Historia

DIPPEL, JOHANN KONRAD (1673-1734)

Johann Konrad Dippel (Democritus Christianus) nació el 10 de agosto de 1673 y murió en el castillo de Wittgenstein el 25 de abril de 1734.

Johann Konrad Dippel
Johann Konrad Dippel
A la edad de 16 años ingresó en la universidad de Giessen, donde rápidamente fue notorio como un augudo y ferviente campeón de la ortodoxia luterana contra la creciente influencia de los pietistas, actuando en esa línea, sin embargo, más por el honor que la ortodoxia entonces disfrutaba que por convicción. En días posteriores atribuyó a todos los adherentes del sistema ortodoxo la misma insinceridad de la que él había sido culpable. En 1693 recibió su titulación de maestría y durante un tiempo vivió como tutor en Odenwald, continuando su polémica contra los pietistas y esperando un profesorado en Giessen. Sin embargo, al constatar el frío tratamiento de las autoridades se fue a Wittenberg, donde no mejoraron sus circunstancias. En Estrasburgo sus ideas le hicieron imposible establecer ninguna relación con la universidad, pero pasó algún tiempo allí enseñando sobre astrología y quiromancia, predicando frecuentemente en un espíritu que mostraba influencia creciente del pietismo y desembocando en una vida que finalmente le llevó de nuevo a su lugar natal, fugitivo de sus acreedores. Ahora profesó abiertamente los principios del pietismo, aunque por motivos mercenarios, predicando repetidamente ante la corte en Darmstadt y en 1697 publicó en Giessen su satírica Orthodoxia orthodoxorum. Sin embargo, en este tiempo sucedió su sincera conversión al pietismo por la instrumentalidad de Gottfried Arnold, a quien encontró en Giessen, siendo testimonio de su sinceridad final que no dudó en sacrificar sus opciones por un profesorado en la universidad por la publicación de la obra mencionada.

Con energía característica se entregó al servicio de su nueva fe y, tomando la destrucción de la ortodoxia como su misión, entró en una agria polémica que rápidamente le hizo famoso. En 1698 pareció su Papismus Protestantium vapulans, al que siguieron en el curso de los siguientes dos años no menos de 14 escritos controversiales en los que, con diversa habilidad, expuso el mismo tema de moral versus dogma, cristianismo versus eclesiasticismo y ortopraxia versus ortodoxia. Abrazando las ideas de Arnold sobre la historia de la Iglesia, Dippel las llevó a un extremo y sus tratados fueron naturalmente más populares que los pesados tomos de Arnold. Por sus ideas fue perseguido por el clero e incluso por las turbas, quedando su vida amenazada. En 1702 el consistorio le prohibió publicar cualquier escrito de naturaleza teológica. Tras 1704 vivió en Berlín, dedicado a investigaciones sobre alquimia y engañado a la vez por la convicción de que había resuelto el problema de la transmutación. El descubrimiento del azul de Prusia fue resultado accidental de sus estudios. Fue expulsado de Berlín por las maquinaciones de J. F. Meyer, un inveterado enemigo de los pietistas, y huyó a Kösritz, que la princesa del linaje de Reuss había convertido en refugio para los adherentes del nuevo movimiento. De ahí se fue a Holanda, viviendo durante algún tiempo cerca de Ámsterdam y después de 1711 practicó la medicina en Leiden, usando terapéuticamente el aceite conocido por su nombre. Sus intereses teológicos, sin embargo, no quedaron abandonados. Escribió Fatum fatuum (Ámsterdam, 1710) en defensa de la libertad de la voluntad contra las enseñanzas de los cartesianos y en 1714 publicó en Ámsterdam Alea belli Muselmannici. El mismo año se trasladó a Altona, donde vivió hasta 1717 en quietud. Por una imprudente incursión en la política suscitó el odio de altos oficiales de la corte y en 1719 fue condenado a cadena perpetua. El rigor de la sentencia no fue llevado a cabo, aunque durante siete años vivió en semi-confinamiento en la isla de Bronholm dedicado a la práctica de la medicina. Liberado en 1726 fue a Suecia, introduciéndose en la política y siendo utilizado por los nobles como instrumento efectivo contra la jerarquía. Finalmente llegó a ser médico del rey Federico I. En esa posición no olvidó promulgar sus ideas religiosas, que, representadas en forma final en su Vera demonstratio evangelica (Francfort, 1729) y haciendo rápido progreso en el país, provocaron al clero y produjeron su destierro. De regreso a Alemania fijó su residencia en Liebenberg, cerca de Goslar, y continuó sus estudios sobre alquimia. Aunque se abstuvo totalmente de la controversia teológica, el clero le obligó a huir, hallando refugio con el conde de Wittgenstein-Berleburg. Sus últimos años se vieron perturbados por una violenta controversia con Zinzendorf sobre la naturaleza de la expiación.