Dunstan nació cerca de Glastonbury probablemente en 925 y murió en Canterbury el 19 de mayo de 988.
DunstanEra de noble familia, estando emparentado con Elfegio de Winchester y otros obispos. Su primera educación la recibió de eruditos irlandeses en la abadía de Glastonbury, pero su distinguido nacimiento y facultades personales hicieron que fuera llevado a la corte por el rey Athelstan, mientras todavía era joven. Los relatos de sus visiones y sueños señalan alguna condición mórbida o nerviosa anormal. Su afición por la poesía pagana y los encantamientos fue base de acusación contra él siendo, a consecuencia, maltratado físicamente y expulsado de la corte. Su pariente, el obispo Elfegio, lo recibió en Winchester y, tras un período de vacilación por parte de Dunstan, se hizo monje.
Regresó a Glastonbury (¿942?) y se dedicó al estudio de la Biblia y de los Padres, encontrando también ocupación y expansión en la pintura, la música y el trabajo con metales. Campanas, cruces y muchos pequeños objetos forjados por él se expusieron en Glastonbury. Se dice que adoptó una vida ascética y que construyó con sus propias manos una pequeña celda "más como una cueva que una morada", que le sirvió como habitación, oratorio y taller. De nuevo fue llamado a la corte por el rey Edmund, siendo expulsado de nuevo, pero el escape casi milagroso del rey mientras estaba cazando de un gran peligro cambió su mente, llamando a Dunstan y haciéndole abad de Glastonbury (c. 946, a la edad de 21 años). Los edificios estaban en condición ruinosa, la verdadera vida monástica había desaparecido, los hermanos laicos habían tomado el lugar de los monjes y la corona se había adueñado de los derechos de patrocinio y las posesiones. Las innovaciones de Dunstan fueron más bien una nueva fundación que una reforma. Con el generoso apoyo del rey construyó una institución que fue más una escuela que una comunidad benedictina, aunque sus compañeros vestían hábito de monje. De ella salieron arzobispos y clérigos de toda clase que fundaron y gobernaron monasterios, diseminaron la enseñanza de Dunstan e instruyeron a los jóvenes. Glastonbury se convirtió en el centro de una reforma monástica en Bretaña que culminó en el completo establecimiento de la regla benedictina (aunque no hasta después del regreso de Dunstan de Blandigny), llevada a cabo por Dunstan mismo en forma pacífica y por sus seguidores en forma más rigurosa.
Dunstan a los pies de Cristo. El dibujo y la inscripción podrían ser obra del propio Dunstan
Tras el asesinato de Edmund (946), Dunstan fue el principal consejero y tesorero del rey Edred, quien debió ser probablemente su compañero en la corte de Ethelstan. El joven y físicamente débil rey le debió mucho al sabio consejo de Dunstan y la final supresión de una revuelta en Northumbria se debió en gran manera a la obra del enérgico ministro. Edred promocionó los planes de Dunstan de reforma monástica y quiso hacerle obispo de Crediton en Devonshire (953), pero Dunstan se negó porque no tenía la edad canónica y quería permanecer junto al rey. Se dice que una revelación divina le predijo de la súbita muerte de su amigo (955), enterrándolo en Winchester con gran honor. Los enemigos de Dunstan prevalecieron con el nuevo rey, Edwy, por lo que huyó a Flandes al monasterio de Blandigny, cerca de Gante. Fue aquí donde conoció plenamente la regla benedictina. En Inglaterra una revuelta contra Edwy hizo que prevalecieran los amigos de Dunstan y en 957 fue llamado de nuevo. El joven rey, Edgar, le hizo obispo de Worcester el mismo año, en 959 también obispo de Londres y finalmente arzobispo de Canterbury. Fue consagrado el 21 de octubre de 959 y en 960 recibió el palio del papaJuan XII en Roma, donde su liberalidad y piedad fueron alabadas. Como arzobispo ocupó sus sedes sufragáneas con sus seguidores, impulsó la reforma monástica y sustituyó a los monjes el clero secular, teniendo en todas esas medidas el apoyo del rey y una facción influyente. Se dice que fundó 40 nuevos monasterios y los ocupó en parte con monjes franceses. Con otros obispos coronó a Edgar en Bath en 973, actuando con sabia astucia como principal ministro durante el fructífero y ordenado reinado de Edgar. En los desórdenes que siguieron a la muerte de Edgar (975), durante los cuales el arzobispo coronó a más de un rey, la facción de Dunstan prevaleció finalmente. En los últimos años de su vida regresó a su antigua vocación artística, tomando mucho interés en la construcción de iglesias y en la educación; su antiguo celo por la religión y la caridad continuó siendo el mismo. En conjunto representa a un hombre de piedad, dispuesto para el saber y deseoso de enseñar a otros, así como un estadista capaz. Las leyes de su tiempo, particularmente bajo Edgar, muestran un fuerte sentido de la justicia, llevando las ordenanzas eclesiásticas las huellas de su mano. No se han preservado obras literarias genuinas suyas. Fue enterrado en su iglesia, no en Glastonbury, como se afirmó posteriormente, y alrededor de su memoria creció pronto un ciclo de leyendas y maravillas.