Historia
DURHAM, JAMES (1622-1658)
Durham era un hombre de gran fuerza de convicción y gran gravedad de carácter. Se dice de él, como de Robert Leighton, a quien se parecía en ciertos aspectos, que rara vez sonreía. Sus estudios, tanto de las Escrituras como de las cuestiones teológicas y eclesiásticas de la época, los realizaba con extraordinaria diligencia. Dio pruebas fehacientes de su devoción al ministerio cristiano, tanto por su laboriosidad en el trabajo como por su retiro de la posición y los placeres de la vida de un caballero de campo. Se dice que un ejemplo notable de su poder y fidelidad como predicador ocurrió en el momento de la invasión de Cromwell a Escocia. Se dice que Cromwell entró en la iglesia de incógnito y se sentó en el banco de la hija del preboste y como llevaba el uniforme de un oficial inglés, no fue muy cortés con él. Al final del culto, Cromwell le preguntó el nombre del predicador. Ella le contestó secamente y le preguntó por qué quería saberlo. Cromwell contestó 'porque lo consideraba un gran hombre, y en su opinión podría ser capellán de cualquier príncipe de Europa, aunque nunca lo había visto ni había oído hablar de él antes'. Es cierto que Durham predicó ante Cromwell contra la invasión inglesa. Una versión de la historia cuenta que Cromwell le preguntó si tenía por costumbre predicar sobre política, y que él le contestó que no, pero que al verle presente pensó que era correcto hacerle saber lo que pensaba. Durham era tenido por sus contemporáneos en la más alta estima como uno de los hombres más capaces y piadosos de la época. Para ser tan joven fue un escritor voluminoso.
Sus obras, en su mayoría póstumas, son las siguientes: Heaven upon Earth; twenty-two sermons, 1657; A Commentary on the Book of Revelation, 1658; The Dying Man's Testament to the Church of Scotland, or a Treatise concerning Scandal, 1659; An Exposition of the Book of Job, 1659; Clavis Cantici, or an Exposition of the Song of Solomon, 1668; The Law Unsealed, or a Practical Exposition of the Ten Commandments, 1676; The Blessedness of the Dead that Die in the Lord, siete sermones, 1682; Christ Crucified, una exposición de 1 ¿Quién ha creído a nuestro mensaje? ¿A quién se ha revelado el brazo del SEÑOR? 2 Creció delante de El como renuevo tierno, como raíz de tierra seca; no tiene aspecto hermoso ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos. 3 Fu[…]Isaías 53; The Unsearchable Riches of Christ, sermones de comunión, 1684; Sermons on Godliness and SelfDenial, 1685; The great Corruption of Subtile Self, siete sermones, 1686. También se ha publicado Dickson and Durham against Independency, or some quotes out of Mr. D. Dickson's Treatise on the Confession of Faith, and out of Durham on the Revelation.
De Christ Crucified es el siguiente pasaje:
"Quién ha creído a nuestro anuncio? y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?" (¿Quién ha creído a nuestro mensaje? ¿A quién se ha revelado el brazo del SEÑOR?[…]Isaías 53:1).Esperamos que no sea necesario insistir en explicar el alcance de este capítulo ni en aclarar a quién se refiere y de quién está hablando el profeta. El eunuco lo preguntó una vez cuando estaba leyendo este capítulo: "¿De quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?" (El eunuco respondió a Felipe y dijo: Te ruego que me digas, ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí mismo, o de algún otro?[…]Hechos 8:34). Y es tan claramente contestado por Felipe que, a partir de estas palabras, comenzó y le predicó de Jesucristo, por lo cual, no tiene por qué haber duda de ello ahora. Para los cristianos, estos dos pueden poner fuera de duda que Jesucristo y la sustancia del Evangelio se compendian' y resumen aquí.
1. Si comparamos el texto de este capítulo con lo que está en los cuatro evangelistas', lo veremos tan completo y, a menudo, tan literalmente hecho de Cristo que, si alguien leyera este capítulo y lo comparara con ellos, encontraría que los evangelistas hacen comentarios de él y lo exponen más plenamente.
2. Que no hay ninguna Escritura en el Antiguo Testamento que con tanta frecuencia y tan convincentemente, sea aplicada a Cristo como ésta, habiendo apenas un versículo o al menos no muchos, que los evangelistas o los apóstoles utilicen para [presentar] a Cristo.
Si nos fijamos pues, la totalidad de las palabras de este capítulo recogen la suma y la sustancia del Evangelio. Incluyen estas dos cosas: 1. La correcta descripción y manifestación de Jesucristo; y 2. El despliegue y la apertura del Pacto de Redención'. Donde están estos dos, allí está la suma del Evangelio; estos dos están aquí, por lo tanto, la suma del Evangelio está aquí.En primer lugar, se describe a Jesucristo. 1. En su persona y naturalezas como Dios, siendo eterno; como hombre, estando bajo sufrimiento. 2. En todos sus oficios como sacerdote, ofreciéndose a Sí mismo como sacrificio para satisfacer la justicia; como profeta, revelando su conocimiento para la justificación de muchos; y como rey, dividiendo el botín con los fuertes. 3. En su humillación, en la causa de ella, en el fin de ella, en el sujeto de ella, en la naturaleza y origen de todo: El beneplácito de Dios. 4. Y en su exaltación y el resultado prometido a Él en retribución por todos sus sufrimientos y humillación.
En segundo lugar, aquí se describe y establece el Pacto de Redención. 1. En las partes del mismo: Dios [el Padre] y el Mediador. 2. En cuanto al asunto sobre el que trataba: La simiente que fue entregada a Cristo y todos aquellos cuyas iniquidades recayeron sobre Él. 3. En cuanto a los compromisos mutuos de ambas partes: El Hijo se compromete a hacer de su alma una ofrenda por el pecado; el Padre promete que la eficacias de su satisfacción será imputada y aplicada para la justificación de los pecadores; y los términos sobre los cuales o la forma en que se produce esta imputación y aplicación, se lleva a cabo, a saber, "por su conocimiento` (Debido a la angustia de su alma, El lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.[…]Isaías 53:11). Todo esto se expone aquí, claramente.
Esto es sólo un toque de la excelencia de esta Escritura y de los materiales (por decirlo así) en ella, como abarcando la sustancia y médula del Evangelio. No seremos minuciosos al dividir el capítulo, considerando que estas cosas que hemos sugerido, están entretejidas en él.
El primer versículo es una breve introducción que nos conduce a lo que sigue. El profeta ha estado hablando en el capítulo anterior de Cristo como Siervo de Dios, [Quien] debía ser ensalzado y puesto muy en alto; y antes de proceder, más particularmente, a develar este misterio del Evangelio, exclama a modo de lamento: "¿Quién ha creído a nuestro anuncio?". "¡Ay!", dirá, "estas buenas nuevas que llevamos, pocos las tomarán de nuestra mano', tal es la despreocupación del hombre, sí, la malicia y la obstinación', que las rechazan". "Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?" señala la necesidad de que el poder de Dios acompañe a la predicación e, incluso, a las ordenanzas más vivas para hacerlas eficaces. ¡Cuán pocos son aquellos a quienes el poder de Dios cautiva a la obediencia de esta verdad!
Para la primera parte de este versículo: "¿Quién ha creído a nuestro anuncio?". A fin de ampliarlo un poco, tomemos estas cuatro o cinco consideraciones, antes de llegar a las doctrinas.
1. Considera primero, el tema de este anuncio en referencia a su alcance: No es cualquier anuncio, sino un anuncio de Cristo y del Pacto de Redención y de gracia. En el original es: "Quien ha creído a nuestro escuchar", activamente; es decir, "lo que hemos propuesto que se escuche". Y la palabra se convierte en noticias [en] Pero rumores del oriente y del norte lo turbarán, y saldrá con gran furor para destruir y aniquilar a muchos.[…]Daniel 11:44, y en rumor [en] Y que no desmaye vuestro corazón, ni temáis al rumor que se oirá en la tierra; porque el rumor vendrá un año, y después otro rumor en otro año, y habrá violencia en la tierra con gobernante contra gobernante.[…]Jeremías 51:46. Es la noticia y el rumor de un Mediador sufriente, interponiéndose Él mismo entre Dios y los pecadores. Es posible que se mencione el escuchar para señalar la confianza que tenía el profeta al comunicar esta noticia. Primero la escuchó de Dios y en eso fue pasivo; y luego, activamente, la propuso al pueblo para que la escuchara.
2. Considera que el profeta habla de este anuncio, no como en su propia persona solamente, sino como en la persona de todos los que, alguna vez, predicaron o predicarían este Evangelio. Por lo tanto, este anuncio no es particular de Isaías, sino que es nuestro anuncio, el anuncio de los profetas anteriores y de los siguientes después de él, y de los apóstoles y ministros del Evangelio.
3. Considera que Isaías habla de este anuncio, no sólo con respecto a lo que él se encontró en su propio tiempo, sino como previendo lo que sería el comportamiento de la gente en referencia a ello, en los tiempos posteriores. Por lo tanto, se argumenta que este mismo pasaje, da una razón de la incredulidad de los judíos (para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: SEÑOR, ¿QUIEN HA CREIDO A NUESTRO ANUNCIO? ¿Y A QUIEN SE HA REVELADO EL BRAZO DEL SEÑOR?[…]Juan 12:38; Sin embargo, no todos hicieron caso al evangelio, porque Isaías dice: SEÑOR, ¿QUIEN HA CREIDO A NUESTRO ANUNCIO?[…]Romanos 10:16) porque Isaías lo predijo mucho antes.
4. Considera que cuando se queja de la falta de fe en el anuncio y las noticias del Evangelio, no se refiere a la falta de fe histórica como si el pueblo no quisiera escuchar a Cristo para nada, sino a la falta de fe salvadora. Por eso se dice: "Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él" (Pero aunque había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en El,[…]Juan 12:37); y se adjunta esta Escritura profética como razón de ello: "Para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio" (para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: SEÑOR, ¿QUIEN HA CREIDO A NUESTRO ANUNCIO? ¿Y A QUIEN SE HA REVELADO EL BRAZO DEL SEÑOR?[…]Juan 12:38), aplicando el creer del que aquí se habla, a esa fe salvadora por la que la gente cree y descansa en Jesucristo.
Considera que, aunque no se nombra expresamente a quién se queja el profeta, no hay duda de que es a Dios. Por eso, [en] para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: SEÑOR, ¿QUIEN HA CREIDO A NUESTRO ANUNCIO? ¿Y A QUIEN SE HA REVELADO EL BRAZO DEL SEÑOR?[…]Juan 12:38 y Sin embargo, no todos hicieron caso al evangelio, porque Isaías dice: SEÑOR, ¿QUIEN HA CREIDO A NUESTRO ANUNCIO?[…]Romanos 10:16, cuando se cita esta Escritura, se dice: "Señor, ~quién ha creído nuestro anuncio?". Por lo tanto, es la queja del profeta por el poco fruto que [él] tenía y que los ministros del Evangelio tenían en la predicación del Evangelio -lamentándose y quejándose de ello a Dios como un asunto doloroso- que, llegando a tantos, y que tan pocos obtengan provecho de él, que tan pocos sean llevados a creer y ser salvos por él.
Aunque estas palabras son pocas, contienen cuatro grandes cosas, las cuales reduciremos para hablar, más claramente, sobre ellas: (1) Que el gran tema de la predicación y la gran misión del predicador, es anunciar acerca de Jesucristo para traer noticias acerca de El. (2) Que el gran deber (implícito) de los oyentes, es creer este anuncio y, en virtud de él, ser traídos a descansar y confiar en Jesucristo. (3) Que la incredulidad es el gran pecado, aunque habitual, de la mayoría de los oyentes del Evangelio. "¿Quién ha creído?". Es decir, son pocos los que han creído; es cosa rara ver a alguien que crea a este anuncio. (4) Que la gran queja, el peso y el dolor de un ministro honesto del Evangelio es ésta: Que su mensaje no es tomado de su mano, que Cristo no es recibido, creído y no se descansa en ÉL Éste es el gran desafío que los ministros tienen contra la mayoría de la gente y el motivo de su queja a Dios: Cualquier cosa que anuncien acerca de Cristo, Él no es bien recibido, su Reino no prospera.Para hablar de lo primero, considerando las palabras con respecto al alcance, extraeremos de ellas cinco o seis doctrinas.
Doctrina uno: La primera de las cuales es más general: Que revelar a Cristo Jesús y darlo a conocer es la noticia más grandiosa, la nueva más alegre y el más excelente anuncio que jamás haya llegado o pueda llegar a un pueblo. No hay nada semejante que se les pueda decir, no hay noticias semejantes que puedan oír; éste es el anuncio del que habla el profeta a modo de eminencia, un anuncio por encima y más allá de todos los demás anuncios. ¡Es noticia digna de que la lleven los ángeles! "He aquí", dice uno de ellos: "Os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo" (Mas el ángel les dijo: No temáis, porque he aquí, os traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo;[…]Lucas 2:10). ¿Y a qué se refieren estas noticias precedidas de un he aquí? ¡"...que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor" (porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.[…]Lucas 2:11)! Estas son las buenas noticias de que Jesucristo ha venido y de que É1 es el Salvador por excelencia. No insistiremos en esto; sólo (1) encontraremos una pequeña visión de este tema en las siguientes palabras que, claramente, presentan a Cristo Dios y hombre en una persona- tan completamente calificado y excelentemente [equipado] para sus oficios. (2) También está claro, si consideramos los excelentes efectos que vienen por estar tan [equipado], tales como satisfacer la justicia, liberar a los cautivos, triunfar sobre principados y potestades, destruir las obras del diablo, etc. No se puede hablar de obras o efectos más excelentes. (3) Es claro que si miramos a Aquel de quien proviene este anuncio y en cuyo seno se gestó esta noticia (si se nos permite hablar así), son el resultado del consejo de la Divinidad. Por lo tanto, así como el anuncio aquí se hace en nombre del Señor, así también se eleva la queja a Él cuando no es tomado de la mano del profeta'. (4) Y es claro, si nos fijamos en lo misterioso de estas noticias, que los ángeles nunca podrían haberlas concebido, si no hubiera llegado este anuncio. Estas cosas dicen que son grandes, gloriosas y buenas noticias alegres nuevas como se dice al final del capítulo anterior-. Verán lo que nunca les fue contado y entenderán lo que jamás habían oído.
Aplicación 1: La primera aplicación es hacer que nuestros corazones amen el Evangelio y aumentar nuestra estimación por él. La gente tiene "comezón de oír" las novedades... Pero ¿hay alguna noticia con tantos beneficios como [el Evangelio]? Cuando Dios envía noticias a los hombres, ¡deben ser grandes noticias! Y así es, en efecto.
Aplicación 2: Por lo tanto, teme tener aversión a las verdades claras y sustanciales del Evangelio. Si nunca las hubiera escuchado antes, probablemente, algún ateniense estaría ansioso por escucharlas y hablar de ellas ((Pues todos los atenienses y los extranjeros de visita allí, no pasaban el tiempo en otra cosa sino en decir o en oír algo nuevo.)[…]Hechos 17:21); pero no por escucharlas y hablar de ellas con frecuencia, se debe pensar menos en ellas.
Aplicación 3: Por tanto, piensa más en el Evangelio, puesto que contiene la sustancia de estas buenas nuevas y alegres noticias; y piensa más en las ordenanzas del Evangelio, por medio de las cuales, estas buenas nuevas se publican y se te hacen plenas con frecuencia.Doctrina dos: Observa, más particularmente, que Jesucristo y lo que le concierne (las buenas y gozosas nuevas de un Salvador y su anuncio de ellas) es la obra muy propia de un ministro y el gran tema de la predicación de un ministro. Su obra propia es dar a conocer a Cristo. O tomémoslo así: Cristo es el tema original sobre el que debe desarrollarse toda predicación. Éste es el anuncio del que habla aquí el profeta y, en efecto, así fue para Juan y los otros Apóstoles, y así debe ser para todos los ministros. Cristo Jesús y lo que concierne a su Persona, naturalezas y oficios; conocerle y darle a conocer en sus oficios de Sacerdote, Profeta y Rey: Sacerdote en su sufrimiento y satisfacción de la justicia; Profeta en la revelación de la voluntad de Dios; Rey para subyugar las concupiscencias y corrupciones de la gente; y conocerle y darle a conocer de la manera por la cual los pecadores -tanto predicadores como oyentes pueden llegar a tenerle para sí mismos.
Éste, éste es el tema de toda predicación y toda predicación debe ser nivelada en esta marca. Pablo es perentorio en esto. "Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado" (pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y éste crucificado.[…]1 Corintios 2:2), como si hubiera dicho: "No me ocuparé de otra cosa, sino que me dedicaré a esto". No sólo se abstendrá de inmiscuirse en ocupaciones civiles, sino que dejará a un lado su erudición, elocuencia y sabiduría humana, y hará de la predicación de Cristo crucificado su gran obra y estudio.
La razón de esto es que Cristo está en una cuádruple relación con la predicación. (1) Toda predicación consiste en explicarlo a Él: "De este dan testimonio todos los profetas" (De éste dan testimonio todos los profetas, de que por su nombre, todo el que cree en El recibe el perdón de los pecados.[…]Hechos 10:43). Y lo mismo hacen los cuatro evangelios y las epístolas apostólicas, que son como otras tantas predicaciones de Él; y aquella predicación que no está en relación con Él, está fuera del texto y de la marca".
(2) Él es presentado como el fundamento y la base de la predicación, de modo que la predicación sin Í;1 [carece] de fundamento y es como construir, por así decirlo, un castillo en el aire. "Yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo' (10 Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima. 11 Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es […]1 Corintios 3:10-11) -dando a entender que toda predicación debe estar enmarcada y en consonancia con este fundamento-.
(3) Él se levanta como el gran fin de la predicación, no sólo para que los oyentes lo conozcan en sus juicios, sino para que lo tengan en alto en sus corazones y afectos. "No nos predicamos a nosotros mismos" (Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por amor de Jesús.[…]2 Corintios 4:5), es decir, no sólo no nos predicamos a nosotros mismos como el tema, sino que no nos predicamos a nosotros mismos como el fin de nuestra predicación; nuestro objetivo no es ser grandes ni muy respetados, sino que nuestro fin en la predicación es engrandecer a Cristo.
(4) Él está en relación con la predicación, dado que Él es el poder y la vida de la predicación, sin Quien ninguna predicación puede ser eficaz, ni ningún alma puede ser cautivada y llevada a El. Por eso dice Pablo: "Nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero [no pueden soportar oírle], y para los gentiles locura; mas para los llamados... Cristo, poder de Dios y sabiduría de Dios" (23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judíos, y necedad para los gentiles; 24 mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios. […]1 Corintios 1:23-24).
Bibliografía:
William Garden Blaikie, Dictionary of National Biography; Portavoz de la Gracia.