Historia
DU PLESSIS-MORNAY, PHILIPPE (1549-1623)
- Primeros años y educación
- Primeros servicios públicos; 1569-77
- Al servicio de Enrique de Navarra
- Defensa de las aspiraciones a la sucesión de Enrique
- Actividades como gobernador en Saumur
- Su gran polémica
- Su influencia e importancia

Fue destinado al sacerdocio, siendo enviado a temprana edad al colegio católico de Lisieux en París, a pesar del hecho de que su madre había aceptado la fe reformada, aunque no la había reconocido públicamente. En 1559 el padre, convertido al protestantismo, murió, profesándolo ahora abiertamente su viuda y sus hijos. Mornay prosiguió sus estudios durante varios años en París, queriendo unirse a las fuerzas hugonotes, tras el estallido de la segunda guerra de religión en 1567, bajo Condé, pero al caerse de un caballo no pudo llevar a cabo su plan. Compuso entonces un poema sobre los horrores de la guerra civil que envió al cardenal de Chatillon, ganándose la amistad de ese prelado, a cuyo consejo realizó en 1568 un largo viaje con el propósito de completar su educación con los mejores profesores extranjeros. Viajó por los Países Bajos, Alemania, Italia e Inglaterra, dedicando su tiempo con seriedad característica de propósito a los estudios lingüísticos y jurídicos, adquiriendo conocimiento de la vida social, política y eclesiástica de los grandes hombres de diversos países, preservando los resultados de sus observaciones en un cuidadoso diario.
Primeros servicios públicos; 1569-77.
En Colonia entró en contacto con refugiados holandeses, cuyos relatos del gobierno del duque de Alba enardecieron al ardiente protestante a odiar vehementemente al catolicismo español, convenciéndole de la unidad de intereses entre los adherentes de la fe reformada en Francia y Holanda. Dos panfletos dirigidos al pueblo holandés, exhortándoles a sacudirse el yugo español, merecieron la atención y amistad de Guillermo el Taciturno. Coligny también se apercibió de la espléndida promesa de su talento, por lo que un memorial compuesto por Du Plessis, en el que exhortaba a prestar ayuda a las provincias holandesas, fue llevado por el almirante ante Carlos IX. Escapó por poco de la Matanza de San Bartolomé, pudiendo llegar a Inglaterra con gran dificultad, donde permaneció hasta finales de 1573, actuando durante un tiempo como agente de Guillermo el Taciturno y el duque de Alençon y Anjou. Citado por La Noue a Francia, tomó parte en el infructuoso intento hugonote de Saint Germain en marzo de 1574 que fue derrotado en Nantes, yéndose a una misión diplomática a Luis de Nassau y siendo hecho prisionero en la batalla de Dormans en octubre de 1575, pudiendo pudo escapar, rescatado por una pequeña suma, y fijando su residencia en Sedan. Allí conoció a Charlotte Arbaleste, una joven viuda de profundo carácter piadoso y ardiente hugonote, con quien se casó en enero de 1576. Lo que ella le pidió como dote matrimonial fue una disertación literaria, componiendo Du Plessis su Discours de la vie et de la mort (Lausana, 1576).
Al servicio de Enrique de Navarra.
En la sexta guerra civil, que estalló en 1577, Du Plessis apenas participó. La Noue le había presentado a Enrique de Navarra, quien le envió en misión a Inglaterra, donde permaneció durante más de un año, componiendo su Traité de l'église Londres, 1578. Desde 1578 a 1582, con la excepción de una breve estancia en Inglaterra, representó los intereses de Enrique de Navarra en los Países Bajos, residiendo en Amberes y tras 1580 en Gante. En esta ciudad completó una ambiciosa obra teológica Traité de la verité de la religion chrétienne contre les Athées, Epicuriens, Payens, Juifs, Mahumedistes, et autres Infideles (Amberes, 1581). En 1582 fue llamado a Francia por el rey de Navarra y desde esa fecha duró la amistad entre ambos hasta la conversión de Enrique al catolicismo. Con consumada energía y agudo talento literario se convirtió en la boca y defensor público de Enrique. Fue su más fiel consejero y un temible, aunque respetuoso, crítico cuando creyó que el príncipe se engañaba. Su presencia en la corte se hacía sentir en corrección de formas, siendo un monumento, en su peculiar parte en esta amistad, el notorio ensayo Règlement de la façon de vivre, compuesto para el rey en enero de 1583. En las diferencias existentes entre los dirigentes del partido hugonote y Enrique de Navarra, Du Plessis actuó como mediador. En el sínodo de Vitré en mayo de 1583 se extendieron entre los delegados las sospechas de las ambiciones de Enrique, cuyas ideas estaban impregnadas del espíritu calvinista democrático. Du Plessis desempeñó un papel decisivo para procurar un acuerdo, a fin de que fueran designados un número de diputados del sínodo ante la presencia del príncipe para ser consultados en los asuntos eclesiásticos. El proyecto de unión de las iglesias protestantes de Europa, que recibió algo de atención en ese sínodo, estaba muy cerca de su corazón, siendo un ardiente abogado del plan en los sínodos de Gap en 1603, La Rochelle en 1607 y Tonneins en 1614, aunque no se alcanzó el más mínimo logro.
Defensa de las aspiraciones a la sucesión de Enrique.
La muerte del duque de Anjou en junio de 1584 puso a Enrique de Navarra a un paso del trono de Francia, pues la salud de Enrique III, que no tenía hijos, hacía prever que su muerte se produciría de un momento a otro. Para la generalidad de la nación francesa era inadmisible la ascensión de un rey protestante y la Liga, en alianza con España, entró en un periodo de renovada actividad. A continuación siguió la guerra de los panfletos, en la que Du Plessis se mostró naturalmente como el más prominente defensor de las legítimas aspiraciones de Enrique de Navarra. Con incansable energía divulgó una sucesión de documentos estatales, cartas, instrucciones y argumentaciones formales, en las que expresaba su devoción al príncipe, a quien consideraba el futuro diseminador del evangelio por el mundo. En la Guerra de los tres Enriques, que siguió al edicto de Nemours en 1585, Du Plessis actuó como gobernador de la destacada fortaleza de Montauban, tomando parte en la batalla de Coutras (20 de octubre de 1587), que fue la primera gran victoria de Enrique, y en el sitio malogrado de Saint-Nazaire. En la asamblea política de los hugonotes en La Rochelle en 1588 ejerció su acostumbrada función de mediador entre Enrique y los dirigentes protestantes, siendo elegido presidente del consejo, encargado de manejar los asuntos del partido y su representación en la corte. El asesinato de los Guisa en Blois en diciembre de ese año, produjo una alianza temporal entre Enrique III y el rey de Navarra contra la Liga, negociada por Du Plessis, quien recibió el mandato de la importante ciudad de Saumur, que había sido concedida como fortaleza a los hugonotes. Luchó del lado de Enrique de Navarra en Ivry (14 de marzo de 1590) y estuvo presente en el sitio de Rouen, en el curso del cual hizo un viaje a Inglaterra para solicitar ayuda de Isabel.
Actividades como gobernador en Saumur.
La resistencia de la Liga había convencido a Enrique de Navarra de que no obtendría la corona de Francia mientras siguiera siendo protestante, siendo la cuestión hacer el cambio de lealtad lo menos odioso posible. En las negociaciones que precedieron a la abjuración del rey de la fe hugonote, Du Plessis aparece como la víctima del doble juego de Enrique. Amante como era de la disputación teológica, creyó que un debate abierto entre los rivales de las confesiones en lucha, serviría para fortalecer al rey en su fe hereditaria y en ese espíritu de confianza negoció con los representantes de la Liga un tratado, por el que Enrique recibiría instrucción católica para probar la verdad de las doctrinas de esa Iglesia. Pero ya era tarde cuando Du Plessis descubrió que su proyecto de una disputación pública no se realizaría y que Enrique lo usó para sus propios fines. La antigua amistad entre ambos saltó por los aires; aunque Du Plessis permaneció al servicio de Enrique y se involucró en asuntos de Estado, no fue ya el portavoz del rey. La pérdida del favor real puso fin a la carrera activa de Du Plessis. Como gobernador de Saumur se dedicó a reforzar la fortaleza y a mejorar las inmediaciones. Con sus propios medios fundó en 1593 la universidad protestante de Saumur, que, hasta su supresión por Luis XIV en 1686, fue la más importante e influyente de las escuelas teológicas protestantes de Francia. Como árbitro entre los hugonotes y el rey, fue una figura especialmente importante durante los años que precedieron a la promulgación del Edicto de Nantes, cuando el favor mostrado por Enrique IV a los grandes nobles católicos levantó entre los hugonotes el miedo a la vuelta de la persecución. En la asamblea de Nantes en 1593 se dieron los primeros pasos hacia el edicto de Nantes, para formular las demandas hugonotes. De mayor importancia fue el sínodo de Sainte Foy al año siguiente, donde la organización de la facción hugonote se efectuó según los planes de Du Plessis. Aunque no tomó parte en las negociaciones que acabaron en el edicto de Nantes o en el borrador del documento, sus provisiones han de contemplarse como el resultado de su larga actividad en los consejos del rey. Al ser el más destacado estadista y teólogo protestante, Du Plessis recibió el apodo de 'papa hugonote'.

En julio de 1598 Du Plessis publicó en La Rochelle De l'institution usage et doctrine du saint sacrement dé l'eucharistie en l'église ancienne, una obra que representaba muchos años de trabajo, conteniendo un ataque contra la misa y una polémica contra otras doctrinas católicas. Más de cinco mil citas de la Escritura, Padres de la Iglesia y teólogos medievales constituían un formidable arsenal de evidencia, que daba testimonio del saber de su autor. Fue estimada no solo como una monumental apología de la fe reformada, sino como una réplica de los protestantes a la conversión del rey. La curia romana y la Sorbona la condenaron y donde fue publicada muchos la criticaron. En 1600 el obispo de Evreux, Davy Duperron, formuló la acusación contra Du Plessis de que una gran proporción de las citas aducidas por él o eran falsas enteramente o incorrectas. Du Plessis le desafió a una disputación pública, que tuvo lugar en presencia del rey y su corte en Fontainebleau, el 4 de mayo de 1600. Du Plessis no había hecho uso de las mejores ediciones al compilar sus referencias, siendo, además, inferior a su oponente en saber teológico y dialéctico; pero lo que principalmente provocó el triunfo de éste fue la insinceridad de las autoridades, al permitir a Du Plessis una sola noche para que preparara su caso. Profundamente humillado por el resultado de la disputación, Du Plessis se retiró a Saumur, donde se entregó a repasar su obra, que, sancionada por un sínodo general, apareció en una segunda edición en Saumur en 1604.
Su influencia e importancia.
La muerte de su único hijo en 1605 y la de su esposa al año siguiente, fueron duros golpes, aunque no le apartaron de la esfera de la actividad política de la Iglesia. Tras el asesinato de Enrique IV (1610), perseveró en su actitud de lealtad a la casa real, a pesar de las maquinaciones de la regente María de Médicis contra los hugonotes. Todavía ejerció su influencia en favor de la paz y cuando Condé tomó las armas en 1615 logró refrenar a la mayoría de los protestantes de echar mano a la violencia. La corte le mostró poca gratitud. Al estallar la guerra religiosa de 1621, Du Plessis, a pesar de su bien conocida actitud pacífica, fue privado de su cargo como gobernador de Saumur. Quebrantado interiormente y medio ciego, se retiró a su castillo de La Forêt-sur-Sèvre, donde murió dos años más tarde. Sus principales obras, además de las ya mencionadas fueron Lacrimæ (París, 1606), una lamentación por la muerte de su hijo; Le mystère d'iniquité c'est à dire, l'histoire de la papauté (Saumur, 1611) y Discours et méditations chrétiennes (3 volúmenes, Saumur y La Forêt, 1609-24). Sus escritos religiosos no muestran contribuciones originales en el campo de la teología; era demasiado polemista para ser pionero. Su importancia yace en la multiforme actividad de su vida y en el alto ejemplo de una devoción generosa y firme a una causa de la que estaba firmemente persuadido.