Historia
DIONISIO DE ALEJANDRÍA († 264)
Dionisio de Alejandría, llamado el Grande, fue obispo de esa ciudad y murió el año 264. Era alumno de Orígenes y aunque sólo un poco más joven que su maestro sucedió a Heraclas, en el año 231 o 232, como director de la escuela catequética de Alejandría, siendo obispo en el 247 o 248. Intentó escapar de la persecución de Decio (260), pero fue arrestado e inesperadamente puesto en libertad. Luego lo encontramos escribiendo a Novaciano con la esperanza de refrenarlo, siendo notoria su inclinación hacia la mansedumbre también en otras cartas. Tomó una posición conciliadora en la controversia sobre el bautismo de los herejes; sus propios principios estaban del lado romano, pero respetaba las ideas de sus oponentes, no queriendo romper la comunión con ellos. En la persecución bajo Valeriano (257), fue desterrado a Libia y luego a Mareotis, volviendo a Alejandría tras el edicto de Galieno (260), para sufrir añadidas pruebas de revueltas, pestes y hambre, de lo que se nos ha dejado una vívida descripción (en Eusebio Hist. eccl., vii. 22). En el espíritu de la escuela alejandrina ayudó al decaimiento del milenarismo. En la controversia trinitaria intentó sostener la posición origenista hasta donde le fue posible, pero la llevó más allá por el curso de la controversia y su propia lógica. Sus cartas contra el sabelianismo contienen expresiones que inducían a pensar en la dirección opuesta, dando origen a acusaciones en su contra ante Dionisio de Roma, ante quien se justificó en cuatro libros, explicando parcialmente o retractándose de las expresiones que habían provocado malestar y hallando refugio parcialmente en la vaguedad del lenguaje. Antes de su muerte tomó una postura decidida contra Pablo de Samosata por carta, ya que su edad y enfermedad le impedían asistir al sínodo de Antioquía. Fue el más importante de los discípulos de Orígenes y un digno representante de la escuela alejandrina, aunque no fue un pensador suficientemente independiente para entender y guiar las tendencias doctrinales de su tiempo. Su importancia en la exégesis, según las maneras de Orígenes, se muestra por su comparación crítica del evangelio y del Apocalipsis de Juan, donde intenta demostrar una diversidad de autoría, algo que autores modernos consideran un tratamiento sin par de la cuestión. Los restos más importantes de su actividad literaria son sus cartas, que incluyen al menos seis sobre el tratamiento de los lapsi, al menos ocho sobre el cisma de Novaciano, al menos ocho sobre el bautismo de los herejes, al menos cuatro sobre el sabelianismo, una larga serie de cartas pascuales y un cierto número a individuos. Solo se han preservado fragmentos de algunas cartas, aunque Dionisio fue la principal fuente usada por Eusebio para mediados del siglo III.