Historia

DESCARTES, RENÉ (1596-1650)

René Descartes (Renatus Cartesius), nació en La Haya el 31 de marzo de 1596 y murió en Estocolmo el 11 de febrero de 1650.

René Descartes, retrato de Franz Hals, c. 1640
René Descartes, retrato de Franz Hals, c. 1640
Estudiante y soldado.
Desde 1604 a 1612 asistió al colegio de los jesuitas en La Haya, que acababa de ser fundado por Enrique IV y en 1610 fue uno de los veinticuatro gentilshommes enviados por esa institución para recibir el corazón del rey asesinado. Desde 1613 a 1617 residió en París, dedicándose principalmente al estudio de las matemáticas. Los siguientes cuatro años los pasó como voluntario, sirviendo bajo el príncipe Mauricio de Nassau, Maximiliano de Baviera y el conde Boucquoi. Tras un periodo adicional de viajes y estudios, se estableció en París en 1625. Entonces fue reconocido como uno de los matemáticos distinguidos de su tiempo.

Aislamiento en Holanda.
Posteriormente en 1628, tras haber tomado parte en el sitio de La Rochelle, dejó París y se asentó en Ámsterdam la siguiente primavera. Durante los siguientes veinte años vivió casi exclusivamente en Holanda, desarrollando y defendiendo sus teorías filosóficas, llevando a cabo investigaciones científicas y escribiendo las obras que le harían famoso. Sus intereses eran muy variados y en su correspondencia ni siquiera la pronunciación fonética escapa a su atención. Durante este periodo su lugar de morada, que cambió más de veinte veces, fue un secreto conocido sólo por unos pocos amigos, particularmente Marin Mersenne, su corresponsal en París. Descartes afirmaba que buscaba la quietud y el aislamiento necesarios sólo para el estudio, pero probablemente lo hacía para esconderse de la Iglesia católica. Aunque profesaba el catolicismo, no deseaba ofender a la ortodoxia católica con una teoría de la materia que no estaba en armonía con la doctrina de la transubstanciación, ni con la teoría del movimiento de la tierra. De hecho, durante largo tiempo fue reticente a publicar su obra por la experiencia de Galileo.

Publicaciones y controversias.
En Holanda, Descartes tuvo entusiastas discípulos, triunfando su filosofía bajo la dirección de Henri Reneri, y de su sucesor en la universidad de Utrecht, Henri Le Roy (Regius). Sin embargo, poco después de la publicación del Discours de la méthode (Leiden, 1637) comenzó la oposición. Con la publicación de sus Meditationes de prima philosophia (París, 1641) que fue seguido por su Principia philosophiæu (Ámsterdam, 1644) se encontró en medio de las más enconadas controversias teológicas. Fue atacado por protestantes y católicos a la vez. Gisbertus Voetius, quien era rector de la universidad de Utrecht en 1641, dirigió la oposición calvinista. Se enfrentó a la enseñanza de la doctrina de Descartes e indujo a los magistrados de la ciudad a que tomaran medidas contra él. Descartes tuvo que apelar al príncipe de Orange para que acabara con la persecución que los voecianos habían levantado contra él. En cierta medida escapó a esos problemas por dos visitas a Francia, donde en 1644, se reconcilió con su antiguo maestro, el padre Bourdin, quien había dirigido la oposición jesuita contra él y en 1647 recibió una pensión de tres mil libras del rey francés.

René Descartes
René Descartes
Muerte en Estocolmo. Obras proscritas.
Con ocasión de su última visita a Francia (1648), la poco entusiasta recepción que se le dio en la corte, por los desórdenes del momento, hizo que abandonara su intención de establecerse en París, yéndose en septiembre de 1649 a Suecia, por invitación de la reina Cristina. Se estableció en Estocolmo para enseñar filosofía a la soberana. Pero menos de cuatro meses después de su llegada sucumbió a la neumonía, muriendo como católico y siendo enterrado en el cementerio católico en Estocolmo. En 1667 sus restos fueron trasladados con gran pompa a St. Geneviève du Mont, París, aunque la oración fúnebre preparada para la ocasión fue suprimida por la corte. En 1819 de nuevo fueron trasladados sus restos, en esta ocasión a St. Germain-des-Prés. A pesar de sus esfuerzos durante su vida y los de sus amigos tras su muerte, sus obras fueron puestas en el Índice en 1663, siendo prohibida la enseñanza del cartesianismo por orden real en la universidad de París en 1671. Sin embargo, el cartesianismo que se había convertido en una moda, permaneció como la única filosofía del momento, siendo enseñada en numerosas academias privadas y también en las universidades holandesas.

Su escepticismo. El ser y Dios.
Las ideas filosóficas de Descartes se encuentran en las obras ya mencionadas. Al reflexionar sobre sus estudios escolásticos en La Flèche llegó a la conclusión de que el conocimiento generalmente aceptado está abierto a la duda. De esta devastadora acusación excluyó a la moral y la religión; pero era inevitable que, una vez enunciado, el escepticismo como método, alcanzara también a esos campos. Tanto el padre Bourdin como Voetius lo previeron. Al rechazar todo supuesto conocimiento, Descartes construyó un sistema filosófico de novo. Comienza por establecer la realidad del ser. Al cuestionar la verdad de todo, encuentra que al menos un hecho es indudable, esto es, el mismo hecho de la duda. Esta duda, por supuesto, es una forma de pensamiento; pero antes de que pueda haber pensamiento, debe haber un sujeto pensante. De ahí su famoso cogito, ergo sum, una modificación del fallor, ergo sum agustino. De la realidad del ser, Descartes desarrolla la prueba de la existencia de Dios. Entre otras ideas innatas encuentra la idea de Dios, un ser perfecto, omnisciente, omnipotente e infinito. Como un efecto no puede ser mayor que su causa, nosotros mismos, como seres finitos, no podemos producir esta idea. Pero ya que la existencia es un atributo de un ser perfecto, éste ser debe existir necesariamente, lo cual es una forma del argumento ontológico de Anselmo, que luego sería demolido por Kant. Al buscar el fundamento sobre la certeza de su conocimiento tocante a su propia existencia y la de Dios, Descartes halla que descansa en la claridad y nitidez de esas ideas. Entonces establece la oscura y cuestionable regla de que todo lo que se percibe clara y nítidamente ha de ser verdadero. Ya que ha demostrado que hay Dios, la veracidad de Dios (otro atributo de perfección) es la garantía de nuestro conocimiento. Hobbes fue el primero en señalar que este argumento es una pescadilla que se muerde la cola. De su obra Meditationes de prima philosophia es el siguiente pasaje:

'Puesto que, al parecer, nuestros sentidos nos engañan, vamos a suponer que nada existe que sea tal y como nos lo imaginamos. Y como hay hombres que caen en cegueras y paralogismos incluso razonando sobre los más simples argumentos de geometría, pensé que yo era víctima del error como cualquier otro, y rechacé por ello como falsos todos los razonamientos que entonces había considerado demostrados.
En fin: considerando que los mismos pensamientos que tenemos cuando estamos despiertos pueden llegarnos también cuando dormimos, aunque entonces no haya en ellos nada de verdadero, me decidí a fingir que todo lo que había entrado en mi espíritu hasta entonces no fuese más verdadero que las ilusiones de mis sueños.
Pero inmediatamente después me di cuenta de que, mientras me proponía considerar como falsas todas las cosas. Era necesario que yo, que las pensaba, fuese algo. Por lo que, dado que esta verdad, pienso, luego existo, era tan firme y cierta que no habría podido negarla ni la más extravagante suposición de los escépticos, juzgué que podía tomarla sin dudar como el principio primero de mi filosofía...
De manera que, después de haberlo pensado bien y tras examinarlo todo cuidadosamente, es preciso concluir y tener como cosa cierta que la proposición Yo soy, yo existo, es necesariamente verdadera en toda ocasión que la pronuncie o que la conciba en mi espíritu.'
René Descartes, grabado de Johann Friedrich Bolt
René Descartes, grabado de Johann Friedrich Bolt
Su dualismo. Ética.
Además de una sustancia infinita, o Dios, Descartes, al retener el dualismo de los académicos, encuentra dos sustancias creadas: mente (res cogitana) y materia (res extensa). Ambas son absolutamente heterogéneas y no pueden reducirse la una a la otra. Mientras que la esencia de una es pensar, la cualidad de la otra es extensión, siendo las cualidades como color, olor, etc., meramente subjetivas. La dificultad de concebir alguna relación causal entre estas dos incompatibles clases del ser no parece constituir un obstáculo para Descartes. Ya que en el caso del hombre hay aparentemente una relación tal, debe haber algún punto de contacto entre el cuerpo espacial y el alma no espacial. Este punto de contacto lo localiza en la glándula pineal. Al cuerpo lo considera un mecanismo automático, en cuanto a las funciones de digestión, circulación y los afectos de amor, odio, etc., aunque el alma inmaterial, que Dios ha puesto en el cuerpo, dirige todos los movimientos conscientes. Los animales los concibe sin alma, pues se mueven por un mecanismo automático, similar a la analogía de un reloj. Niega que la muerte consista en el abandono del alma del cuerpo, sosteniendo, al contrario, que el alma parte porque la máquina que llamamos cuerpo se ha agotado. En conformidad con la idea mecánica de la vida animal, Descartes y sus seguidores practicaron la vivisección libremente, interpretando los gritos de sus víctimas como el chirriar de la maquinaria. Para Descartes todo el mundo sensible es un mecanismo cuyas cualidades esenciales son extensión y movilidad. A partir de ahí, podía reconstruir a priori y con exactitud matemática el universo entero. La idea de necesidad es tan fuerte en él, que en un momento dado llegó a identificar a Dios con el orden natural. No procuró realizar un tratamiento sistemático de la ética, pero cuando trata el asunto en sus cartas a la reina Cristina y a la princesa Elisabeth y en Les Passions de l'âme (París, 1649), siguió las ideas griegas en vez de las cristianas.

Estimación de su obra.
Descartes es llamado apropiadamente el padre de la filosofía moderna, pues fue él quien quebró la influencia del escolasticismo, dando un nuevo método y contenido a la filosofía. Está a la cabeza del moderno desarrollo racionalista, tanto en filosofía como en teología y en su insistencia sobre la importancia de la experimentación rivaliza con Bacon, como uno de los fundadores del empirismo inglés. La escuela racionalista que él inició fue dominante hasta el tiempo de Kant, siendo de hecho la mayoría de las especulaciones desde Descartes un intento de vencer las dificultades intelectuales de su dualismo extremo. Si la mente y la materia se oponen absolutamente entre sí ¿cómo pueden interactuar entre sí? Éste fue el problema de los sucesores de Descartes. Geulincx y Malebranche lo solucionaron con la teoría de las causas ocasionales (ocasionalismo), Leibniz con su armonía preestablecida, Spinoza con su unica substantia, o panteísmo, y otros con el materialismo. Kant mostró que el aspecto espacial y el temporal de nuestra experiencia es sólo una forma de percepción sensorial. Sus sucesores alemanes dieron un paso más allá hasta el idealismo absoluto. En la historia de las matemáticas, Descartes es famoso como fundador de la geometría analítica. También sistematizó el uso de exponentes y dio nuevo significado a las cantidades negativas. Fue el primero en señalar la teoría ondulatoria de la luz, desarrollada posteriormente por su alumno Christian Huyghens; y en su idea de que el mundo devino de un estado caótico inicial, por movimientos turbulentos, se anticipó a la hipótesis nebular de Kant y Laplace.