Historia

DANIEL BRENDEL Y LA CONTRARREFORMA EN EICHSFELD (1523-1582)

Daniel Brendel de Homburg nació en 1523 y murió en 1582.

Daniel Brendel de Homburg
Daniel Brendel de Homburg
Su política general.
Para disgusto de los ciudadanos se convirtió en elector de Maguncia en 1555, superando en un voto al palsgrave Reichardt, que tenía tendencias protestantes. Su política oficial estuvo determinada abierta y principalmente por consideraciones políticas más que religiosas. Procuró mantener un buen entendimiento con su poderoso vecino del Palatinado, aunque en un periodo posterior aparece más reservado que al principio; discretamente se abstuvo de inmiscuirse en asuntos franceses y neerlandeses, aliándose en las transacciones imperiales con Maximiliano II. Que esta política no estaba impulsada por la indiferencia eclesiástica se aprecia por las medidas en otros aspectos; en 1561 Daniel fundó un colegio jesuita en Maguncia, expresando además su respeto hacia los jesuitas con favores, admitiéndolos al púlpito de la catedral, fundando una escuela, patrocinando un confesor jesuita y estimulando a otros príncipes espirituales para que fundaran colegios jesuitas. En sólo una parte de su arzobispado, en la denominada región de Eichsfeld, entre Turingia y Harz, llevó a cabo Daniel la Contrarreforma; en el electorado propiamente dicho (Maguncia y sus inmediaciones) los elementos protestantes continuaron siendo tolerados, incluso en el gobierno y entre el personal oficial de la casa del elector. La Reforma hacía tiempo que había penetrado en Eichsfeld, especialmente a través de Erfurt y hacia mediados del siglo XVI toda la región era considerablemente protestante. Al comienzo Daniel, como sus predecesores, toleraron este estado de cosas; pero después, aunque con una estimación de los derechos de soberanía debidamente preparados y suscritos para él por la nobleza protestante, intervino con rigor.

Medidas severas en Eichsfeld.
Para someter a los vasallos desobedientes se presentó en Eichsfeld en junio de 1574 con un considerable despliegue de tropas y acompañado por dos jesuitas. La nobleza en cuestión fue rápidamente vencida y los predicadores protestantes fueron expulsados de dos ciudades, Duderstadt y Heiligenstadt. Dado que el elector sólo procedió contra las ciudades, y al mismo tiempo otorgó libertad de conciencia al territorio de encomienda, cualquier resistencia general a esas medidas extraordinarias fue durante un tiempo conjurada. Un celoso convertido, Lippold de Stralendorf, fue nombrado oficial temporal principal, para proseguir la obra ya comenzada, siendo el comisionado espiritual, Heinrich Bunthe, de estrictos sentimientos igualmente católicos. A comienzos de 1575 se les unió el jesuita Elgard y otros jesuitas enviados al elector por la curia. Elgard se convirtió en indispensable, multiplicándose rápidamente las medidas en un espíritu desconocido anteriormente en Eichsfeld. En Duderstadt procuraron arrebatar las iglesias a los protestantes, comenzándose a la par visitaciones en las ciudades y en el campo, es decir, dentro del territorio de la encomienda; el clero protestante fue expulsado, siéndole negado a sus adherentes el entierro. El territorio de la encomienda se levantó contra esta forma de procedimiento, respaldado por los príncipes vecinos de Hesse y la Sajonia electoral, aunque sin resultados eficaces. Todavía se tomaron medidas más enérgicas en favor de la Contrarreforma. Llegaron más jesuitas, continuó la dispersión del clero protestante, se prohibió el acercamiento a las iglesias protestantes y la participación en la comunión según el rito luterano, empleándose incluso métodos muy seculares para someter a la población, tales como la prohibición de exportar cerveza de Duderstadt.

La victoria de la facción católica en la dieta de Regensburgo en 1576 desembocó en nuevas opresiones hacia los protestantes. Los predicadores protestantes que todavía quedaban fueron expulsados; a las iglesias se les obligó a dejar la adoración protestante, siendo consagradas de nuevo; el pueblo se vio forzado a asistir a misa con la ayuda de los oficiales electorales y sus tropas. Sin embargo, al pasar el tiempo sucedía que cuando se retiraba el poder temporal al claro católico que había sido introducido por la fuerza eran al mismo tiempo expulsados, mientras que los patrocinios e iglesias eran ocupadas de nuevo por los predicadores protestantes que habían regresado. A pesar de todas las ventajas, el número de convertidos fue muy pequeño; donde ya no se podían celebrar cultos protestantes, la población quedaba sin provisión espiritual totalmente o tenía que recorrer grandes distancias para adorar secretamente o en comunidades protestantes todavía toleradas por falta de poder represivo. Pero el plan del elector se vio fortalecido por la sanción del emperador Rodolfo, quien amonestó al consejo de Duderstadt a que obedeciera al elector; la intervención de los electores protestantes no tuvo ningún efecto.

Resultados.
Cuando Daniel murió en 1582 se había ganado muy poco para la Iglesia católica. Ciertamente el clero católico estaba por todas partes, celebrándose la misa, bautismos, matrimonios y sepelios según el rito romano, pero el pueblo en su mayoría permaneció casi totalmente fiel a la fe protestante. Tal vez en un lugar hubo algo de terreno ganado para la Contrarreforma. Una escuela jesuita se había abierto en 1575 en Heiligenstadt; en 1581 el elector construyó un colegio bien preparado con siete becas, teniendo que contribuir los campesinos vecinos evangélicos. Al principio la escuela atrajo más estudiantes de los distritos de alrededor que de Eichsfeld mismo; pero las festividades escolares, con sus encantos inteligentemente escogidos, y la presentación pública de dramas bíblicos, ganaron en el curso del tiempo candidatos para la instrucción en la ciudad y en el campo. Los jesuitas nunca se desanimaron por el fracaso de sus planes ni se intimidaron por el odio contra ellos.

Wolfgag de Dalberg
Wolfgag de Dalberg
Sucesos tras la muerte de Daniel.
El sucesor de Brendel, Wolfgag de Dalberg (1582-1601), continuó la obra ya comenzada; una y otra vez se aplicaron las mismas medidas coercitivas con sus resultados meramente momentáneos, mientras que todas las quejas y peticiones de las encomiendas recibieron la negativa por respuesta. No obstante, a las encomiendas se le otorgó ahora la libertad de adoración protestante con las puertas cerradas, aunque no para súbditos dependientes. Al comienzo de la Guerra de los Treinta Años (1618) las condiciones habían cambiado de alguna manera; la escuela jesuita en Heiligenstadt había ejercido gradualmente su influencia, convirtiéndose esa ciudad en predominantemente católica, siendo arrinconados los protestantes por todo el distrito. Solo en Duderstadt persistía un grupo secreto de protestantes que permanecieron firmes en medio de todas las opresiones militares, consiguiendo eventualmente el derecho a la existencia. Durante el primer periodo de la guerra el acuartelamiento de las tropas imperiales y de los soldados de Tilly fue una de las medidas empleadas para acosar a los protestantes y someterlos; luego llegaron bocanadas de alivio con las tropas suecas. En la Paz de Westfalia (1648) se decretó que el estatus de 1 de enero de 1624 se pondría en vigor respecto a los asuntos eclesiásticos, norma que no fue exactamente favorable a los protestantes. Sin embargo, la adoración pública protestante fue permitida en Duderstadt, recibiendo una docena de parroquias libertad de práctica religiosa en los términos del acuerdo. No obstante, la opresión hacia los protestantes a manos de los electores oficiales no cesó hasta la terminación del estado electoral de Maguncia y la incorporación de Eichsfeld al reino de Prusia.