Anne Dubourg, protestante francés, nació en Riom, hacia 1520 y murió ejecutado en París el 23 de diciembre de 1559.
Suplicio de Anne du Bourg en París (1559), por F. Hogenberg. Biblioteca Nacional, ParísTras ejercer la práctica del derecho, hacia 1547 era profesor de derecho civil en la universidad de Orleáns. En 1557 fue designado conseiller-clerc en el parlamento de París. En la casa de su padre se había puesto en contacto con las doctrinas de la Reforma y en Orleáns estuvo en simpatía con los reformadores, realizando un profundo estudio de las Escrituras, los Padres y la historia de la Iglesia, antes de abrazar las nuevas ideas. En 1558 comenzó a frecuentar las reuniones de la congregaciónreformada en París. En el parlamento la mayoría de los miembros jóvenes se inclinaban hacia la Reforma y de los antiguos algunos de los más prominentes, como el presidente, Harlay y Séguier eran favorables a una política blanda hacia los herejes. Sin embargo, había en el parlamento una facción de católicos extremistas dirigidos por Minard, Le Maistre y St. André, no tardando en estallar el conflicto. Para llegar a una política común, el procurador general, Bourdin, convocó una asamblea plenaria de todas las divisiones del parlamento en abril de 1559. Cuando se hizo evidente que los amigos de la Reforma eran mayoría, Minard, Le Maistre y Bourdin se dirigieron a Enrique II. El rey apareció personalmente en el parlamento al frente de una imponente escolta, exhortándolo ardientemente a que extirpara la herejía. Dubourg replicó en un espíritu de denuedo, argumentando que, mientras las trasgresiones más duras contra la ley divina se permitían sin ser castigadas, el parlamento se equivocaba al dedicar sus energías para perseguir a los creyentes, que en medio de las llamas invocaban el nombre de Cristo. Herido personalmente por el discurso, que era una alusión a sus relaciones con Diana de Poitiers, el rey ordenó el arresto de Dubourg. Legalmente, como miembro del parlamento, sólo podía ser juzgado por el parlamento mismo. Sin embargo, el rey señaló una comisión formada por los más enconados adversarios de Dubourg para juzgar el caso. Dubourg apeló sucesivamente a los arzobispos de París, Sens y Lyón, pero las apelaciones no fueron aceptadas. Todavía era posible otra hecha al papa, pero Dubourg rehusó hacer uso de la misma. La muerte de Enrique II el 10 de julio de 1559 hizo su situación más desesperada, al subir al trono Francisco de Guisa. Todas las intercesiones de sus amigos, incluyendo Coligny, Condé y el elector-palatino Federico, que quería llevarle a Heidelberg como profesor, fueron en vano. Dubourg presentó ante sus jueces una confesión de fe que fue una defensa maestra de la Reforma. Luego vaciló por un momento y bajo la influencia de ciertos amigos presentó una segunda confesión que era ambigua, siendo considerada una rendición por sus oponentes; pero enseguida se retractó, declarando que la primera confesión era en la que creía, lo que precipitó su destino. El veredicto se emitió el 21 de diciembre y dos días después fue estrangulado y quemado.