Historia

DOMICIANO, TITO FLAVIO (51-96)

Tito Flavio Domiciano nació en Roma el 25 de octubre del año 51 y murió allí el 18 de septiembre de 96.

Domiciano
Domiciano
Era hijo del emperador Vespasiano y de Flavia Domitila, sucediendo a su padre el 13 de septiembre del año 81. Al principio gobernó en una forma autocrática, pero celosa e inteligente, fortaleciendo la vida de las ordenanzas de la religión. Sin embargo, la oposición aristocrática, especialmente del cuerpo senatorial, generó en él una desconfianza que fue alimentada por informadores, desembocando rápidamente en una represión sangrienta, particularmente en 95-96. El resultado fue una reacción que culminó en una conspiración de la que el emperador cayó víctima.

En el año 96 Domiciano instituyó medidas represivas contra los cristianos y aunque su política fue breve y en extensión limitada, su ejecución fue severa y cruel. Las tribulaciones de la congregación romana se incrementaron por el carácter súbito y rápido del golpe. Uno de sus más prominentes miembros, Flavia Domitila, fue desterrada y su marido, el cónsul Flavio Clemente fue ejecutado. No es imposible que el ex-cónsul Manio Acilio Glabrio también sufriera como cristiano. Las causas que llevaron a las duras medidas contra los cristianos son desconocidas, pero estuvieron probablemente relacionadas con las ejecuciones políticas contemporáneas; la desconfianza del emperador se extendió a la firmemente organizada congregación que permanecía alejada de la vida pública, aunque tenía miembros en los altos círculos sociales e incluso en la aristocracia hostil que le rodeaba. Su auto-deificación, que resultó en designaciones oficiales y no oficiales como Theos, Deus, Dominus et Deus, Zeus eleutheros y Jupiter, así como sus sistemáticos intentos para regenerar los antiguos cultos, deben haber sido tenidos en consideración. Ya que no es confiable la tradición que muestra que la persecución se extendiera más allá de Roma y que Tertuliano conoce sólo un breve período de opresión (Apol., V), los numerosos martirios mencionados por el historiador Bruto y los destierros a los que Tertuliano alude quedaron indudablemente limitados a Roma. Comúnmente se admite que el Apocalipsis fue escrito durante el reinado de Domiciano y ya que el emperador fue asociado por el escritor con Nerón (Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que habían mantenido;[…]Apocalipsis 6:9 y sig.; 17:5,8,11, etc.) parecería razonable deducir que la persecución se extendió más allá de Roma, o al menos que una persecución de amplia difusión parecía inminente. Las medidas tomadas por Domiciano, según Hegesipo, contra los parientes de Jesús, quienes fueron denunciados, encarcelados y llevados a Roma como miembros de la casa real de David se inspiraron, por otro lado, simplemente en consideraciones políticas relacionadas con las relaciones entre el gobierno y los judíos. El emperador cuestionó a los prisioneros solamente por su afiliación política y finalmente los desechó como políticamente inocuos. Es incorrecto asumir, con Hegesipo, que este asunto originó un cese de la persecución sobre la Iglesia, pues no hubo persecución sobre la Iglesia per se.