamento reconoció la integridad de la victoria al votar las tierras generales por valor de 4.000 libras anuales y otorgarle Hampton Court como residencia de campo (6 y 11 de septiembre de 1651). Los observadores hostiles han rastreado a partir de entonces en la conducta de Cromwell los signos de su posterior usurpación. Ludlow ve un siniestro significado en las palabras de su carta a Lenthal. Whitelocke, quien nota la 'aparente' humildad de Cromwell después de Worcester, recoge expresiones que parecerían revelar su secreta ambición. En las conferencias sobre el acuerdo del reino en diciembre de 1651, deja caer la opinión de que un acuerdo con algo de poder monárquico sería lo mejor. '¿Qué pasa si un hombre asumiera ser rey?', fue su gran pregunta en noviembre siguiente. Pero estas declaraciones no fueron escritas hasta mucho después de los sucesos a los que se refieren y las acciones inmediatas de Cromwell no mostraron ningún rastro de motivos personales. No hay razón para dudar de su declaración de que suplicó en vano ser relevado del mando y le fuera permitido retirarse a la vida privada. Pero el parlamento no podía permitirse el lujo de dispensarle de sus servicios, y fuera del parlamento todos le miraban a él y su influencia para la realización de las reformas prometidas.

    'Grandes cosas Dios ha hecho por ti en la guerra y cosas buenas que esperan los hombres de ti en la paz', escribió Erbery a Cromwell, 'quebrantar en pedazos al opresor, para liberar a los oprimidos de sus cargas, para liberar a los presos de ataduras y aliviar a las pobres familias con pan.'

    Cromwell y Milton, ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Cromwell y Milton, ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    De vuelta al parlamento.
    A todas estas cosas y más había instado Cromwell al parlamento en sus despachos de Escocia, estando su regreso marcado por un aumento en su actividad legislativa. El parlamento asumió una vez más la cuestión de poner límite a sus sesiones, pero no pudo ser persuadido a fijar la fecha de disolución antes de noviembre de 1654. Su influencia se notó en el ejercicio del Acta de Perdón y Olvido aprobada en febrero de 1652, con la esperanza de reconciliar a los monárquicos conquistados con el nuevo gobierno. Se nombró un miembro del comité para elegir comisionados para la reforma de la ley y los encargados de considerar las leyes sobre el alivio de los pobres. En el comité todavía más importante para la propagación del evangelio, Cromwell encabezó al sector que abogaba por la tolerancia completa. 'Prefiero', dijo en uno de sus debates, 'que el mahometismo sea permitido entre nosotros que uno de los hijos de Dios sea perseguido.' Fue como miembro de ese comité que Milton apeló a Cromwell contra los nuevos enemigos que amenazaban con atar el alma en cadenas seculares, invocándole para que salvara la conciencia de los mercenarios.

    Sin embargo, en unos pocos meses el ímpetu dado a la reforma desapareció. La guerra holandesa obligó al parlamento a recaudar dinero de los monárquicos a la vieja usanza y comenzó de nuevo la confiscación. El trabajo de la reforma legal todavía estaba bloqueado, no haciéndose provisión para la propagación del evangelio ni para la libertad de conciencia. Para Cromwell y sus oficiales parecía que el deber de establecer estas cosas descansaba en ellos mismos. En 1652, como en 1647, sostuvieron que sus éxitos les habían llamado a gobernar y cuidar de la nación y hacerlos custodios de la tierra. Ahora también tenían la responsabilidad adicional de las promesas hechas en los manifiestos del ejército de 1647-9. 'Entonces', dijo Cromwell, 'al encontrar a gente insatisfecha en cada rincón de la nación, y estando a nuestras puertas el incumplimiento de esas cosas que habían sido prometidas y debían ser cumplidas, nos preocupó si mantendríamos la reputación de hombres honestos.' Un signo de este sentimiento naciente fue la petición del ejército de 12 de agosto de 1652. Otra fue la serie de conferencias entre los oficiales del ejército y los miembros del parlamento que comenzaron en octubre de 1652. Pero estas conferencias no produjeron ningún resultado, salvo que se fomentó la ley para un nuevo representante con renovado celo. No se trataba simplemente de las fallas y deficiencias del Parlamento Largo, sino una diferencia fundamental entre soldados y parlamentarios sobre la futura constitución del Estado lo que llevó a la ruptura final. El plan original de los dirigentes parlamentarios había sido perpetuar la existencia del parlamento actual, siguiendo el precedente de 1646 y eligiendo a nuevos miembros en lugar de los muertos o excluidos. La resistencia de Cromwell les forzó a abandonar este plan, adoptando luego otro que preveía una continua sucesión de parlamentos, cada uno de ellos duradero por dos años y sucediendo uno inmediatamente a otro. Desde el punto de vista del ejército había poco para elegir entre un parlamento perpetuo y parlamentos perpetuos. Cada uno significaba un poder legislativo siempre establecido y usurpando arbitrariamente las funciones de los poderes judiciales y ejecutivos. Cuatro años antes, en el 'acuerdo del pueblo', el ejército había exigido garantías constitucionales contra el poder arbitrario del parlamento, no estando dispuesto ahora a aceptar un acuerdo que prolongara ese poder y no encarnaba ninguna de esas garantías. Una pequeña objeción fue que, mediante la disposición en el proyecto de ley relacionada con las calificaciones de los electores, los neutrales y desertores de la causa podían estar capacitados para votar. En una conferencia final, los oficiales presentaron estas objeciones, proponiendo que el parlamento seleccionara un pequeño grupo de hombres de fidelidad demostrada y les entregara la confianza de fundamentar la República. De acuerdo a la declaración de los oficiales obtuvieron una promesa del representante del parlamento de que el progreso de la ley quedaría detenido hasta que se hubiera considerado este expediente. Pero a la mañana siguiente, le llegaron las noticias a Cromwell de que la tercera lectura de la ley estaba siendo llevada apresuradamente a la cámara. Antes de eso, los oficiales a regañadientes llegaron a la conclusión de que era su deber recurrir a la fuerza en lugar de someterse a la aprobación esa medida. Ya la brecha de la confianza parecía hacer cualquier compromiso imposible. Cromwell se apresuró a Westminster y después de escuchar durante unos minutos los debates se levantó y se dirigió a ellos. 'Al principio y durante un buen rato habló reconociendo al parlamento por sus esfuerzos y cuidados del bien público; luego cambió su estilo, hablándoles de su injusticia, retrasos en la justicia, interés propio y otras faltas.' De las faltas del parlamento como organismo procedió a las faltas de los individuos, usando un lenguaje agudo pero sin mencionar nombres. Finalmente llamó a cinco o seis pelotones de mosqueteros, señaló al presidente y les ordenó que lo bajaran, señaló al macero y les pidió que se llevaran esos adornos. Cuando los miembros estaban saliendo, llamó a Vane por su nombre, diciéndole que podía haber impedido este extraordinario curso, pero era un malabarista, sin honestidad.

    Por el momento, la conducta de Cromwell al poner fin a la sesión del Parlamento Largo tuvo la aprobación general. Algunos de los monárquicos acariciaban la creencia de que Cromwell recurriría a Carlos II y se contentaría con un ducado y el virreinato de Irlanda. Otros esperaban de inmediato que tomara la corona él mismo y un entusiasta partidario puso en el Exchange la imagen de Cromwell coronado, con las líneas debajo:

    Ascend three thrones, great Captain and divine,
    I' th' will of God, old Lion, they are thine, &c.

    Cromwell a caballo por Londres
    Cromwell a caballo por Londres
    La propia opinión de Cromwell era que él, como general de las fuerzas de los tres reinos debidamente nombrado por la ley del parlamento, era la única autoridad constituida restante. Su autoridad la consideraba ilimitada, pero puramente provisional. Era necesario a los dirigentes del ejército demostrar que no habían liquidado el Parlamento Largo para sus propios fines, 'ni para coger el poder nosotros mismos, o para mantenerlo en manos militares, no, ni por un día.' La causa de la convocatoria del Parlamento Corto era 'la integridad de terminar de despojar a la espada de todo poder en la administración civil.' El escrito por el cual los miembros de esa asamblea fueron convocados, claramente definía la naturaleza de sus calificaciones y la fuente de su autoridad. Fueron convocados en nombre de 'Oliver Cromwell, capitán general y comandante en jefe', 'propuestos por mí mismo y mi consejo de oficiales', por ser 'personas temerosas de Dios y de fidelidad y honestidad aprobada.' En el discurso con el que Cromwell traspasó la autoridad suprema a esta asamblea, expresó las exageradas esperanzas con lo que él estimaba. La gran cuestión de la guerra había sido el llamamiento del pueblo de Dios al gobierno. Los hombres piadosos habían luchado para sacar al pueblo de su esclavitud bajo el poder real, esos hombres piadosos ahora eran llamados a gobernarlo. Mirando hacia atrás en este experimento constitucional cuatro años más tarde, Cromwell confesó que el problema no respondía a la simplicidad y honestidad del diseño, y lo denominó un relato de su debilidad y locura. El celo reformista del Parlamento Rabadilla es probable que terminara en 'la confusión de todas las cosas.' La política adoptada sobre la cuestión eclesiástica era fundamentalmente opuesta a las opiniones de Cromwell sobre ese punto. Cromwell estaba deseoso del mantenimiento de una Iglesia nacional, y sostenía que la propagación de la religión es el deber más importante del Estado; un ministerio establecido y un apoyo establecido que lo sostuviera eran por lo tanto partes esenciales de su plan.

    Pero los votos del Parlamento Rabadilla, su abolición de los derechos de los patronos y su rechazo del plan presentado para el nombramiento y mantenimiento del clero amenazaba la existencia de una Iglesia nacional. La sección conservadora de la facción republicana y la conservadora de la asamblea misma dirigieron sus ojos a Cromwell para que los librara de la revolución. Por la moción de acérrimo partidario de Cromwell, la minoría conservadora en el Parlamento Rabadilla resolvió someter sus poderes de nuevo al general de quien los había recibido; un cierto número de indecisos siguió su ejemplo, poniéndose fin a las sesiones restantes por un pelotón de mosqueteros. 'No sabía ni una tilde de esa renuncia', dijo Cromwell al parlamento de 1654, 'hasta que ellos vinieron y la trajeron, poniéndola en mis manos.' Cromwell fue así reemplazado en la posición que había ocupado antes de la reunión del Parlamento Rabadilla. 'Mi poder era de nuevo por esta resignación tan ilimitado como antes; estando todas las cosas sujetas a la arbitrariedad y teniendo yo mismo poder sobre las tres naciones sin límite o límite establecido.' En esta emergencia el consejo de oficiales elaboró la constitución conocida como 'instrumento de gobierno' e instó a Cromwell a asumir el gobierno bajo sus disposiciones. El título de rey parece que le fue ofrecido por referencias posteriores, pero él se negó y fue instalado como Protector el 16 de diciembre de 1653.

    Cromwell prestando el juramento como Protectorilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Cromwell prestando el juramento como Protector
    ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Reformas parlamentarias.
    La peculiaridad de la nueva constitución yacía en el intento de separar los poderes ejecutivo y legislativo. El poder ejecutivo fue puesto en las manos del Protector, asistido y controlado por un consejo de Estado. El poder de legislar y tributar estaba en manos de un parlamento cuyos actos se convirtieron en ley sin el consentimiento del Protector, siempre que no fueran contrarios a las disposiciones de la constitución. En la independencia mutua del parlamento y el Protector, y en la disposición que hacía del Protector en cierto sentido el guardián de la constitución contra el parlamento, yacían las semillas de las dificultades futuras. Durante la suspensión del parlamento, el Protector y el consejo estaban facultados para hacer ordenanzas que tenían fuerza de ley hasta que el parlamento ordenase lo contrario y Cromwell hizo un uso discrecional de ese poder. Este fue el periodo creativo de su gobierno. Todos los principios directivos de la política interna del Protector se encuentran en la colección de ordenanzas publicadas por él entre diciembre de 1653 y septiembre de 1654, y las más importantes de las ochenta y dos ordenanzas publicadas fueron ratificadas por el parlamento en 1656. La unión de los tres reinos que las armas de Cromwell había comenzado, ahora la completó sus leyes. Una serie de ordenanzas reorganizaron la administración de justicia en Escocia, abolieron los tribunales feudales y servidumbres feudales, y resolvieron los detalles de esa incorporación de Escocia con Inglaterra, que había sido planeada por el Parlamento Largo. Escocia, empobrecida por largas guerras, comenzó ahora a revivir bajo la influencia de la libertad de comercio y buen gobierno, y Cromwell contemplaba con orgullo la 'próspera condición' de la clase más escasa y 'el tipo medio de personas' en ese país bajo su dominio. Otras ordenanzas regulaban los intereses de los aventureros de tierras irlandesas, extendieron los privilegios de los nuevos colonos y determinaron la representación de Irlanda en el parlamento británico. En Inglaterra misma el cuidado principal de Cromwell fue la reorganización de la Iglesia. La eficiencia del clero quedó asegurada por el establecimiento de comités para expulsar a los ministros ineptos de sus beneficios y la institución de una junta central de examinadores para investigar la aptitud de todos los nuevos candidatos a los beneficios. Otras ordenanzas estipulaban la visitación a las universidades, el mejor apoyo de los ministros y la propagación del evangelio en Gales. De los examinadores, Cromwell audazmente afirmó que 'no hubo tal servicio a Inglaterra desde que la religión cristiana fue perfecta en Inglaterra.' También estaba orgulloso de la amplitud de su Iglesia: 'De los tres tipos de hombres piadosos, presbiterianos, bautistas e independientes, aunque un hombre sea de cualquiera de estos tres juicios, si tiene la raíz de la cuestión en él puede ser admitido.' Otro gran objeto de la legislación de Cromwell, y un objeto en el que estaba completamente de acuerdo con toda la facción puritana, era la reforma de los modales. 'Es una vergüenza ver a los hombres audaces en el pecado y la perversidad', dijo en su segundo parlamento. 'Estas cosas tienen que ver con las almas de los hombres y los espíritus que son de los hombres. La mente es el hombre; si se mantiene puro, un hombre significa algo; si no, querría saber qué diferencia hay entre él y una bestia. Tiene sólo alguna facultad para hacer más daño.' Las ordenanzas contra el duelo, peleas de gallos, carreras de caballos y juramentos mostraban el celo de Cromwell por la reforma social.

    Al mismo tiempo, Cromwell intentó reformar la ley. El tribunal de la cancillería quedó reorganizado y sus tarifas reducidas; se ideó un plan para el alivio de los deudores pobres y se designó un comité para considerar 'cómo las leyes se pueden aclarar y simplificar, haciéndolas menos gravosas para el pueblo.' La administración de justicia fue mejorada por el nombramiento de nuevos jueces 'de conocida integridad y capacidad', uno de los cuales era Matthew Hale. No emprendió de momento la revisión de la severidad del código criminal, 'leyes perversas y abominables' como Cromwell las denominó, pero lo recomendó urgentemente al parlamento en 1657. Sin embargo, otra reforma que se atribuye frecuentemente a Cromwell, la del sistema de representación parlamentaria, no fue tarea suya en absoluto. Estaba incorporada en el 'instrumento de gobierno' y su crédito se debe al consejo de oficiales que redactaron ese documento. Había sido demandada en todos los grandes manifiestos del ejército desde 1647, siendo resuelta por Ireton en el 'acuerdo del pueblo', y elaborado por el Parlamento Largo durante sus últimas sesiones

    Política exterior.
    Durante esos pocos meses tuvo lugar un completo cambio en el puesto de Inglaterra en Europa. Incluso antes de la disolución del Parlamento Largo, Cromwell había sido un factor importante en la política europea. Su regreso de Irlanda fue considerado como el preludio de alguna gran empresa en Europa, y no solo en los versos de Marvell, sino en los informes secretos de los agentes de Mazarino.

    Sus victorias en Escocia supusieron el reconocimiento de la República por Estados extranjeros. 'La conducta sabia y fiel de los asuntos donde tú estás', escribió Bradshaw a Cromwell, 'da vida y reputación a todas las demás acciones e intentos en la República.' Según De Retz, Cromwell entró en contacto con él a través de Vane directamente después de la batalla de Worcester. En la primavera de 1652, Cromwell se dedicó a algunas misteriosas negociaciones para la adquisición de Dunkerque. Los agentes de Condé y los frondeurs de Burdeos hicieron una apelación especial a Cromwell, así como al consejo de Estado, y los enviados de Mazarino estaban personalmente acreditados ante Cromwell igual que ante el consejo y el parlamento. El estado en el que Cromwell encontró las relaciones exteriores de Inglaterra en 1653 lo describe él mismo en su discurso. Hubo guerras con Portugal y Holanda, y abierta hostilidad con Francia y Dinamarca. La nación se hundía rápidamente bajo la carga de los impuestos y el cese del comercio. A pesar de la presión de aquellos que argumentaban que la perseverancia en la guerra, pondría a Holanda bajo sumisión, Cromwell firmó el 5 de abril de 1654 una paz con los Estados Generales, que proporcionaba seguridad para el comercio inglés y satisfacía de las pérdidas a los comerciantes ingleses en el este. Los holandeses concedieron la supremacía de la bandera inglesa y se sometieron al Acta de Navegación. Por un compromiso privado con la provincia de Holanda, quedaba asegurada la exclusión permanente de los príncipes de la casa de Orange de la autoridad, quedando la república inglesa así liberada del peligro de los ataques monárquicos procedentes de ese flanco. Unos días más tarde concluyó un tratado comercial con Suecia, que incluía también una prohibición de proteger y favorecer a los enemigos de cualquiera de ambos lados, que podía desarrollarse en una alianza política. Con el embajador, Cromwell envió a Cristina un retrato suyo con dedicatoria versificada de Marvell, y Whitelocke encontró a la reina llena de admiración por el Protector, clasificándolo mayor que Condé, y comparándolo con su propio antecesor, Gustav Vasa. Un tratado con Dinamarca, abriendo el Sound a los ingleses en los mismos términos que a los holandeses e indemnizando a sus comerciantes por sus pérdidas durante la última guerra, fue el corolario natural del tratado con las Provincias Unidas (14 de septiembre de 1654).

    Finalmente, las largas disputas con Portugal se terminaron con un tratado que no solo extendía los grandes privilegios comerciales disfrutados por los ingleses en Portugal, sino que aseguraba ventajas especiales para los navíos ingleses y el libre ejercicio de su religión a los comerciantes ingleses (10 de marzo de 1653). Estos cuatro tratados se distinguieron por el cuidado puesto en ellos para los intereses del comercio inglés. Pero Cromwell valoró aún más los tres con los Estados protestantes, como ladrillos para la gran liga de todos los Estados protestantes que esperaba ver formada. En sus negociaciones con los enviados holandeses impulsó el plan. En la reunión de su primer parlamento se refirió a la seguridad que estos tratados otorgaban al interés protestante en Europa. 'Yo deseo', agregó, 'que pueda estar escrito en nuestros corazones ser celosos por ese interés.'

    El cumplimiento de esas esperanzas, el éxito de la política exterior de Cromwell y la permanencia de sus reformas internas, todo por igual dependía de la aceptación de su gobierno por la nación. Era necesario que un parlamento confirmara la autoridad que el ejército había conferido a Cromwell y era dudoso si algún parlamento aceptaría las limitaciones de su soberanía que el consejo de oficiales había ideado. El primer parlamento elegido de acuerdo al 'instrumento de gobierno' se reunió en septiembre de 1654. Desde el comienzo de sus debates, esa asamblea, inspirada por los viejos dirigentes del Parlamento Largo, se negó a admitir la validez de un acuerdo constitucional impuesto por el ejército. Estaba dispuesto a aceptar el gobierno de una sola persona, pero insistió en la subordinación de esa persona al parlamento. 'El gobierno', llevando a cabo la fórmula de la oposición, 'estará en el parlamento del pueblo de Inglaterra y en una sola persona calificada con tales instrucciones como las que el parlamento estime idóneas'. El poder coordinado e independiente atribuido al Protector por el 'instrumento de gobierno' fue denegado y Cromwell pensó que era necesario intervenir para proteger su propia autoridad y la autoridad de la constitución misma. Concedió su derecho a revisar la constitución, pero solo con respecto a lo no esencial. Lo 'circunstancial' se podía alterar, lo 'fundamental' lo debían aceptar. Esos fundamentos los resumió en cuatro puntos: Gobierno por una sola persona y parlamento, división del poder de la espada entre una sola persona y el parlamento, limitación de la duración de los parlamentos y libertad de conciencia. Finalmente, anunció su resolución de mantener el estado de cosas existente contra toda oposición. 'Antes que desechar deliberadamente este gobierno, tan querido por Dios, tan aprobado por los hombres... estoy dispuesto a ser llevado a la tumba y enterrado con infamia que dar mi consentimiento.' Noventa miembros fueron excluidos de la cámara por negarse a firmar un compromiso de ser fieles a la República y al Lord Protector, y no alterar el gobierno asentado en una sola persona y un parlamento. Pero aquellos que permanecieron, no consideraron que su aceptación de este principio los vinculaba a aceptar el resto de la constitución. Procedieron a revisar uno tras otro todos los artículos del 'instrumento de gobierno' y se atrincheraron en más de una de las proposiciones que Cromwell definió como fundamentales. Restringieron la autoridad del Protector al ejército y su veto sobre la legislación, minimizando la cantidad de tolerancia religiosa garantizada por la constitución, y retrasando, para prolongar su propia existencia, el voto de los suministros para el ejército y la armada. 'Parecía', se quejó Cromwell, 'como si se hubieran preparado más para las bases de una disputa que para dar acuerdos al pueblo.' Todos los oponentes del gobierno fueron alentados por estas transacciones a creer que no habría acuerdo, y los caballeros y levellers estaban conspirando para poner la nación de nuevo en sangre y confusión. Cromwell aprovechó la primera oportunidad que la constitución le dio para poner fin a sus sesiones (22 de enero de 1655).

    Las maquinaciones de las que el Protector había hablado eran reales y peligrosas, pero la vigilancia de su policía las cortó de raíz. Los dirigentes de los militares descontentos fueron arrestados y todo el peligro de un levantamiento de los levellers y los hombres de la Quinta Monarquía llegó a su fin. Disuadidos por el descubrimiento de sus planes, los jefes de los monárquicos se negaron a dirigir la insurrección general que debía haber tenido lugar en febrero de 1655, y el aislado levantamiento que en realidad tuvo lugar en marzo fue suprimido fácilmente. Algunos de los dirigentes fueron ejecutados y varias decenas de sus seguidores fueron enviados a las Indias Occidentales para trabajar en las plantaciones de azúcar. Tan fácil fue el triunfo del gobierno, que ha sido seriamente argumentado si el levantamiento no fue orquestado por el propio Cromwell para justificar las medidas arbitrarias que antes había decidido adoptar. Pero eso es meramente una conjetura ingeniosa, aunque el hecho sigue siendo que las medidas de represión parecen haber sido más fuertes que el peligro real. El país quedó dividido en doce divisiones, cada una bajo el gobierno de un general de división (octubre 1655). El general mayor tenía bajo su comando la milicia local y tropas adicionales mantenidas por un impuesto del diez por ciento, de los ingresos de los monárquicos. Sus instrucciones le encargaban del cuidado de la seguridad pública, el mantenimiento de una elaborada policía política y la aplicación de todas las leyes relacionadas con la moral pública. La sugerencia de este plan parece provenir de la facción militar en el consejo de Cromwell, pero él lo adoptó como propio y procedió a llevarlo con su energía habitual.

    Su primer objetivo fue promover la paz de la nación mediante el fortalecimiento del ejército y la policía. 'Si hubiera necesidad de mayores fuerzas para llevar a cabo esta tarea, es muy justo poner la carga sobre esa parte que fue la causa de ella.'

    Usó a ambos para disuadir a los monárquicos en el futuro de apelar a las armas y castigarlos por seguir conspirando contra el gobierno, después de la aprobación de una amnistía. Esperaba por la acción de los generales llevar a cabo la reforma social que no se podía confiar a las autoridades locales para que tuviera efecto. En su defensa de los generales en su segundo parlamento, Cromwell declaró que la institución había sido más eficaz para la condenación del vicio y el establecimiento de la religión que cualquier cosa hecha durante los últimos cincuenta años.

    Otra razón ayudó al desarrollo añadido del gobierno militar. Una resistencia legal más peligrosa que las conspiraciones monárquicas amenazaba con socavar los cimientos del protectorado. La validez de las ordenanzas del Protector y su consejo fue puesta en entredicho. Whitelocke y Widdrington renunciaron al gran sello por escrúpulos sobre la ejecución de la ordenanza que regulaba el tribunal de la cancillería. Los jueces Newdigate y Thorpe se negaron a ejercer sobre la comisión establecida, según la ordenanza sobre traiciones, en el juicio de los insurrectos de Yorkshire. Un comerciante llamado Cony se negó a pagar los derechos no impuestos por el parlamento, y el juez Rolle renunció por falta de voluntad o incapacidad a mantener la legalidad de la ordenanza de aduanas.

    Cromwell envió a los abogados de Cony a la Torre, reemplazó a los jueces que dudaban por hombres de menos escrúpulos, e impuso el pago de impuestos mediante los principales generales. La necesidad lo justificaba en sus propios ojos, y él creía que lo justificaría en los ojos de la nación. 'El pueblo', había dicho cuando disolvió su último parlamento, 'preferirá su seguridad a sus pasiones, y su verdadera seguridad a las formas, cuando la necesidad demanda suministros.' Si este argumento no convencía, confiaba en la fuerza. 'Esto va contra la voz de la nación, habrá nueve de diez contra ti', le dijo Calamy una vez a Cromwell. 'Muy bien', dijo Cromwell, 'pero ¿y si yo desarmo a los nueve, y pongo una espada en la mano del décimo hombre; no solucionaría eso el asunto?'.

    Los apologistas de Cromwell se jactaban de la libertad de conciencia que disfrutaban. En ese aspecto también las necesidades políticas le llevaron a disminuir la cantidad de libertad que existió bajo su anterior gobierno. El 24 de noviembre de 1655 se emitió una proclama prohibiendo el uso del libro de oración e imponiendo numerosos obstáculos al clero anglicano expulsado. Varios predicadores anabaptistas fueron arrojados en prisión por atacar al gobierno en sus sermones. 'Nuestra práctica' dijo Cromwell en su defensa, 'ha sido dejar que toda esta nación vea que cualquier pretensión religiosa continúe tranquila y pacífica, disfrutando de la libertad de conciencia, pero no para hacer de la religión un pretexto para la sangre y las armas.' La sinceridad de Cromwell para respetar la libertad de conciencia se mostró en la protección que extendió a muchas personas fuera del ámbito legal de la tolerancia. Biddle el sociniano fue de hecho encarcelado, pero librado de las penas más severas a las que el parlamento lo había condenado. Fox y otros cuáqueros fueron rescatados por el Protector más de una vez de la severidad de funcionarios subordinados. A los judíos, cuya readmisión en Inglaterra, después de mucha discusión, Cromwell se sintió incapaz de proponer, les fue permitido en privado instalarse en Londres y establecer una sinagoga. En respuesta a una apelación de Mazarino, reconoció su incapacidad para hacer cualquier provisión pública para los católicos, pero expresó su creencia de que bajo su norma tenían menos razones para quejarse en cuanto al rigor sobre las conciencias de los hombres que bajo el parlamento. 'He sacado a muchos', continuó, 'del furioso incendio de la persecución que tiranizó sus conciencias e invadió por una arbitrariedad de poder sus propiedades.' Con todos sus defectos y restricciones, la cantidad de libertad religiosa mantenida por el Protector fue mucho mayor que la media de la opinión pública, incluso entre su propia facción. La desgracia era que dependía, como el resto de su gobierno, únicamente de la voluntad del hombre fuerte armado.

    Beligerancia con España y protección hacia los valdenses.
    Durante este período de norma arbitraria el desarrollo de la política exterior de Cromwell estuvo marcado por defensa de los valdenses y su ruptura con España. En los últimos meses de 1654, mientras aún era dudoso si el Protector se aliaría con Francia o con España, despachó dos grandes flotas, una mandada por Blake y la otra por Penn. La flota de Blake hizo seguro el comercio inglés y la bandera inglesa fue respetada en todo el Mediterráneo. En abril de 1655 bombardeó Túnez y forzó al bey a liberar a todos sus prisioneros ingleses. La masacre de los valdenses en el mismo mes, despertó la simpatía y la indignación de Cromwell. Declaró que las desgracias del pobre pueblo de los valles piamonteses estaban tan cerca de su corazón como si hubieran acontencido a las relaciones más queridas que tenía en el mundo. Encabezó una contribución de 2.000 libras a la suscripción nacional planteada para los sufrientes. Por la pluma de Milton pidió la intervención de todos los poderes protestantes de Europa. Envió un embajador especial para hablar de la intervención de Luis XIV y otro para protestar ante el duque de Saboya. Instó a los cantones protestantes de Suiza a que atacaran Saboya, e incluso meditó usar la flota de Blake para capturar Niza o Villefranche. Pero los cantones protestantes fueron demasiado cautelosos para aceptar sus sugerencias de acción combinada. Mazarino, ansioso de evitar una guerra europea y con ganas de lograr la amistad con Inglaterra, obligó al duque de Saboya a preparar lugar para sus súbditos protestantes (18 de agosto de 1655). El tratado de Pignerol frustró el amplio alcance de los planes de Cromwell para una liga de todos los Estados protestantes para defender a sus correligionarios oprimidos, y también avanzó el tratado con Francia, que la ruptura de Cromwell con España había hecho una necesidad. Las causas de la guerra fueron la exclusividad de la política colonial española y el carácter intransigente del catolicismo español. Los comerciantes ingleses en los mares americanos y los colonizadores ingleses en las Indias Occidentales fueron continuamente víctimas de la hostilidad de España. Los comerciantes ingleses en los puertos españoles fueron continuamente maltratados por la Inquisición, a causa de su religión. A estas afrentas, la reparación había sido persistentemente denegada y la demanda de Cromwell de libertad de comercio y libertad de religión para los comerciantes ingleses fue rechazada. Hubo otra serie de consideraciones combinadas para inducir a Cromwell contra España. Desde la época de la reina Isabel, España había sido el enemigo tradicional de Inglaterra y el aliado tradicional de los descontentos ingleses. Ahora, como entonces, España estaba a la cabeza de la facción católica en Europa. Ningún tratado honesto o paz honorable era alcanzable con España, e incluso si se hiciera un tratado, estaría sujeto al veto del papa, siendo válido el tiempo que el papa diera su amén a ello. La misma mezcla de motivos religiosos y políticos aparece en las cartas de Cromwell a los comandantes ingleses en las Indias Occidentales. En una carta le pide al almirante al mando en Jamaica recordar 'que el Señor mismo tiene una controversia con tus enemigos, incluso con esa Babilonia romana de la cual el español es el gran sostenedor. En ese aspecto peleemos las batallas del Señor.' En otra carta insta a la captura de Providence o cualquier otra isla española, 'porque está muy arraigado entre nosotros luchar con el español por el dominio de todos esos mares.'

    En el momento en que envió la expedición de Penn, Cromwell esperaba limitar las hostilidades al Nuevo Mundo, en la forma isabelina, creyendo que sería capaz de mantener una posición independiente en la lucha europea entre Francia y España. Pero el fracaso en Santo Domingo y las medidas de represalia de España desembocaron en la extensión de la guerra en Europa y obligaron a Cromwell a aceptar la alianza ofrecida de Francia. El primer paso para la alianza más estrecha que finalmente tuvo lugar, fue el tratado de 24 de octubre de 1655. Era un tratado comercial, que también obliga a cada parte a no ayudar a los enemigos de la otra parte, conteniendo un artículo secreto que prometía la expulsión de territorio francés de Carlos II y otras diecinueve personas. Fue seguido en junio de 1656 por un tratado comercial con Suecia, cuya cláusula más importante era que Suecia no suministraría a España productos navales durante la guerra. Cromwell estaba deseoso de desarrollar en esos planes una liga general de todos los poderes protestantes, esforzándose sinceramente por reconciliar a Suecia y los Estados Generales para ese propósito.

    Ofrecimiento de la corona.
    Para recaudar dinero para continuar la guerra con España, Cromwell reunió a regañadientes un segundo parlamento (septiembre de 1656). Pero incluso un parlamento en el que todos los opositores abiertos estaban excluidos estaba lejos de estar en completo acuerdo con la polítia del Protector. Los votos contra James Naylor mostraron cuán poco compartían la mayoría de los puritanos su hostilidad a la persecución. La negativa a legalizar la posición de los generales demostró cuán repugnante era incluso para sus seguidores el aspecto militar de su gobierno. Al mismo tiempo las actas anulando las pretensiones de los Estuardo, haciendo que las conspiraciones contra el Protector fueran alta traición y el nombramiento de tribunales especiales para su castigo, demostraban su apego a la persona de Cromwell. Los éxitos extranjeros y la conspiración doméstica se combinaron para sugerir la idea de hacer rey a Cromwell. Waller lo propuso en sus versos en la captura de los barcos del tesoro español en septiembre de 1656:

    Let the rich ore be forthwith melted down
    And made more rich by making him a crown;
    With ermine clad and purple, let him hold
    A royal sceptre, made of Spanish gold.

    En la discusión de la conspiración de Sindercombe en el parlamento, un miembro declaró que tendería mucho a la preservación de él mismo y nosotros que a su alteza le complaciera tomar sobre él el gobierno de acuerdo con la antigua constitución (19 de enero de 1657).

    En febrero de 1657 se introdujo en el parlamento una propuesta para la revisión de la constitución y la restauración de la monarquía. Según Ludlow, este plan fue preparado por los partidarios de Cromwell y por su instigación; pero esta afirmación no es consistente con su vacilación para aceptar la corona y su insatisfacción con algunas de las disposiciones de la constitución. El 25 de marzo se decidió por 123 votos a 62 que al Protector se le debía pedir que tomara la corona y el 31 de marzo le fue presentada la 'petición y consejo' para su aceptación. Cromwell respondió expresando su aprobación general a las disposiciones del plan y su sentimiento por el honor ofrecido, pero dijo que no podía percibir que fuera su deber ante Dios ni su deber ante el parlamento asumir ese puesto. Entonces tuvo lugar una serie de reuniones, en las que el parlamento se esforzó por eliminar los escrúpulos de Cromwell en cuanto al título, acordando considerar sus objeciones a algunos de los detalles de la nueva constitución. El 8 de mayo dio su respuesta final: 'Aunque pienso que el ejercicio de gobierno consiste de partes muy excelentes, en todas menos en la del título en cuanto a mí... No puedo asumir este gobierno con el título de rey.' Todos los esfuerzos de los legisladores de la constitución no lograron convencer a Cromwell de la necesidad de la restauración del título de rey.

    Cromwell rechaza la coronailustración de Cassell's Illustrated History of England
    Cromwell rechaza la corona
    ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Negativa a la corona.
    'Yo juzgo por mí mismo que no hay necesidad de este nombre de rey; pues los otros nombres también pueden servir.' Estaba medio inclinado a creer que Dios había condenado el título, así como la familia que lo llevó. Despectivamente describió el título como 'una pluma en el sombrero' y la corona como 'una baratija brillante para que las multitudes la miren o se arrodillen.' Pero si no significaba nada para él, significaba mucho para los demás. Para el ejército significaba la restauración de todo lo que habían luchado por derrocar y desde el primer momento fue contundente en su oposición. El 27 de febrero de 1657, Lambert y cien oficiales pidieron al Protector que rechazara la corona y el 8 de mayo se presentó al parlamento una petición de muchos oficiales contra la restauración de la monarquía. Esta última petición fue, según Ludlow, la única causa del rechazo final de Cromwell. Desde muchos ángulos, llegaron al Protector cartas y panfletos contra la monarquía. Se hacía evidente que si aceptaba la corona se alienaría la mayor parte del ejército, división que el Protector quería evitar a toda costa. En su discurso de 13 de abril dijo al parlamento que los hombres buenos generalmente no asimilaban el título, y les instó a cumplir con las debilidades de los hombres que habían sido fieles y desangrados por la causa.

    Por lo tanto, al comienzo de las conferencias Cromwell declaró claramente el motivo que llevó a su rechazo final del título, pero tenía buenas razones para retrasar el rechazo mismo. Después de tantos experimentos y fracasos, la petición y consejo mostraban una perspectiva del acuerdo largamente deseado. 'Estoy enormemente de acuerdo con la palabra resolución, con su esencia y noción', dijo al parlamento. En el plan en cuestión, las libertades religiosas y civiles de la nación le parecían estar completamente aseguradas. Tenía ese ingrediente monárquico que había declarado deseable en 1651. Estaban los controles sobre el poder arbitrario de la Cámara de los Comunes, que consideraba indispensables en 1653. Sobre todo, 'esa gran libertad natural y civil, la libertad de conciencia', por la que había roto con su primer parlamento, estaba completamente garantizada. 'Las cosas previstas en la petición', dijo Cromwell, 'garantizan las libertades del pueblo de Dios tal como nunca antes las tuvieron.'

    Si hubiera rechazado definitivamente la corona cuando primero se le ofreció, el parlamento podría haber desechado disgustado todo el plan. Incluso si hubiera persistido en promulgar el resto de la petición y el consejo, a duras penas habría adoptado las sugerencias del Protector para su enmienda, pues tales sugerencias fueron adoptadas con la esperanza de que aceptara la corona. Después de la negativa a la corona, simplemente sustituyeron el título de rey por el de Lord Protector y alteraron la primera cláusula en consecuencia. Cromwell aceptó la petición así modificada el 25 de mayo, y fue Protector instalado por segunda vez el 26 de junio de 1657. Pero sus poderes bajo la nueva constitución eran mucho más extensos de lo que habían sido bajo el 'instrumento del gobierno.' Adquirió el derecho a nombrar su propio sucesor. Con la aprobación del parlamento, estaba facultado para proponer a los miembros de la recientemente establecida cámara alta. La concesión de una suma fija para el mantenimiento del ejército y la armada le hacía en gran medida independiente de los subsidios parlamentarios. El aumento de su autoridad iba al compás de un correspondiente aumento en su estado exterior. En su primera inauguración, Cromwell había sido revestido de terciopelo negro liso, e investido con la espada civil como símbolo de su autoridad. En la segunda ocasión estaba vestido de púrpura y armiño, y presentado con un cetro de oro. Sus hijos mayores se habían casado en las familias de caballeros privados. Ahora comprometió a su tercera hija, Mary, con Lord Falconbridge (11 de noviembre de 1657), y a su hija menor, Frances, con el heredero del conde de Warwick (19 de noviembre de 1657).

    Logros en el exterior.
    Al ser 1657 el punto culminante de la grandeza de Cromwell, determinó el desarrollo más completo de su política exterior. El 23 de marzo de 1657 concluyó una alianza ofensiva y defensiva con Francia, por la cual seis mil infantes ingleses participarían en la guerra en Flandes, siendo Dunkerque y Mardyke la parte de Inglaterra en las conquistas conjuntas. El 20 de abril, Blake destruyó la flota española en Santa Cruz y en septiembre Mardyke pasó a manos de Cromwell. Cromwell buscó completar la liga con Francia contra la rama española de los Habsburgo mediante una liga con Suecia contra la rama austríaca. Era necesario apoyar a Suecia para mantener la libertad del Báltico y proteger el comercio inglés. También era necesario estar en favor de la causa protestante para aplastar la liga del papa, España y Austria. Se refirió a Carlos Gustavo como un pobre príncipe que se había aventurado totalmente por la causa protestante. Sin embargo, todo dependía de la cuestión de si el parlamento cooperaría con el Protector para mantener el reciente acuerdo. Cuando el parlamento se reunió en enero de 1658, la facción de Cromwell en la Cámara de los Comunes estaba debilitada por la promoción de muchos de sus partidarios a la cámara alta y la readmisión de miembros excluidos durante la primera sesión. El discurso de apertura del Protector estuvo lleno de la confianza que la deseada estabilidad había conseguido. Saludó a los miembros reunidos como reparadores de brechas y restauradores de caminos, la obra más elevada que los mortales podían lograr en este mundo. Pero los dirigentes republicanos se negaron a reconocer a la nueva Cámara de los Comunes o tramitar asuntos con ella. Permanecieron sordos a la apelación de Cromwell de considerar el peligro del interés protestante en el extranjero y el riesgo de una nueva guerra civil más sangrienta. Mientras disputaban, Carlos II había reclutado en Flandes los regimientos irlandeses al servicio español, contratado naves holandesas para su transporte y se estaba preparando para efectuar un desembarco en Inglaterra; el plan de la oposición era incitar a los descontentos en el ejército y la ciudad para presentar peticiones contra el difunto acuerdo, y para votar, en respuesta, una apelación exigiendo la limitación del control del Protector sobre el ejército y el reconocimiento de la Cámara de los Comunes como autoridad suprema de la nación. Cromwell se anticipó a la finalización de su maquinación, acusándolos de hacerle el juego al rey de los escoceses y procurar sumir todo en una confusión para diseñar una República de nuevo, disolviendo el parlamento de repente.

    Facsímil de las firmas de Cromwell
    Facsímil de las firmas de Cromwell
    Sobre la amenaza de insurrección e invasión Cromwell triunfó sin dificultad. La ciudad y el ejército declararon nuevamente su resolución de apoyarlo. Las tramas de anabaptistas y monárquicos estaban paralizadas por el arresto de sus dirigentes, y la fuerza de la marina inglesa impidió cualquier desembarco de Flandes. En el exterior su política parecía aún más exitosa. En febrero de 1658 un agente inglés medió la paz de Roschild entre Dinamarca y Suecia. El 28 de marzo se renovó la liga con Francia por otro año. En abril llegó la noticia de la derrota de un intento español para reconquistar Jamaica. El 4 de junio, las fuerzas de Francia e Inglaterra derrotaron a los españoles ante Dunkerque y el 15 esa plaza fue entregada a Lockhart. Una vez más, Cromwell intervino en nombre de los valdenses y por su influencia ante Mazarino logró una mejora de su condición. Pero este éxito fue más aparente que real. A pesar de toda oposición, otro príncipe austríaco había sido elegido emperador y Mazarino ya estaba preparándose para hacer las paces con España. La guerra entre Suecia y Dinamarca estalló de nuevo en agosto y la ambición de Carlos Gustavo llevó a Brandeburgo y Holanda en ayuda de los daneses. Una liga protestante era imposible, porque las potencias protestantes prefirieron luchar por sus intereses nacionales por separado. El gran objetivo de la política exterior del Protector no se adaptaba a las condiciones reales de Europa. La era de las guerras religiosas había terminado y las consideraciones materiales más que las religiosas modelaban las relaciones mutuas de las potencias europeas. Sin embargo, la energía del gobierno del Protector le había dado a Inglaterra una gran posición en Europa. Su grandeza dentro, escribió Clarendon, era una mera sombra de su grandeza en el extranjero; y Burnet recuerda la ambición de Cromwell de que haría que el nombre de los ingleses fuera tan bueno como lo fue el de los romanos. Los poetas eran aún más enfáticos. 'Él una vez más nos unió al continente' cantó Marvell, mientras Sprat representaba a Cromwell como el león británico despertando de su sueño, y Dryden enseñándolo a rugir. Aún más gloriosa se presenta su política cuando se contrasta con la de Carlos II. 'Es extraño', señala Pepys 'cómo todos reflexionan hoy en día sobre Oliver y lo felicitan, las gestas valientes que hizo y los príncipes vecinos que le temieron.' De aquellos que estudiaron los objetivos de Cromwell en política exterior, muchos, como Morland, le elogiaron por identificar los intereses de Inglaterra con el interés del protestantismo europeo. Sin embargo, en el parlamento de 1659, hubo fuertes quejas de que el Protector había sacrificado los intereses del comercio. A los ojos de los comerciantes y de muchos de los republicanos, Holanda en vez de España era el enemigo natural de Inglaterra. Aún más fue censurado por ciertos políticos, ya que la rivalidad de Francia e Inglaterra se hizo más enconada, al destruir el equilibrio de poderes en Europa por su alianza con Francia contra España.

    Mientras que la política de Cromwell en el exterior fue solo parcialmente fructífera, comenzaba a percibir su fracaso en Inglaterra. 'Yo hubiera estado contento', dijo, 'de haber vivido al lado del bosque, haber cuidado un rebaño de ovejas, en lugar de acometer una tarea de gobierno como esta.' El Protector frecuentemente se comparaba con un policía puesto para mantener la paz de la parroquia, y la comparación no era impropia. Pudo mantener el orden en medio de facciones contendientes, pero no pudo hacer más. Pudo mantener su gobierno contra toda oposición, pero no pudo hallar la aceptación de la nación.

    Muerte de Oliver Cromwellilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Muerte de Oliver Cromwell
    ilustración de Cassell's Illustrated History of England
    Etapa final y muerte.
    Maidstone no duda en decir que fue la carga de verse obligado a luchar con las dificultades de su puesto sin la ayuda del parlamento lo que llevó a Cromwell a la tumba. Apenas había disuelto su último parlamento cuando la necesidad de dinero le obligó a convocar a otro, considerando la cuestión de las calificaciones a ser exigidas a sus miembros durante el verano de 1658. En los últimos meses de su vida, Cromwell, según Heath y otros escritores monárquicos, estuvo bajo constante temor de ser asesinado. Su asesinato había formado parte de las tramas de Gerard (1654) y Sindercombe (1657) y no faltaban incitaciones de los bandos monárquico y republicano. Una proclamación circuló secretamente en 1654, prometiendo el nombramiento de caballero en nombre de Carlos II y 500 libras anuales para el asesino de 'cierto colega mecánico llamado Oliver Cromwell', que había tiránicamente usurpado el poder supremo. Sexby publicó Killing no Murder, durante los debates sobre la monarquía, en 1657. En 1656 Cromwell había pensado que era necesario doblar su guardia, pero no hay evidencia de que tomara precauciones extraordinarias en 1658.

    La salud de Cromwell se había deteriorado durante mucho tiempo por la fatiga de la guerra y el gobierno. En la primavera de 1648 y nuevamente en la primavera de 1651, había estado peligrosamente enfermo y las menciones a su mala salud frecuentemente ocurren durante el protectorado. El verano de 1658 fue excesivamente poco saludable y una fiebre maligna recorrió tan generalmente Inglaterra que se ordenó un día de humillación pública. La muerte de su hija favorita, Elizabeth Claypoole (6 de agosto de 1658) y su asistencia durante su enfermedad, afectó gravemente la propia salud de Cromwell. Incluso antes de la muerte de la hija había comenzado a enfermar y su enfermedad finalmente se convirtió en lo que fue definido como 'a bastrad tertian ague.' A principios de agosto quedó en cama, pero el día 20 George Fox lo encontró montando a la cabeza de sus guardias en el parque Hampton Court, cuando ya parecía un muerto. La fiebre regresó y empeoró, y, según el consejo de sus médicos, Cromwell se trasladó de Hampton Court a Whitehall para el cambio de aires. En Whitehall murió, a las tres en punto de la tarde del 3 de septiembre, el día después de la gran tormenta y el aniversario de Dunbar y Worcester.

    El cuerpo de Cromwell después de ser embalsamado fue trasladado a Somerset House (20 de septiembre), donde su efigie vestida con atavíos de Estado fue exhibida muchos días. El funeral se fijó originalmente para el 9 de noviembre, pero, debido a la magnitud de los preparativos necesarios, no tuvo lugar hasta el 23 de noviembre. Fue enterrado en la abadía de Westminster, en la capilla de Enrique VII al este del pasillo central, 'entre los reyes y con mayor solemnidad', escribe Cowley. El gasto del funeral fue enorme: 60.000 libras y en agosto de 1659 se asignaron 19.000.

    Ejecuciones de los hombres de la Quinta Monarquíay ahorcamiento de los cuerpos exhumados de Cromwell, Ireton y Bradshaw
    Ejecuciones de los hombres de la Quinta Monarquía
    y ahorcamiento de los cuerpos exhumados de Cromwell, Ireton y Bradshaw
    En la segunda sesión del parlamento de la Convención un proyecto de ley para la confiscación de Cromwell y otros regicidas muertos lo introdujo Heneage Finch en la Cámara de los Comunes (7 de noviembre de 1660). El 4 de diciembre, cuando el proyecto de ley fue devuelto por los Lores con sus enmiendas, el capitán Titus propuso que los cuerpos de Cromwell, Ireton y Bradshaw debían ser exhumados y colgados en la horca. Fue acordado por unanimidad; aunque muchos deben haber estado de acuerdo secretamente con Pepys, a quien le preocupaba 'que a un hombre de tan gran coraje como era se le diera ese deshonor, porque podía merecer lo contrario suficientemente bien.' El cuerpo de Cromwell fue desenterrado consecuentemente el 26 de enero de 1661, y colgado en la horca en Tyburn el 30 de enero de 1601, duodécimo aniversario de la ejecución del rey. La cabeza se puso en un poste en la parte superior de Westminster Hall y el tronco enterrado debajo de la horca. En poco tiempo surgió el rumor de que el cuerpo así tratado no era el de Cromwell. Cuando Sorbière estaba viajando por Inglaterra en 1663, oyó que Cromwell había hecho que las tumbas reales en la abadía de Westminster fueran abiertas y los cuerpos cambiados, para que su lugar de sepultura fuera desconocido.

    Pepys mencionó la historia de Sorbière a Jeremiah White, capellán tardío del Protector, quien le dijo que creía que Cromwell 'nunca tuvo un pensamiento tan pobre de él como para preocuparse de sí mismo al respecto' (13 de octubre de 1664). Otro informe fue que según las últimas órdenes de Cromwell, su cuerpo habría sido secretamente trasladado lejos y enterrado en la oscuridad de la noche en el campo de Naseby, 'donde había obtenido la mayor victoria y gloria.' En la abadía de Westminster hay una lápida del deán Stanley a la memoria de Cromwell y otras personas cuyos restos fueron exhumados en la Restauración.

    Cromwell leyendo a su familia
    Cromwell leyendo a su familia
    Esposa e hijos.
    Elizabeth Cromwell, viuda del Protector, sobrevivió a su esposo siete años, muriendo el 19 de noviembre de 1665. De su vida y su carácter poco se sabe realmente. Una de sus cartas a su esposo está impresa por Nickolls (Letters addressed to Cromwell, pág. 40). Ludlow menciona su falta de voluntad para fijar su residencia en Whitehall y los chismes de los monárquicos sobre su homosexualidad y parsimonia se recogen en un folleto titulado The Court and Kitchen of Elizabeth, commonly called Joan Cromwell. A la muerte de su marido se le asignó la suma de 20.000 libras, una anualidad de 20.000 libras y St. James Palace como residencia. Pero no parece haber sido pagado, pues uno de los requisitos de la petición del ejército (12 de mayo 1659) fue que una anualidad de 8.000 libras fuera destinada a la viuda del protector. Después de la Restauración encontró refugio con su yerno, John Claypoole, en Norborough en Northamptonshire.

    La siguiente es una lista de los hijos de Oliver y Elizabeth Cromwell: Robert, bautizado el 13 de octubre de 1621, muerto en mayo de 1639, descrito en el registro de Felstead Church como 'Eximie plus juvenis Deum timens supra multos'; Oliver, bautizado el 6 de febrero de 1622-1623, corneta en la tropa de Lord St. John en el ejército del conde de Essex, murió de viruela en marzo de 1644; Richard, luego Lord Protector, nacido el 4 de octubre de 1626; Henry, después Lord-teniente de Irlanda, nacido el 20 de enero de 1627-8; Bridget, bautizada el 4 de agosto de 1624, se casó con Henry Ireton 15 de junio de 1640, y después de su muerte con Charles Fleetwood; Elizabeth, bautizada el 2 de julio de 1629, casada con John Claypoole; Mary, bautizada el 9 de febrero de 1636-7, casada con Lord Fauconberg el 19 de noviembre de 1657, murió el 14 de marzo de 1712; Frances, bautizada el 6 de diciembre de 1638, casada con Robert Rich el 11 de noviembre de 1657, y después de su muerte con Sir John Russell de Chippenham, murió el 27 de enero de 1720-1.

    De la persona de Cromwell la mejor descripción es la dada por Maidstone, el mayordomo de su casa. 'Su cuerpo era muy compacto y fuerte, su estatura menos de seis pies, creo aproximadamente dos pulgadas, su cabeza tan en forma como puedes verla en un almacén y tienda de un gran almacén de partes naturales.' 'Su temperamento era excedidamente ardiente, como lo he conocido; pero la llama, mantenida en su mayor parte, pronto se alivió con esas dotes morales que tenía. Era naturalmente compasivo hacia quien estaba en apuros, incluso en una medida afeminada... Un alma más grande, creo, rara vez ha vivido en una casa de barro como la suya.' Warwick, un observador menos favorable, describe a Cromwell 'de grande y majestuoso comportamiento y presentación agradable' cuando era Protector y Clarendon subraya que 'como creció en posición y autoridad, sus facultades parecen ser renovadas y cuando tomaba la parte de hombre grande lo hacía sin ninguna indecencia por la falta de costumbre.'

    Oliver Cromwell
    Oliver Cromwell
    Inclinaciones.
    Pocos gobernantes fueron más accesibles a los peticionarios y los relatos de entrevistas con el Protector son muy numerosos. Con los viejos amigos de vez en cuando dejaba de lado su grandeza y era extremadamente familiar, y en su compañía, en los intervalos de la discusión de los asuntos de Estado, se divertía haciendo versos y tomando ocasionalmente tabaco. A lo largo de su vida Cromwell retuvo un fuerte gusto por los deportes de campo. Aubrey señala su amor por la cetrería. Los agentes ingleses en el Levante fueron comisionados para procurar caballos árabes para el Protector, y los caballos fueron el presente frecuente de príncipes extranjeros. Su accidente al conducir los seis caballos enviados por el duque de Oldenburg fue celebrado por Wither y Denham. Igualmente marcado fue el amor de Cromwell por la música. 'Le gustaba la buena voz y la buena música instrumental', dice Wood, y cuenta la historia de un estudiante superior de Christ Church, expulsado por los visitadores, a quien Cromwell restauró a su beca a cambio del placer que su canto le había dado. Tampoco le faltaba sensibilidad por las letras. El interés de Cromwell mantuvo las pinturas de Rafael en Inglaterra, estando sus habitaciones en Hampton Court y Whitehall colgadas con tapices, escandalizándose muchos buenos puritanos por las estatuas que tuvo en pie en los jardines de Hampton Court. Cromwell protegió y alentó el saber y la literatura. Con su pariente, Waller, estuvo en términos de considerable amistad; permitió a Hobbes y Cowley regresar del exilio, y liberó a Cleveland cuando fue arrestado por uno de los generales. Milton y Marvell estuvieron a su servicio como secretarios latinos, y también empleó a Marvell como tutor de uno de sus guardias. Personalmente intervino con el gobierno irlandés para salvar la propiedad del nieto de Spenser, más por causa de los escritos de su abuelo en Irlanda que por su poesía. Ussher, el doctor Brownrigg y otros eruditos monárquicos fueron ayudados en la impresión de su Biblia Políglota.

    Cromwell protegió a las universidades de los ataques de los anabaptistas, e incluso Clarendon admite que florecieron bajo su gobierno. Fue canciller de Oxford de 1651 a 1657, presentó una serie de manuscritos griegos a la Bodleian y fundó una nueva cátedra en teología. En 1656 otorgó un estatuto a la propuesta universidad en Durham.

    Evaluación contemporánea.
    De los contemporáneos de Cromwell los puntos de vista son muy diferentes. Para monárquicos como Clarendon fue simplemente 'un hombre rudo y malo'; admitiendo como mucho, que el usurpador tuvo algunas de las virtudes que han hecho que la memoria de hombres de todas las edades sea celebrada. Para los firmes republicanos como Ludlow, Cromwell fue un apóstata, cuyo objetivo era la soberanía, procurándola por los motivos más egoístas. Los cargos de Ludlow fueron bien respondidos por un escritor anónimo de inmediato en la publicación de sus Memoirs. Baxter expresa una visión muy popular en su bosquejo de la carrera de Cromwell. 'Cromwell', dice Baxter, 'significaba honestidad en lo principal, siendo piadoso y concienzudo en la carrera principal de su vida hasta que la prosperidad y el éxito lo corrompieron. Entonces su celo religioso general dio paso a la ambición, que aumentó a medida que aumentaban los éxitos. Cuando sus éxitos hubieron roto toda considerable oposición, entonces fue de frente hacia sus más fuertes tentaciones, que lo conquistaron cuando él había conquistado a otros.' Un estudio de las cartas y discursos de Cromwell llevan irresistiblemente a la conclusión de que fue honesto y concienzudo en todo. Su 'celo religioso general' y su 'ambición' eran una sola cosa. Antes de que comenzara la guerra, expresó su deseo de 'presentarse por la causa de Dios', y en su última oración dio gracias porque había sido 'un pequeño instrumento para hacer al pueblo de Dios algún bien y servir a Dios.' Tomó las armas por la libertad civil y religiosa, pero la segunda fue cada vez más importante para él, y como gobernante declaradamente subordinó 'la libertad civil y el interés de la nación al interés más peculiar de Dios.' Salvo como un medio para ese fin, poco le importaban las formas constitucionales. 'No soy un hombre escrupuloso sobre palabras, o nombres, o cosas por el estilo', dijo al parlamento, y habló con desprecio de 'los hombres bajo la esclavitud de los escrúpulos' que no podían 'elevarse al calor espiritual' de la causa demandada. En esa causa no escatimó nada, ni de sí mismo ni de otros. 'Que no tengamos cuidado', escribió en 1648, 'por lo que los hombres harán de estas acciones. Ellos cumplirán el buen agrado de Dios, y nosotros serviremos a nuestras generaciones. Nuestro descanso lo esperamos en otro lado; eso será perdurable.'

    Estimación moderna.
    Aunque estaba limitado por los defectos que hacen imperfecto el carácter de los mejores hombres, ha sido generalmente admitido, ahora que los antiguos prejuicios han desaparecido (especialmente desde la publicación de la gran obra de Carlyle), que Cromwell fue un hombre de devoción sincera al deber y a su ideal de lo que un cristiano debe ser. Sin ser un agrio fanático, fue estricto en desterrar no solamente el vicio sino la necedad que lo origina. Por largo tiempo envilecido como regicida, hipócrita y tirano, ahora es reconocido como un gobernante patriota, justo y sabio.