Denis (Dionisio), primer obispo de París y patrón de Francia, murió mártir en París, bien en la persecución de Valeriano (253-260) o en la de Maximiano (285-305). Se dice que fue a la Galia hacia el año 250, estableciéndose en la isla en el Sena, conocida ahora como La Cité, en París, realizando milagros que testificaban del favor divino, construyendo una iglesia y ordenando la vida eclesiástica. Cuando estalló la persecución, Denis fue arrestado con Rústico, un sacerdote, y Eleuterio, un diácono, siendo decapitados tras sufrir crueles torturas. Fueron enterrados en su lugar de ejecución, en la cima de Montmartre (Mons martyrum, según la tradición, aunque el nombre original era probablemente Mons Martis). El lugar se convirtió en centro de peregrinación, contándose innumerables maravillas. En el siglo VII las reliquias fueron trasladadas a la famosa abadía de Saint Denis, fundada por Dagoberto I.
Profanación de la tumba de Saint-Denis (París) dibujo por Piis. Biblioteca Nacional. París
En la primera mitad del siglo IX, Hilduino, abad de Saint Denis, a petición de Ludovico Pío, escribió una vida de Denis (MPL, cvi. 23-50), siendo identificado por vez primera con Dionisio el Areopagita. Toda la gran actividad que la abadía de Saint Denis desarrolló en la historia francesa, desde el siglo IX al XIV, gira en torno a la idea de que Dionisio el Areopagita es el patrón de Francia. Abelardo tuvo sus dudas, no siendo hasta mediados del siglo XVII cuando Launoy (De Areopagiticis Hilduini, París, 1641, De duobus Dionysiis, París, 1640) y Sirmond (Dissertatio in qua ostenditur discrimen Dionysii Parisiensis et Dionysii Areopagitæ París, 1641) lograron refutar la audaz hipótesis. El santuario de Saint Denis se hizo inmensamente rico y la abadía se convirtió en un depósito repleto de valiosos tesoros históricos. Durante la Revolución fue saqueada el 12 de noviembre de 1793 por una turba dirigida por uno de sus sacerdotes, siendo sus reliquias, joyas, etc., sacadas en seis carros y terminando por desaparecer.