Historia

DURIE, JOHN (1596-1680)

John Durie (Dury) nació en Edimburgo en 1596 y murió en Cassel el 26 de septiembre de 1680. Su padre dejó Escocia por su oposición a la política del rey Jacobo VI y Durie, habiendo terminado sus estudios en Oxford, aceptó la posición de ministro de los colonos ingleses en Elbing, nada más haber sido capturada la ciudad por Gustavo Adolfo de Suecia. Allí entró en contacto con los luteranos suecos y de esta manera fue guiado en 1628 a un cuidadoso estudio de las diferencias entre luteranos y reformados, con la idea de efectuar una reconciliación entre ambos. En ese tiempo Elbing fue visitado por el embajador inglés, Sir Thomas Roe, quien se interesó en el plan de Durie y le presentó al canciller Oxenstierna. En 1630 Roe envió a Durie a Inglaterra con una recomendación de su proyecto ante los moderados entre los obispos. En Alemania los luteranos y los reformados parecían estar más cerca, pues en la conferencia en Leipzig en 1631 ambas denominaciones estuvieron en términos amistosos mutuos. Parecía un momento favorable para enviar a Durie al continente en favor de la paz eclesiástica y así comenzó una actividad de casi 50 años como defensor itinerante de la unión entre reformados y luteranos.

Hasta finales de 1633 viajó por toda Alemania con cartas de recomendación de Sir Thomas Roe, así como del arzobispo Abbot de Canterbury y de otros obispos y teólogos. Gustavo Adolfo lo recibió en Würzburgo y le prometió una carta de recomendación para los príncipes protestantes de Alemania. En 1633 Durie fue vuelto a llamar a Inglaterra por la muerte del arzobispo Abbot, cuyo sucesor, Laud, le apoyó sólo después de que él se hubiera unido a la Iglesia anglicana y hubiera sido ordenado en ella. Ayudado por la recomendación de Laud y por los embajadores ingleses, Durie trabajó, comenzando en 1634, en Alemania y Holanda. En 1638 fue expulsado de Suecia, pero en 1639 estaba en Dinamarca, donde su recepción fue inamistosa y al año siguiente regresó a Alemania, asociándose principalmente con los duques Augusto y Jorge de Brunswick, que eran calixtinos en simpatía.

Los problemas en Inglaterra le llamaron a su patria. Desde 1641 a 1644 fue clérigo anglicano en La Haya, pero en 1645, cuando Laud cayó, se unió a los presbiterianos. Trabajó en los venturosos años de 1645-49, tomando parte en la elaboración de la Confesión de Westminster y el catecismo de Westminster, aunque se negó a votar en favor de la muerte del rey. Durante el protectorado de Cromwell, Durie fue partidario de este poderoso pionero de la libertad religiosa, uniéndose a los independientes y siendo enviado de nuevo al continente por Cromwell en 1654, aunque el plan de unión quedó restringido ahora a las iglesias reformadas. Visitó a teólogos y estadistas reformados en Suiza, Alemania y Holanda y regresó a Inglaterra en 1657. La muerte de Cromwell en 1658 y la restauración de 1660 interrumpieron todos sus esfuerzos. Sin esperanzas de apoyo gubernamental para sus planes de unión, podía continuar su obra sólo en privado y a su propio riesgo. A pesar de su avanzada edad, dejó Inglaterra en 1661 y regresó a su objetivo de unir las iglesias protestantes y reconciliar a reformados y luteranos. Obtuvo la simpatía del landgrave Guillermo VI de Hesse-Cassel y del elector Federico Guillermo de Brandeburgo y tras la temprana muerte del primero, su viuda, Hedwig Sophia, que gobernó casi sola en Cassel desde 1663 a 1683, fue la protectora de Durie durante el resto de su vida.

La mayoría de los teólogos luteranos rechazaron duramente los planes de Durie para la reunión, especialmente al no estar claramente definidos. En ciertos momentos él subrayaba los dogmas denominados fundamentales, pero permitía variaciones en doctrinas subordinadas y su discusión, pero en otros momentos exhortaba a que se formulara una nueva confesión. Su concepto de doctrinas fundamentales era igualmente vago, ya que a veces las definía como el consenso de las modernas confesiones, aunque también las clasificaba según su enseñanza sobre Dios y Cristo. El tiempo no estaba todavía maduro para una idea de tan largo alcance y de este modo la obra de Durie acabó en fracaso. En la dedicación de una obra sobre el Apocalipsis de Juan (escrita en francés y publicada en Francfort, 1674) a su protectora, escribió: "El fruto principal de mis labores es que veo que la miseria de los cristianos es mucho mayor que la desdicha de los paganos y otras naciones; veo la causa de la miseria; veo la falta de remedio y veo la causa de esa falta. En cuanto a mí veo que no tengo otro provecho que el testimonio de mi conciencia."