Historia
DIONISIO EL CARTUJO (c. 1402-1471)

Dionisio es uno de los más serios representantes de la reforma en las condiciones religiosas y eclesiásticas del siglo XV. Monje de alma y corazón practicó el ascetismo, encontrando en el éxtasis su gozo más elevado. Fue también uno de los más adelantados teólogos de su tiempo, teniendo un conocimiento certero de los asuntos eclesiásticos y siendo autor de gran productividad y versatilidad. La lista de sus obras (Opera, i, l-lxx) muestra ciento ochenta y siete títulos y la edición completa se estima en treinta volúmenes sin suplementos. Sin embargo, no tuvo una mente creativa. Sus trabajos científicos son mayormente ricas colecciones de lo que otros dijeron antes de él, con crítica. Su estilo es claro y simple. De menor importancia son sus voluminosas obras exegéticas, que comprenden las Escrituras enteras. Más importante es su comentario sobre Pedro Lombardo, aunque aquí también la recopilación de diferentes opiniones es su principal objetivo. Sin ser tomista, Dionisio a veces da preferencia a Tomás de Aquino, pero a veces se aparta de él, cuando sigue a Aristóteles, en favor de la concepción dionisio-neoplatónica, mostrando una inclinación general hacia el misticismo. Una presentación independiente de la doctrina cristiana se contiene en los dos libros De lumine Christianæ theoriæ. Dionisio trató la ética no sólo en Summa de virtutibus et vitiis, sino también en una serie de escritos sobre los diferentes estados. Lo que aquí se trata separadamente él lo recopila, con especial aplicación a la predicación, en los dos libros De regulis vitæ christianorum. Las muchas alocuciones suyas que existen muestran que estuvo muy ocupado en la predicación. Algunos de sus escritos están dedicados a la devoción a María, de la que es un entusiasta, como Tomás de Kempis y otros contemporáneos. Su misticismo le condujo a hacer un extenso comentario sobre Dionisio el Areopagita y Juan Clímaco, además de algunas obras independientes, como Inflammatorium divini amoris, De meditatione y otras. No pocos de sus escritos están dedicados a los esfuerzos reformadores eclesiásticos, como el perdido De deformatione et reformatione ecclesiæ; De reformatione claustralium; De auctoritate generalium conciliorum; De doctrina scholarium etc. Sus ideas reformadoras son las de Gerson, a quien estimaba grandemente. Está lejos de pensar que pueda cambiarse la doctrina o el culto en general y las regulaciones de la Iglesia, pero sobre defectos conspicuos externos, como frivolidad, indiferencia religiosa, inmoralidad en general, abandono del deber, ignorancia y mundanalidad, especialmente de los sacerdotes, no sólo está atento sino que tiene una justa apreciación. Espera el remedio de la colaboración del papa y un concilio ecuménico. Asume que el concilio en sus deberes propios, esto es, decidir sobre puntos de doctrina controversiales, procedimiento contra un papa herético o uno que es piedra de escándalo, ciertamente permanece por encima del papa; pero por otro lado, somete al papa el derecho regular de supervisar la Iglesia en su conjunto y afirma que en las cosas 'por las que el gobierno y oficio papal es supremo, el papa permanece por encima de un concilio y sobre toda la Iglesia.' (De auct. gen. concil., i. 27). Considerando la posición eclesiástica de Dionisio y el carácter de sus escritos, es fácil entender cómo en el siglo XVI fueron apreciados como muy oportunos y promotores de una reforma conservadora en oposición a la Reforma. Por este motivo la mayoría de ellos se publicaron en Colonia, por Loer y Blomevenna, siendo reimpresos varias veces. Una edición completa de sus obras se hizo en Montreuil en 1896 bajo el título Doctoris ecstatici Dionysii Cartusiani opera omnia in unum digesta ad fidem editionum Coloniensium cura et labore monachorum S. Ordinis Cartusiensis, 30 volúmenes, 1896-1905.