Historia

DIADOCO DE FOTICA

Diadoco de Fotica, místico y obispo de Fotica, Epiro, fue un firme defensor de la cristología ortodoxa. Sus tratados ascéticos han influenciado a la ortodoxia oriental y la espiritualidad occidental. De su vida se sabe poco. En el concilio de Calcedonia (451) y en una carta al emperador oriental León I en 457, refutó el principio monofisita de una sola naturaleza en Cristo, sosteniendo la doble naturaleza, divina y humana. Una crónica del siglo V, Historia persecutionis Vandalorum, de Víctor, obispo de Vita, menciona la doctrina de Diadoco e indica que fue secuestrado por saqueadores vándalos y llevado a Cartago, donde probablemente murió.

Como estudiante de Evagrio Póntico, principal figura del misticismo en el siglo V, Diadoco reflejó los grandes movimientos del ascetismo griego y egipcio en su obra Hekaton Kephalaia Gnōstika ('Cien capítulos, o máximas, del conocimiento'). Los grandes temas en la obra incluyen la creación del hombre a imagen de Dios, la restauración del hombre caído por la gracia, el libre albedrío, el dominio de las pasiones humanas y la contemplación mística por el amor. También constituye una polémica contra los mesalianos (condenados en el concilio de Éfeso en 431), quienes afirmaban que a consecuencia del pecado original todos tienen un demonio dentro del alma que debe ser expulsado mediante la oración continua. Al rechazar las prácticas penitenciales extremas, Diadoco presentó un programa ascético moderado para alcanzar la generosidad de espíritu. Su obra influenció a la tradición ascética griega y también al misticismo español del siglo XVI. La ortodoxia y vindicación mística también se muestra en su 'Homilía sobre la Ascensión.' Respondió al problema de la interpretación panteísta del misticismo cristiano en su Horasis (Visión) y Catechesis.