Historia
DOLCINO († 1307)
Desde su exilio en Dalmacia envió tres cartas a sus seguidores y a todos los cristianos, de las que se han preservado largos extractos. La primera la escribió en agosto de 1300, poco después de la muerte de Segarelli. Se abre con una declaración del carácter espiritual y apostólico de la comunidad de Dolcino, afirmando que él, como cabeza de la misma, ha recibido revelaciones de Dios. A continuación relata las persecuciones que le han obligado a tomar refugio en la huida, describiendo cuatro etapas del desarrollo de la vida de los santos en la tierra, cada una de ellas buena en el principio, pero que degenera al final y por lo tanto es superada por un nuevo y mejor régimen. Esas épocas fueron el periodo de los patriarcas del Antiguo Testamento hasta Cristo; desde Cristo al papa Silvestre I y el emperador Constantino, cuando el celibato era preferido al matrimonio y la pobreza preferible a la riqueza; desde Silvestre y Constantino hasta el tiempo de Dolcino, cuando el poder y la riqueza papal son requisitos en lugar de la pobreza apostólica, cuando el amor por Dios y por el prójimo estaban tan fríos que incluso la regla de Benito y la todavía más rígida de Francisco y Domingo habían demostrado ser incapaces de detener la degeneración creciente; desde Dolcino hasta el fin del mundo, cuando las ordenanzas apostólicas serán renovadas y todas las cosas serán comunes. A continuación declara que él y sus partidarios deberían ser considerados mentirosos, si los sucesos que predice no tienen lugar en el plazo de tres años. El rey Federico de Sicila sería elegido emperador, establecería nuevos reyes y borraría al papa Bonifacio y a todas sus criaturas de la faz de la tierra, mientras que la paz gobernaría entre todos los cristianos. Un nuevo papa sería enviado por Dios y gobernaría sobre los hermanos apostólicos, uniéndose a ellos todos los sacerdotes y monjes que hubieran escapado de la espada. Como los apóstoles de la Iglesia antigua, recibirían el don del Espíritu Santo y se esparcirían por el mundo, mientras que el emperador Federico, el papa y los nuevos reyes permanecerían hasta que llegado un tiempo, conocido por Dolcino, el Anticristo vendría para gobernar.
Pasaron tres años sin que se cumplieran las profecías y en diciembre de 1303, dos meses después de la muerte de Bonifacio VIII, Dolcino escribió la segunda carta, en la que repetía sus afirmaciones. Dentro de tres años, según Pero ahora el SEÑOR habla, diciendo: Dentro de tres años, como los contaría un jornalero, la gloria de Moab será despreciada con toda su gran muchedumbre, y su remanente será muy pequeño y débil.[…]Isaías 16:14, los malos serían extirpados, el papa y sus cardenales destruidos al año siguiente (1304) y en el posterior todos los sacerdotes, monjes y monjas, que persistieran en su iniquidad desaparecerían, tras lo cual, bajo el gobierno de Federico y el papa escogido por Dios, los hermanos apostólicos quedarían libres de toda opresión, uniéndose a ellos todos los que fueran verdaderamente espirituales, recibiendo el Espíritu Santo y regenerando la Iglesia.