Historia

DROSTE-VISCHERING, CLEMENS AUGUST (1773-1845)

Clemens August Droste-Vischering nació en Münster, Alemania, el 21 de enero de 1773 y murió allí el 19 de octubre de 1845.

Clemens August Droste-Vischering
Clemens August Droste-Vischering
Actividad en Münster.
Descendía de una estricta familia católica, siendo ordenado sacerdote en 1798 y en 1810 coadjutor del obispo de Münster, quien murió el 16 de septiembre. Droste-Vischering fue elegido como sucesor, pero cuando Münster quedó bajo gobierno francés ese mismo año la administración diocesana existente fue abolida por Napoleón, siendo Droste-Vischering puesto a un lado y el deán de la catedral, conde Spiegel, designado obispo y comisionado para administrar la diócesis como vicario del capítulo hasta que fuera canónicamente instituido. Como Droste-Vischering ya ocupaba ese cargo y como tras la restauración del dominio prusiano en Münster los cambios napoleónicos quedaron rescindidos, Spigel finalmente tuvo que someterse y en 1815 Droste-Vischering tomó posesión una vez más, como vicario del capítulo, de la administración de la diócesis.

Incluso entonces permaneció en favor de los principios sobre las relaciones del Estado y la Iglesia que eran bastante impracticables en un territorio donde las confesiones vivían una al lado de la otra. No quedó satisfecho con proponer en su publicación Ueber Religionsfreiheit der Katholiken (Münster, 1817) una plataforma imposible para la política eclesiástica, sino que se propuso llevarla a la práctica, entrando en conflicto con el gobierno prusiano, al principio sobre la cuestión de los matrimonios mixtos y luego en un intento de paralizar la facultad teológica en Bonn. En 1819 instruyó a los sacerdotes para que se negaran a realizar matrimonios mixtos a menos que las partes prometieran educar a sus hijos en la fe católica; prohibió a los estudiantes de teología seguir a Georg Hermes de Münster a Bonn y declaró que no ordenaría a nadie que asistiera a sus clases sin su permiso. Poco después dejó su oficio y vivió durante los siguientes 15 años (1820-35) en estricto retiro, dedicándose a la guía de una organización de Hermanas de la Caridad. Incluso su consagración como obispo sufragáneo de Münster en 1827 no le apartó del estilo de vida que era tan querido para él. Pero la abandonó posteriormente bajo circunstancias memorables; fue elegido arzobispo de Colonia el 1 de diciembre de 1835 y entronizado el 29 de mayo de 1836. Lo que esta promoción significó y lo que posteriormente produjo su caída se puede entender sólo al conocer la situación de la política eclesiástica cuando tomó el cargo, especialmente en lo tocante a los matrimonios mixtos.

Matrimonios mixtos.
En 1741 Benedicto XIV había renunciado a la exigencia tridentina de que la forma de solemnizar el matrimonio fuera absolutamente necesaria. La ley general prusiana de 1794 había ordenado que cuando los padres pertenecían a diferentes confesiones, hasta que los hijos cumplieran 14 años deberían ser criados en la religión del padre y las hijas en la confesión de la madre. Este párrafo fue entonces suspendido por las provincias orientales de la monarquía por una declaración real de 1803, debido a las peligrosas disensiones que se habían producido en las familias afectadas, proveyéndose que los hijos legítimos serían siempre instruidos en la religión del padre y que ni el marido ni la esposa tenían el derecho a imponer su acuerdo a ninguna desviación de esta norma. Por una orden del gabinete real de 1825 esta ley se extendió a las provincias del Rin y Westfalia. Al mismo tiempo se prohibió que el clero exigiera de parejas comprometidas de confesión mixta una promesa sobre la educación religiosa de sus futuros hijos. Esas leyes, que afectaban a protestantes y católicos, fueron, sin embargo, eludidas por el clero católico quien no exigía la promesa, pero, si no era voluntariamente dada, se negaba a realizar la ceremonia. Las quejas que el gobierno recibió le hicieron entrar en negociaciones con el arzobispo de Colonia (conde Spiegel) y los obispos de Tréveris (Joseph von Hommer), Paderborn (Friedrich von Ledebur) y Münster (Caspar von Droste), quienes mostraron un espíritu servicial pero declararon que no podían dar un paso sin el permiso del papa. Con el consentimiento del gobierno apelaron a Roma. El resultado de las negociaciones que se llevaron a cabo entre el embajador prusiano Bunsen y el cardenal Capellari fue un breve de Pío VIII, fechado el 25 de marzo de 1830 en el que la regulación de Benedicto XIV se extendía a los cuatro obispados mencionados y los matrimonios mixtos que no hubieran sido realizados en presencia de un sacerdote católico eran reconocidos como válidos; pero en el punto auténtico de controversia, es decir, la promesa sobre la educación de los hijos, no se alcanzó una decisión. Además en este breve se ordenaba que a las mujeres católicas se les debía aconsejar no casarse con alguien de otra confesión y que a los sacerdotes católicos se les debería prohibir la bendición eclesiástica de tales matrimonios, no quedando el gobierno prusiano satisfecho con el resultado. En negociaciones añadidas directas con los obispos se cerró un acuerdo en Berlín el 19 de junio de 1834, entre Bunsen y el conde Spiegel, acordando que el breve de Pío VIII debía ser comunicado a todos los sacerdotes; al mismo tiempo se contemplaba un conjunto similar de directrices para los vicariatos generales, sobre el tratamiento práctico de los matrimonios mixtos. Esta instrucción proveía que todo lo que no había sido expresamente prohibido en el breve debía ser permitido, que la promesa de educar a los hijos en la religión de uno o de otro de los padres no debía ser insistida en la práctica y que un matrimonio mixto debería realizarse en la forma usual solemne, esto es, con bendición, mientras que la mera assistentia passiva del clérigo quedaba limitada a casos especiales y excepcionales. Este acuerdo, al que los otros obispos consintieron, era débil porque había sido alcanzado sin ninguna cooperación por parte de la curia y tenía, además, meramente el valor de un arreglo personal; esto es, sería puesto en cuestión tan pronto como uno de esos obispos muriera. El caso surgió al año siguiente; el conde Spiegel murió el 2 de agosto de 1835.

Clemens August Droste-Vischering
Clemens August Droste-Vischering
Arzobispo de Colonia.
Fue en cumplimiento a un deseo expreso del gobierno prusiano que Droste-Vischering se convirtió en sucesor de Spiegel. Esperaba que su madurez, su piedad y su inclinación hacia obras caritativas sostendrían sus tendencias jerárquicas en equilibrio, esperándose un sentimiento favorable entre la nobleza católica por la designación de uno de sus miembros. Antes de la elección se le preguntó a Droste-Vischering si como obispo mantendría el acuerdo de junio de 1834 y si estaría dispuesto a aplicarlo en una forma conciliadora; no fue hasta que él expresamente aseguró al gobierno su respuesta afirmativa en una carta, que el capítulo de la catedral recibió el comunicado de que el rey deseaba su elección. Al principio sostuvo el acuerdo, pero a los pocos meses sus ideas experimentaron una completa transformación. Las nuevas del arreglo del gobierno con Spiegel habían penetrado en Roma a pesar de todo el secreto y provocaron que la curia hiciera enérgicas protestas, las cuales el embajador prusiano infructuosamente procuró refutar mediante una negación del acuerdo, con más ímpetu que habilidad. Más aún, en ese mismo tiempo el ultramontanismo comenzaba a entrar en las provincias del reino vía Bélgica y enseguida se propuso alimentar la insatisfacción. Droste-Vischering inmediatamente comenzó a declarar que él no sabía nada del acuerdo de 1834 cuando hizo su promesa y que había dado su consentimiento porque el ministro le aseguró que estaba en armonía con el breve de Pío VIII. El aumento de las quejas sobre el procedimiento del arzobispo obligó al ministro, Von Altenstein, a intervenir. El presidente de la administración en Düsseldorf, el conde Stolberg, apareció en Colonia en compañía de Bunsen para tratar personalmente con Droste-Vischering. Pero la conferencia no llegó a ningún entendimiento, rechazando el arzobispo absolutamente reconocer el acuerdo de 1834 y declarando que él deseaba seguirlo sólo en tanto estaba en acuerdo con el breve.

La universidad de Bonn.
Entonces surgió una segunda lucha con el gobierno sobre su procedimiento contra los ayudantes de Georg Hermes. Cuando Droste-Vischering se hizo cargo de su oficio las obras de este teólogo ya habían sido condenadas por Gregorio XVI. Aunque el breve en cuestión no había sido presentado ante el gobierno prusiano y por tanto no había recibido el placet real, el gobierno no obstante respetó el veredicto del papa y se propuso prevenir las posibles dificultades avisando a los profesores de las facultades católicas que se esperaba de ellos que evitaran todo lo que pudiera contrariar la decisión del papa. Sin embargo, eso no satisfizo al arzobispo y ya que la facultad teológica de Bonn era el principal apoyo de esa tendencia, tomó medidas contra esta institución educativa. Comenzó ejerciendo contra las publicaciones de sus profesores una crítica y censura que iba más allá de su competencia. Además, envió una circular a los sacerdotes de la ciudad de Bonn que escuchaban confesión, ordenándoles usar su influencia para que nadie leyera los escritos de Hermes y que ningún estudiante asistiera a clases que diseminaran tales ideas. Se permitió usar expresiones que arrojaban sospechas sobre los profesores de teología en Bonn, manifestando dudas sobre su ortodoxia. Cuando ellos se ofrecieron a demostrar su solidez él rechazó sus propuestas y también sustanciar sus acusaciones, pero no las retiró. El dormitorio (Konvikt), que era parcialmente sostenido por la ciudad, sufrió tanto de la interferencia del arzobispo que 60 de los 70 internos dejaron la casa; él mismo hizo que el seminario de sacerdotes en Colonia se cerrara. Finalmente llegó tan lejos como para establecer 18 proposiciones a nuevos sacerdotes consagrados que contenían entre otras cosas la promesa de no apelar las decisiones del arzobispo a nadie sino al papa. Esto era un ataque directo al derecho del Estado de tener conocimiento de las apelaciones sobre el mal uso del poder eclesiástico. La misión anteriormente mencionada del conde Stolberg era cambiar el pensamiento del arzobispo sobre este tema también, llegándose a un entendimiento en esta controversia; pero no fue de significado práctico, ya que las negociaciones acerca del asunto más importante de los matrimonios mixtos fueron un fracaso.

Caída de Droste-Vischering.
El gobierno reconoció la necesidad de una acción decisiva. Al recibir las nuevas de que el arzobispo excitaba a la población de Colonia, se celebró en Berlín un consejo de ministros bajo la presidencia del rey y el 20 de noviembre de 1837 el arzobispo fue arrestado y llevado a la fortificación de Minden. La impresión que causó este suceso fue extraordinaria. El 10 de diciembre Gregorio XVI pronunció una fulminante alocución en presencia de los cardenales, en la que se puso del lado del arzobispo depuesto sin esperar los informes de Berlín y declaró que la libertad de la Iglesia había sido violada, la dignidad episcopal burlada y los derechos de la Iglesia pisoteados. Se llamó a Bunsen, el gobernador prusiano en la curia. El gobierno prusiano intentó justificar su proceder ante los ojos de la opinión pública por un memorial y cuando se publicó en Roma una respuesta al mismo, el gobierno la refutó por un segundo relato del estado de cosas. El gobierno recibió también el apoyo del capítulo de la catedral de Colonia, que se declaró dispuesto a dirigir los asuntos; logró frenar a la nobleza y al clero que se deleitaban estando en la oposición; al mismo tiempo mostró una cortesía personal hacia el arzobispo, al permitir que se retirara a su castillo ancestral de Darfeld. Pero no logró aplacar a la excitada población católica. Es difícil decir si tenía el poder para mantener la posición que había tomado; pero de hecho, una vez que el rey Federico Guillermo IV sucedió a Federico Guillermo III en 1840, el gobierno inmediatamente cambió su curso y comenzó a replegarse, lo que era una completa derrota del Estado. Aunque a Droste-Vischering no se le permitió regresar a Colonia, tomando el obispo Von Geissel de Spira la administración de la archidiócesis como coadjutor con derecho de sucesión, no obstante recibió del rey en reparación de su honor la declaración de que el rey nunca había sostenido que él había tomado parte en maquinaciones de carácter político y revolucionario. Más aún, los requerimientos previamente hechos sobre matrimonios mixtos fueron abandonados, se renunció al placet y en 1841 se creó en el ministerio prusiano de cultura un departamento especial católico que duró hasta 1871. Droste-Vischering pasó el resto de su vida en Münster lejos de la vida pública. En ningún aspecto fue un hombre importante, pero poseyó gran energía y perseverancia. Al ayudar a su Iglesia a obtener un gran triunfo fue alabado por Görres como un Atanasio, pero sus maneras intempestivas recuerdan más bien a un Epifanio.