Historia
CUDWORTH, RALPH (1617-1688)

Ingresó en Emmanuel College, Cambridge, en 1688, y, tras recibir su graduación máster en humanidades, en 1639 fue miembro del consejo rector y tutor del colegio. En 1642 se alineó contra la facción católica con su primera obra publicada, A Discourse concerning the True Nature of the Lord's Supper, que él considera ser una "fiesta sobre un sacrificio", análoga a las fiestas que seguían a los sacrificios legales entre los judíos; no un sacrificium en sí mismo, sino en el lenguaje de Tertuliano, participatio sacrificii. Poco después publicó The Union of Christ and the Church; in a Shadow, en la que intentaba vindicar lo que él pensaba, que los protestantes habían perdido de vista el significado más elevado del matrimonio. Aunque era joven ya dominaba todas las principales fuentes de la filosofía, tanto medieval como eclesiástica, y citaba a los neoplatónicos y cabalistas, así como a los platonistas modernos como Vives y Pico della Mirandola. En 1644 fue nombrado director de Clare Hall por los visitadores parlamentarios y un año más tarde fue nombrado profesor regius en hebreo, una posición que por su conocimiento de la literatura y antigüedad judía era ideal para él. Parece que pensó en dejar Cambridge en 1651, pero la elección a la rectoría de Christ College en 1664 le afincó de nuevo allí. A pesar de sus estrechas relaciones con el gobierno de la República, no fue molestado en la Restauración e incluso fue presentado en 1662 al rectorado de Ashwell en Herefordshire por Sheldon, arzobispo de Canterbury, y hecho prebendario de Gloucester en 1678. Las labores filosóficas y académicas le ocuparon el resto de su vida.
Sistema filosófico.
Alarmado por las tendencias de los escritores irreligiosos y deístas de su tiempo, especialmente Hobbes, se propuso responderles mediante una contra-filosofía que fuera a la profundidad del pensamiento y la creencia humana. La parte más importante de lo que en su noción pretendía constituir un gran conjunto fue The True Intellectual System of the Universe, acabado en 1671 pero no publicado hasta 1678. Su plena importancia no fue reconocida hasta después de la muerte de su autor; Le Clerc publicó extractos de la misma en 1703, atrayendo la atención de pensadores continentales; en 1706 una edición resumida se publicó en Londres por Wise y en 1733 Mosheim produjo una versión latina con valiosas notas propias, reproducidas en la edición de Londres de 1845. En este gran tratado Cudworth combatió la hipótesis atea. Planeó exponer, contra varias formas de fatalismo que le parecían inconsistentes con el auténtico orden del universo, tres grandes principios que deberían resumir la verdad religiosa y moral: (1) La realidad de una inteligencia divina suprema y un mundo espiritual, contra el materialismo atomista de Demócrito y Epicuro; (2) la realidad eterna de las ideas morales contra los nominalistas medievales y sus sucesores y (3) la realidad de la libertad moral y la responsabilidad del hombre contra todo el naturalismo panteísta y el estoicismo. De ellas el Intellectual System trata formalmente con la primera sólo. A la última parte pertenece Treatise on Eternal and Inmutable Morality, publicada póstumamente por el obispo Chandler en 1731 y el Treatise on the Free Will, edición de Allen, 1838, así como unas 2.000 páginas en folio de manuscritos en el Museo Británico. Aunque inferior en originalidad y calidad a Descartes y a Hobbes, los escritores con cuyas ideas las suyas contrastaron fuertemente, fue a la raíz de las cuestiones bajo discusión. Como filósofo no fue un platonista puro; en metafísica, de hecho, siguió a Platón y los neoplatónicos, pero en filosofía natural a los atomistas y en religión a Lord Herbert de Cherbury. Su posición teológica estuvo determinada parcialmente por su filosofía y parcialmente por las circunstancias de su tiempo. Afirmó la necesidad de la religión revelada, pero vio en la filosofía una iluminación divina. Adversario de la lucha partidista, mantuvo un curso medio entre el rígido eclesiasticismo de la escuela de Laud y el fanatismo independiente, combinando el reconocimiento, con la primera, de la rectitud de una constitución eclesiástica y con los segundos la necesidad de la luz interior y una devoción sin reservas a los ideales éticos.