Diana de Francia, duquesa de Montmorency y de Angulema, nació en París el 25 de julio de 1588 y murió en esa ciudad el 11 de enero de 1619.
Diana de FranciaEra hija natural de Enrique II de Francia y de una joven piamontesa de notable hermosura, aunque de origen modesto, llamada Filipina Duc, o de Diana de Poitiers, según afirma Brantôme. Su padre, al que se parecía mucho, sentía por ella una verdadera adoración; no sólo la legitimó (1547) sino que la hizo dar una excelente educación, presentándola en la corte de Francisco I. En 1553 se casó con Horacio de Farnesio, hijo segundo del duque Luis de Parma y sobrino de Pablo III, matrimonio que fue famoso por la inusitada suntuosidad con que se celebró, lo que no evitó que Diana quedara viuda a los seis meses, por la muerte de Horacio, acaecida en Flandes, combatiendo contra las tropas españolas; cuatro años después contrajo matrimonio con Francisco de Montmorency, hijo del mariscal, para el que el papa tuvo que anular el matrimonio de éste con la señorita de Pienny, y el 3 de mayo de 1559 recibió la bendición nupcial por segunda vez. Durante la Matanza de San Bartolomé salvó la vida a su marido, al que perdió en 1579, renunciando a un tercer enlace, a pesar de que por su belleza tuvo numerosos pretendientes. Puede decirse que de aquella época arranca su papel político, reconciliando (1588) a su hermano Enrique III con el rey de Navarra, que fue después Enrique IV, en cuya corte tuvo una gran influencia. Su misión fue de paz constantemente. Por su iniciativa se trasladaron a las sepulturas reales de Saint Denis los restos mortales de Catalina de Médicis y de Enrique III. Mujer sinceramente piadosa, por el cariño que demostró a todos los miembros de la familia real y por su conducta irreprochable, que contrastaba con la de su hermana consanguínea Margarita de Francia, llamada la reina Margot, mereció los respetos de sus contemporáneos. Terminada la educación de Luis XIII, se retiró de la corte estableciendo su residencia en el hotel de Angulema, donde terminó su vida. Murió sin tener descendencia.