Historia

DIEU, LUDOVICUS DE (1590-1642)

Ludovicus (Lodewijk) de Dieu nació en Flushing, Holanda, el 7 de abril de 1590 y murió en Leiden el 13 de noviembre de 1642.

Ludovicus (Lodewijk) de Dieu
Ludovicus (Lodewijk) de Dieu
Estudió en Leiden, donde, bajo J. Scaliger, le atrajeron los estudios orientales. La biblioteca de la "Atenas de Holanda" era rica en manuscritos orientales y Thomas Erpenius, que estaba con Daniel Colonius (van Ceulen) el profesor que más le impresionó, vio que sus tesoros podían ser bien usados. Tras terminar sus estudios, en 1613 Dieu fue pastor en Middelburg, siendo trasladado en 1615 a Flushing y en 1617 se hizo cargo de la congregación alemana en Leiden, sirviendo también como regente del colegio valón hasta su muerte. Rechazó una invitación de la recién fundada universidad de Utrecht y también muchas otras ofertas. Fue un erudito sencillo, confiable y lúcido, siendo como comentador grandemente estimado y estando siempre activo en la vida pública. A causa del carácter de sus estudios y de su gusto por la lingüística se convirtió en un exégeta, empleando en una forma nueva, al servicio de la ciencia bíblica, las traducciones de lenguas orientales, especialmente las del siríaco, árabe y etiópico, así como su conocimiento de literatura judía. El estudio de la traducción latina de Tremellius del Nuevo Testamento siríaco y el uso de una traducción al hebreo de una parte del Nuevo Testamento por Mercerus y Münster dio un celo nuevo al ímpetu en la misma dirección. Además se equipó al zambullirse en las traducciones de literatura oriental proporcionadas por su amigo Heinsius, bibliotecario de Leiden. Los frutos de sus trabajos los reunió parcialmente en escritos sobre lingüística y parcialmente en notas sobre pasajes difíciles de la Biblia. Las obras exegéticas terminadas en este periodo están recogidas bajo el título Critica sacra sive animadversiones in loca quædam difficiliora Veteris et Novi Testamenti (Ámsterdam, 1884), editada con buenos índices.

En otro campo añadido produjo frutos la obra científica de Dieu. Al viajar al oriente encontró algunos tratados misioneros puestos en persa por el jesuita Jerome Xavier y de una Vida de Jesús y una Vida de Pedro, que estaban escritas para llevar a los "mongoles" la verdadera palabra de Dios. Adquirió conocimiento del persa para examinar los métodos misioneros de los jesuitas, expresando disgusto por la forma en la que fabricaban leyendas y las falseaban como verdad. Editó sus obras, añadió una traducción latina y notas valiosas y fijó una gramática persa, que cualquiera puede investigar, apreciándose que él, un sacerdote de la ciencia, luchó con armas limpias. Es un deber misionero, enseñó, aprender la lengua, para que no se impida el progreso del evangelio entre los paganos.