Historia

DÍDIMO EL CIEGO (c. 313-398)

Dídimo el Ciego fue uno de los últimos maestros de la escuela catequética de Alejandría y uno de los hombres más eminentes de su tiempo. Probablemente nació hacia el año 313 y murió hacia el 398 (Paladio, Hist. Laus., iv.; Jerónimo, De vir. ill., cix). Perdió la vista cuando era niño, pero su excelente memoria y los grandes dones que tenía le permitieron hacerse con un gran conocimiento secular y religioso (Rufino, Hist. eccl., ii. 7). Durante más de cincuenta años trabajó en la escuela catequética, estando entre sus alumnos Jerónimo y Rufino. Plenamente ortodoxo en la cuestión trinitaria, tuvo la desgracia de caer en la sospecha de origenismo. No está probado que fuera condenado por herejía por el segundo concilio de Constantinopla (553), pero el sexto y séptimo concilio ecuménico (tercero de Constantinopla y segundo de Nicea, 680 y 787) rechazaron sus supuestas herejías. De sus obras dogmáticas y exegéticas nos han llegado las siguientes, en todo o en parte, en traducción o en original: (1) Sobre la Trinidad, tres libros compuestos en el año 379 o más tarde; (2) Libro sobre el Espíritu Santo, existente en la traducción de Jerónimo (impreso entre las obras de Jerónimo, MPL, xxiii. 101-154), considerado una de los mejores obras de la Iglesia antigua sobre dicho tema; (3) Contra maniqueos, incompleta en el original es una refutación del maniqueísmo sobre bases lógicas y metafísicas; (4) obras exegéticas, fragmentos de exposiciones de Génesis, Éxodo, Samuel, Reyes, Salmos, Juan, Hechos, 2 Corintios y una exposición de las epístolas universales, existente en la traducción de Epifanio Escolástico. De los escritos perdidos el más notable es Notas sobre el De Principiis de Orígenes. Dídimo fue también probablemente el autor de los dos últimos libros de la obra contra Eunomio, atribuidos a Basilio el Grande.

Su defensa de la Trinidad en el siguiente pasaje la argumenta por la unidad de operaciones que Padre, Hijo y Espíritu Santo ejercen:

'El que se pone en comunicación con el Espíritu Santo comunica, sin más, con el Padre y el Hijo. Y el que tiene la caridad del Padre, la tiene por el Hijo, comunicada por el Espíritu Santo. A su vez, el que participa de la gracia de Jesucristo, tiene esa misma gracia recibida del Padre a través del Espíritu Santo. Porque está probado que no hay en todo más que una sola e idéntica operación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Al final de la segunda epístola que Pablo escribió a los Corintios dice: «La gracia de nuestro Señor Jesucristo y la caridad de Dios y la comunicación del Espíritu Santo sean en todos vosotros» (Todos los santos os saludan.[…]2 Corintios 13:13). De estas palabras se demuestra la existencia de una única operación en la Trinidad, ya que quien recibe la gracia de Cristo la tiene tanto por administración del Padre como por donación del Espíritu Santo.'
(De Spiritu Sancto)